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Suicide Squad | Kaiser its here [Priv.Giotto I. Kodric] Empty Suicide Squad | Kaiser its here [Priv.Giotto I. Kodric]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 19, 2020 2:48 am



“Paramos de comprobar que habían monstruos debajo de la cama, cuando nos dimos cuenta de que estaban dentro de nosotros.”



C
uando el telón se abre y el show comienza, la audiencia pasa desapercibida, así fue el caso del Bufón, quien como un mero expectante diviso aquella obra sangrienta en manos del alto de cabello blanco platinado y la hambrienta pelirroja. Fue como una película de taquilla con el único propósito de quitarte el sueño por las noches y pedirle a tu mami que duerma contigo, ho, si, fue… delicioso.

El peliverde término por abandonar aquel agujero creado por su edge, como el palco de un teatro logro captar desde el crescendo hasta el climax de aquella atrocidad frente a sus ojos, mas con dificultad logro no soltar una rizota, si no fuese por la cantidad de veces que se mordió los labios, sin duda alguna que su entrada final no hubiese sido una sorpresa.

El se tomo su tiempo, espero a que todo finalizara, o casi todo quizás.


-Huhuhu~ hohoho~ Hihihi~ Hahahaha~ Huhuhuh~-

La locura lo abrazo del cuello apasionada para que desahogara esa risa pintoresca, mientras salía de su agujero moviendo las tablas de la caja donde presencio todo desde un pequeño agujero donde su ojo derecho proceso aquella pecadora escena. Su salida fue teatral y absurda, pues aun a la larga distancia que mantenían los protagonistas, podrían ver claramente como el psicótico resbalo con la última tabla de la tapa superior, terminando por caer estrepitosamente en la acera. Se levanto de impulso y sacudió su traje purpura alzando la quijada, donde la sangre de su boca por las mordidas dibujaba líneas alocadas en sus pómulos y mentón con gotas en su camisa verde. Todo fue rápido, fue solo un instante el que le llevo sacar de su bolsillo derecho del pantalón su baraja de naipes y tras revolver con una sola mano, dejo salir una carta boca abajo, para con el bolígrafo que mantenía en la diestra escribir unas palabras.

Edge, musito, logro sentir como su corazón se acelero en ese preciso momento, aun cuando solo afilo esa carta o eso parecía, para con el dedo pulgar deslizarla desde la parte superior del mazo y enviarla en dirección al peliblanco a treinta metros de distancia. La carta, envuelta en un brillo blanco característico de su kosei, salió disparada a alta velocidad, la suficiente como para que en el momento en que llegara a pocos metros de los contrarios terminara por menguar, mientras el absurdo personaje se agachaba y con el bolígrafo envuelto en su kosei  apoyando la punta en el piso, tras un giro completo, termino por desaparecer cayendo con el piso y todo hasta las cloacas, donde tomo la ruta establecida para su retirada.

Of, musito mientras caía, quitando el filo de la carta, permitiéndole al ser angelical tomarla en el aire sin problema dada su buena reacción y reflejos.

La carta era el Káiser de tréboles, y en ella decía con una letra horrible “Zona Residencial Soho, Calle Prisma #0245 mañana 21.00hrs  | la curiosidad mato al gato…Kodric (¿)”.


Al otro día 21:00hrs, Prisma #0245 | Parque de diversiones abandonado.

Era como una historia de terror, la entrada no era más que tierra mesclada con arcilla y ciertos tramos pedregosos hasta la reja, a más de veinte metros al interior, donde entre el oxido y la falta de pintura se logra oler el sulfato en el aire. La entrada principal a pesar de su mala fachada, es custodiada por dos guardias con mascaras de payaso, quienes siempre holgazanean en la caseta apegada a la diestra, ya que, son muy pocos los que se atreven siquiera a pasar los primeros cinco metros sin sentir el terror por los extraños murmullos y graznidos de cuervos que se cuelan por todo el lugar. El día de hoy, en sus rostros solo llevan mascaras de gas con casco y están enterados de la posible visita, a quien por su propio bien le solicitaran el uso de la máscara de oxigeno que le entregaran para entrar a las instalaciones, aun cuando siquiera los guardias y otros subordinados saben el porqué de todo esto.

La escolta hasta la casa embrujada y hogar de Mister J, normalmente es realizada por su pet Jinx, sin embargo, por esta ocasión, por razones que solo el demente conoce, nadie escoltara a la visita, simplemente se le indicara que debe llegar a la casa embrujada al final del parque y uno de los rufianes a servicio lo acompañara a la distancia, para que la visita se desenvuelva con comodidad, el individuo que lo acompaña viste igual que todos los demás, con ropas negras, mascarilla de gas con casco y una capucha.

La visita tendrá el agrado de presenciar uno que otro juego en condiciones deplorables, las luces de uno que otro funcionan, e incluso hay algunos pero muy pocos activos, como la rueda de la fortuna, los autos chocadores, el tobogán de agua y el carrusel. Durante su trayecto lograra divisar a distintos individuos, todos vestidos de negro y con sus mascaras de oxigeno puestas, algunos simplemente rondando por aquí y por halla con perros cazadores atados en sus manos, otros con ametralladoras y unos pocos disfrutando la noche en los juegos funcionales, incluso, es posible que se pueda deleitar con una que otra pet de los rufianes siendo acosada por animales o incluso los propios funcionarios.

Al terminar su Tour, finalmente llegara a la casa embrujada, donde en el patio delantero, como si se tratase de un campamento y laboratorio de carpas aislantes improvisadas, tipos que a simple vista parecen científicos rusos, probablemente rueguen por ayuda, mientras trabajan como ratas de laboratorio. Frente a la entrada de la casa embrujada, sentado en una silla rustica, aquel que parece ser el anfitrión lo espera, con una máscara de gas con casco y capucha.

Bienvenido a ¡Arkham Landia!






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Suicide Squad | Kaiser its here [Priv.Giotto I. Kodric] Empty Re: Suicide Squad | Kaiser its here [Priv.Giotto I. Kodric]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 19, 2020 3:21 am

¿Are? — el helado como tal que había solicitado en aquella pequeña tienda ambulante no era realmente lo que pudiera llamar de lo más delicioso que hubiera probado pero, lamentablemente, para la hora en la que se encontraba realmente tampoco es que tuviera muchas posibilidades de darse el lujo a cuál escoger. — ¿No le pedí de vainilla? — cuestionó al vendedor quien al parecer observaba con atención el recipiente que el peliblanco mantenía entre sus manos como si estuviese preguntando entonces qué era lo que tenía allí. Durante unos instantes las miradas de ambos individuos se cruzaron y sin darse cuenta los labios del masculino fueron emisores de una especie de sonrisa un tanto particular, quizás y hasta bastante amable e infantil a pesar de que parecía estarse quejando con el vendedor en cuestión.

No debería de pagar por ésta porquería. — la tonalidad de sus palabras fueron casi de manera natural para su propia persona. Lo dicho es que tampoco estaba siendo exagerado al preguntar al respecto porque cuando el individuo fue capaz, y quizás hasta consciente de que sus palabras no eran sino sinceras, tuvo que admitir y disculparse por el error. Claro que comprendía el hecho de que no era aquél quien hacía los sabores y que, quizás, estuviese bien desarrollando algún tipo de método de elaboración un tanto diferente con el objetivo de poder así reducir costos pero lo cierto era una cosa: si el helado sabía bien, claramente su estado de ánimo también se encontraría en cierto grado sobre igualdad al respecto. En cambio los otros, tal vez por ser más precavido, sí que fueron probados antes de ser ofrecidos como reemplazo del que había causado tanto revuelo.

Debía de admitir algo: hubiera deseado que el otro hombre estuviese disponible como para combatir o al menos tener la excusa de poder emplear algún tipo de fuerza en contra del otro pero lastimosamente era alguien demasiado sereno, quizás y hasta amable, por lo que tan solo se disgustó un poco al recibir como compensación no solo el sabor deseado sino, además, una cierta cantidad extra como pago en forma de disculpa.

Moooh, ¿acaso no podía ser un poco más desgraciado? ¡Así uno no puede sacar su frustración! — sus palabras no fueron nada del otro mundo en cuanto a tonalidad, empleando quizás un tono algo infantilizado que podría acompañarse, al menos desde la posición en la que se encontraban, con un suave lloriqueo bastante inmaduro. Sí, estaba molesto y eso lo reflejaba en el actuar de su rostro, más bien en la expresión de éste: sus mejillas infladas casi como si de un niño pequeño se tratase, algo que en realidad era bastante común en él cuando quería llamar la atención de quienes le rodeaban.

Ya es hora, ¿ne? — su mirada se volvió prácticamente en dirección a la extremidad libre, escondida en el bolsillo de aquella chaqueta tan blanca como la propia pureza de su naturaleza. Los labios del masculino esbozaron una sutil sonrisa al sacar de aquella el naipe del Káiser de trébol, leyendo con atención lo que había sido una especie de invitación obtenida el día anterior en su... pequeño paseo nocturno.

Prisma #0245, Parque de diversiones abandonado.


Lo cierto era que el lugar no resultaba tan diferente a como lo decía la invitación: una letra horrible, casi tan mala como la de un niño de cinco años, y un ambiente deplorable que claramente buscaba no solo ahuyentar sino asustar a todo aquél que tuviera el mero atrevimiento de poner un pie en la zona.

Sin escolta, quizás resultase un poco desmerecido, pero él no era alguien que necesitase de compañía para actuar ni mucho menos. Quizás y en la noche anterior hubo algún tipo de acción, más bien tuvo que haber sido visto por el demandante de aquella entrada porque de otra forma, sinceramente, jamás podría haber sido capaz de obtener la información de su paradero ni, mucho menos, de su propio apellido. — Debe estar demente, ne... — y sin evitarlo, más bien sin querer hacerlo, una especie de risa entre juguetona e indiferente se hizo presente por sus cuidadosos labiales.

Los encapuchados resultaban ser un tanto inquietantes, aunque no en mala forma sino más bien ofreciendo esa especie de seguridad que aparentemente era innecesaria. Daban ganas de matarlos a todos sin piedad, especialmente por la atención con la que se atrevían a mirarlo, ¿no habían visto jamás a alguien tan hermoso? ¿O simplemente estaban admirando la presencia del verdadero Dios en la Tierra? Fuere cual fuere el caso, su presencia allí era lo más luminoso a tal punto que incluso los juegos en mejor estado, y siendo éstos uno bastante pésimo en realidad, parecían ser meros despilfarros de chatarra que terminaban siendo utilizados como mera forma de matar el tiempo.

Are... ¿tú fuiste quien me hizo llegar esto? — alzó casi de manera inmediata el naipe escrito y no tardó en lanzarlo directamente hacia la posición del otro. Empleando un cierto nivel de su propio poder divino, envolvió la carta en cuestión para así poder potenciar la fuerza de la misma y evitar que ocurriera algún tipo de desviación. Su objetivo no era darle a él sino más bien lanzarla en dirección a un lado de la silla, quizá hacia la zona del hemisferio derecho del hombre para clavarla en el respaldo de la mencionada. — ¿No te han dicho que tu letra es un asco? — y con sus palabras una risa un tanto infantil, divertida y despreocupada se hizo presente. En realidad le daba igual la reacción del otro, incluso buscaba quizás provocarlo: ¿quién era? ¿Y qué era lo que quería? La manera más fácil de conocer las intenciones de un ser terrenal era simplemente a través de sus acciones.

Es malo espiar a los dioses, ¿no lo enseñan en el loquero? — su rostro al final se ladeó con tranquilidad. Sus ojos se entrecerraron de manera suave, serena, demostrando una total indiferencia, y fue su dedo índice el que de manera automática ascendió hasta su propia comisura derecha para finalmente apoyarse allí. Una postura un tanto infantil era acompañada de una tonalidad de voz similar, para él todo era un juego y la peligrosidad jamás era algo a lo que tuviera que hacerle frente.
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Suicide Squad | Kaiser its here [Priv.Giotto I. Kodric] Empty Re: Suicide Squad | Kaiser its here [Priv.Giotto I. Kodric]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 20, 2020 12:25 am



“¿Cómo logras esconderle algo al mejor detective del mundo? Simplemente se lo pones en frente de su puntiaguda nariz.”



E

l individuo en cuestión no se dejaba impresionar por nada, desde su postura y la forma de caminar no cavia duda de que se trataba de alguien que no se deja inquietar fácilmente, sin embargo, ahí estaba el caminando por el parque rumbo a la casa embrujada, “la curiosidad” al parecer fue el camino correcto que tomo el bufón para llamar su atención, mas como no, si la primera y más simple emoción que descubrimos en la mente humana es la curiosidad.  

En el patio delantero de la casa embrujada los protagonistas terminaron por encontrarse, el peliblanco no dudo en dirigir la palabra a aquel que a simple vista era el dueño del lugar, al parecer es de los tipos de la primera y última palabra, eso dedujo en el instante en que observaba como la carta que le había regalado el día anterior era arrojada hacia aquel en la silla, mas al no lograr atraparla esta quedo insertada en la madera del respaldo, lo que conllevo a los bullicios espontáneos de una risa burlesca y despreciable, mientras aquel que lo escolto durante el paseo se mofaba copiando los movimientos estúpidos de las manos que hizo el tipo en la silla al intentar agarrar la carta.

-Hoohaha~, hihohohoh~,  Huhhihihi~, , hujuh~-

Se acerco con una caminata esquizofrénica soltando bufos, terminado por arrojar al hombre en la silla al piso y darle unas cuantas patadas en el rostro, quitándole la máscara de un puntapié, se trataba de un moreno interino que el demente forzó a hacerse pasar por el.

Señor, no, por favor, por favor.

Sus palabras detuvieron sus golpes, semi agachado ladeo la cara para con la diestra quitar su máscara, de esta manera, el peliblanco notaria que el payaso que vio el día de ayer no era más que quien lo escolto por el parque.

Sorpresa, sorpresa… pero más me sorprende tu visita, quizás…, musito para reincorporarse y rodando los ojos a uno de sus subordinados le hizo entender que trajera una silla para el invitado, la silla fue llevada hacia él, si tomaba asiento o no, era cosa de él, la cortesía fue realizada y era momento de ir al grano.

Levanto la silla y quito la carta para meterla en su bolsillo derecho, terminando por centarse a siete metros de distancia entre él y el contrario.

Toma asiento… no seas… tímido…, murmuro para luego darse una bocanada de aire.
Veras… no se mucho de ti, es mas creo que solo conozco tu apellido y algunas de las cositas que haces… que… si me permites… me parecen una locura… entre locos no, hihihi, hohoho, musito soltando una risa involuntaria.

Quito su mano del pantalón y llevo ambas hasta la parte trasera de su cabeza, haciendo rechinar el respaldo de la silla.

Kodric, te puedo decir kodrik no, pregunto alzando las cejas.

Primero, me presentare, creo que es la forma más rápida de llegar a entendernos… soy Joker, aun que aquí me dicen Mister J, pero tu… tú puedes decirme Joker, no eres como estos idiotas Kodric, no, claro que no, tu estas más arriba en la cadena destructiva, tu eres como un emperador del caos, si me permites decirlo de esa forma…, musito y confirmo, terminado por quitar las manos de la parte trasera de la cabeza y apoyar su abdomen en las rodillas, para encubar la espalda y alzar la mirada hacia el contrario, alzando la diestra en dirección al peliblanco le mostro nuevamente la carta que jamás guardo.

Ves… ¿esto?, esto no es simplemente una carta… así como esta no es simplemente una reunión de negocios… esta carta… eres tu… Kaiser… y la razón por la que te llame es porque quiero ayudarte a que me ayudes, termino por soltar bufos como espasmos que mecían su cuerpo en la silla.

Huju, huhuhu, huhuhu, hohoho.

Perdón… no me tome las pastillas, bromeo al respecto y dio una mueca como diciendo “son cosas que pasan”.

Como te iba diciendo, Kaiser…, espero a ver la reacción del contrario ante aquel sobrenombre que le impuso a la fuerza y continuo, !no te molestes tanto!, es solo un nombre clave, así como le mío, joker, ¿entiendes?. Se levanto de la silla y chasqueo sus dedos de la mano izquierda, en ese preciso momento, dos de sus secuaces aparecieron desde el interior de la mansión con una joven vendada y amordazada, esta, llevaba un atuendo muy parecido al de la chica que acompañaba al contrario la noche anterior, e incluso el mismo cabello pelirojo.

Para que entiendas el por qué estamos aquí… es necesario… dar un ejemplo

El peliverde se estremeció de la nada y espero a que trajeran la chica hasta el, mientras observaba con cuidado al alto de cabellos plateados.


Dime…Kaiser… que es lo que ves…








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Suicide Squad | Kaiser its here [Priv.Giotto I. Kodric] Empty Re: Suicide Squad | Kaiser its here [Priv.Giotto I. Kodric]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 20, 2020 9:04 am

¿Locura? Esa era la palabra más adecuada para definir al individuo de cabellera verde que al parecer estaba observándolo desde aquella ligera distancia. Y es que cada signo, cada símbolo mejor dicho, que el masculino ofrecía dejaba en claro un idóneo trastorno de personalidad que en resumidas palabras no parecía ser, sino, consecuencia de algún tipo de trauma de su pasado. A decir verdad esto no era algo de suma importancia para el ángel, porque jamás había sido capaz de prejuzgar a absolutamente nadie sino, más bien, era de los que se medía en consecuencia de los actos y hechos de las personas para llegar a una parcial decisión de qué realizar con su vida.

Sus orbes, irradiando aquél toque violeta que se volvía tan característico, no tardó en volverse lentamente hacia la silla que al parecer ahora se le había ofrecido. A decir verdad no es que estuviera preocupado ni temeroso de aquello y tan solo fue un ligero movimiento el que realizó con el cual finalmente su cuerpo se acercó al mueble en cuestión. No se podía decir que fuere realmente cómoda ni mucho menos, no se parecía en lo más mínimo a los de su residencia, pero al menos no tenía que estar de pie frente a aquél loco, y nunca mejor dicho.

Frente a la petición que respectaba de su nombre, los hombros del masculino se movieron con un cierto nivel de indiferencia. — Hai, hai... Kodric suena bien, Joker-chan. — y es que por su parte no iba a utilizar otra denominación que sino la que le resultase más cómoda, y en esos momentos tras presentarse de aquella manera pues era algo que venía como anillo al dedo. Quizás debería de ofrecerle una denominación diferente, pero en realidad tampoco era algo que fuese relativamente importante después de todo: él sabía su apellido, después de todo. — Me llamo Giotto. — dijo al final, aunque tampoco ofreció el cambio de denominación por parte del otro. Su voz en esos momentos, al realizar su propia presentación, demostró cuán infantil y suave podría llegar a ser, sonando incluso un tanto juguetón como si demostrase cierto grado de inocencia no solo frente a sus palabras sino a las previas acusaciones, las cuales en realidad sí que eran muy ciertas, buscando simplemente ofrecer esa apariencia de ángel puro.

¿Emperador? — repitió las palabras del individuo tan peculiar que tenía por frente a su posición y no pudo evitar soltar una carcajada bastante sonora, quizás y prolongada lo suficiente como para considerarse la de un verdadero individuo con problemas psiquiátricos, aunque en realidad sin llegar a tenerlos como tal. — ¿Te parezco tan vulgar como un simple humano capaz de ostentar el título de emperador? — objetó entre cerrando un poco la mirada como consecuencia de la fuerte y sonora risa a la que se vio necesario recurrir una vez más. — ¿No te lo dije, ne? Yo no soy un simple humano... aquí soy vuestro Dios, el encargado de traer la justicia divina a sus inmundas tierras mortales. — cada palabra era acompañada de un tono un tanto sereno e infantil, incluso dejando de lado el hecho de que el significado de las mismas fuese incluso aún mayor del que en verdad era, tan solo mostrando lo que quería enseñar: inocencia y diversión, siendo características que posiblemente al otro también le causaran cierto grado e de interés.

No me considero un emperador, más bien... — casi que imitando un suave y peculiar puchero, las palabras de Giotto se hicieron silencio mientras su dedo índice se encargaba de brindar suaves y delicados toques, casi como golpes, en el labial inferior de su persona. — ... sí, soy como un Dios. — sus ojos se abrieron de par en par, más que de sorpresa fue de felicidad. Había encontrado la denominación perfecta para su propia persona y esto fue acompañado de una sonrisa más que peculiar: no era sádica ni agresiva, sino todo lo contrario. Era casi que la misma expresión cuando un niño recibía el regalo que estaba deseando para Navidad o su cumpleaños, una expresión de orgullo y de satisfacción difíciles de explicar en verdad con simples palabras.

¿Qué veía? Sus finos labios se tornaron serios de un momento a otro al observar aquella silueta. Claramente tenía un aspecto tan similar al de la serpiente que podría incluso ser ella misma, claro que aquello no era lo suficiente como para engañar a alguien que había sido enviado de Dios a la tierra y, por ende, sus ojos se entre cerraron con cierto nivel de curiosidad. — ¿Un loco que espía a un Dios? — sugirió con cierta peculiaridad. No sonaba amenazante pero tampoco permitía que el tono infantil de su voz se hiciere claramente muy presente: estaba en un puesto intermedio, donde se podría decir que era serio pero no al punto de considerarse realmente como tal. Tal solo estaba siendo un poco serio en relación al típico tono infantil y juguetón que acostumbraba a utilizar. — No es que vea otra cosa, ne... salvo que tienes los mismos gustos que yo... — mencionó de manera tranquila casi como que si no le hubiera tomado por sorpresa aquella situación. — ... o que estás realmente enfermo, pero no tanto como para tocar lo que puede pertenecerme. — sugirió al final esbozando una peculiar sonrisa, un tanto bromista e inocente, la típica de un niño pequeño al momento de hacer algún tipo de broma.

Lo cierto era que sí le había tomado de ésta manera como consecuencia de la idea que tenía en mente. ¿Acaso le había hecho ir hasta allí para aquello? ¿Qué era lo que quería? — ¿Es algún tipo de tonta amenaza? ¿Algo como... si no me ayudas ella lo pagará? — y con sus palabras fue una risa un tanto indiferente la que se hizo escuchar. Lo cierto era que la noche anterior sí la había pasado con aquella serpiente, sin embargo tampoco es como que la conociera lo suficiente... pero, ¿por qué se había cuasi alterado al creer que se trataba de ella? — Are, are... — a pesar de no comprender en realidad cuál era ese nivel de obsesión con alguien que acababa de conocer, el hecho de sentir que lo amenazaban solo ocasionó que el aura del ángel se mostrase de manera cuidadosa, como si una pequeña advertencia se hiciera presente no solo para el hombre más cercano a su posición sino para casi todos los que estuvieran al alcance de su vista. — ¿Te gusta jugar con fuego, Joker-chan? — los dedos de su mano derecha casi que se comenzaron a mover uno por uno hasta conseguir que todos ellos se tronasen, casi que consiguiendo alivianar la pesadez de sus falanges con aquél simple movimiento.

Dejando de lado eso... — hizo un ademán para restar importancia a la chica. No se trataba de su serpiente, después de todo, no es como si tuviera que realmente importarle en lo más mínimo una vida que no fuera de su interés, ¿o sí? Después de todo, él estaba allí para juzgar a todos por igual y nadie se iba a salvar, ni siquiera aquella criatura de la noche anterior. — ... ¿en qué me ayudaría el ayudarte a ti? ¿Tú qué podrías ofrecerme, ne? — cuestionó con cierta curiosidad al momento de incorporarse, esta vez dejando a la vista la estatura que poseía una vez se erguía completamente. Sin abandonar su expresión juguetona e infantil, ni tampoco el aura divina que lo envolvía, los ojos del peliplata volvieron a buscar los de aquél loco de cabello verde. — ¿Hay algo que un mortal pueda hacer por Dios? — quizás su pregunta fuere muy directa, tal vez y hasta con intenciones de obtener una negativa para poder abandonar aquél lugar, sin embargo estaba más que dispuesto a escucharle: quien tuviera, y viviera en, un parque de diversiones para sí solo, a pesar de que fuese tan enfermo y loco, no podría ser tan mala persona, ¿o sí?
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