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Ésta ambientación está basada en el anime/manga de "Boku No Hero Academia" más se recalca la palabra "Basada" ya que nos reservamos el derecho a considerar qué cosas tomar del mismo como parte de nuestra ambientación, en pos del bienestar del balance del mundo, siempre para conservar un rol tranquilo y disfrutable sin injusticias innecesarias.


[Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

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[Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Sáb Ene 02, 2016 2:04 am

¿Por qué alguien como Kuroki se encontraría en un lugar como ése a altas horas de la noche? Bueno, ella no solía hacer ése tipo de cosas, porque la pobre Kuroki es más insípida y frígida que cualquier señorita de su edad. Cuando normalmente debería estar divirtiéndose con los amigos o saliendo a fiestas de antro, ella se encontraba enclaustrada en el templo leyendo algún libro o preparando adornos para decorar el lugar. Pero ahora se encontraba justo a una calle del antro.

¿Por qué? ¿Por qué se le había ocurrido salir a hacer las compras de noche? Si hubiese ido en el día o esperarse a que amaneciera no estaría pasando ésa situación. Como se dijo, la pequeña Kuroki había salido a conseguir cosas al mercado de pulgas; lo malo era que se encontraba en la cuadra Cherry, muy apartado del templo. Se había entretenido mirando tantas cosas que al final se le hizo muy tarde; pero al menos tenía el florero que había ido a buscar. Cuando iba de regreso, las calles ya se encontraban un poco solitarias, producto del mal clima que habían estado teniendo, mucha lluvia y nevadas. Iba caminando tranquila y cerca de los faros de luz que alumbraban las amplias calles de la cuadra Cherry… Hasta que escuchó a un grupo de personas reírse a sus espaldas.

Le habían estado siguiendo desde hace un rato al parecer. Un grupo de hombres ya algo alcoholizados hablaban sobre ir al bar o al antro para disfrutar de los placeres de la noche, pero al notar a la solitaria chica comenzaron su plan para seguirle. Ella se había dado cuenta de ello y fue por eso que aceleró el paso. No quería que le pasara nada pero al paso que iba seguro tendría que defenderse… El problema era que no estaba recuperada al 100% después del incidente que tuvo en el templo con Donovan. Recordar al hombre le puso melancólica y al mismo tiempo se sintió asustada, aún así se preguntaba casi a diario ¿Estaría bien?

Justo cuando cruzaba al lado del motel temático, sintió su brazo ser jalado. Efectivamente los sujetos querían aprovecharse de la pequeña y qué mejor haciéndolo en un lugar donde podrían meterla a la fuerza. Kuroki soltó un grito de pánico y en el acto golpeó al sujeto con el florero rompiéndolo en pedazos. Eso logró que el agarre se soltara y darle una oportunidad para escapar. Pero había otro problema: Kuroki no era muy buena en destacarse por habilidades físicas; sino todo lo contrario, no podía correr rápido si quiera y al cruzarse por enfrente del famoso antro 07-G los tipos volvieron a cerrarle el paso. –Anda, ven con nosotros, chiquita. Le dijeron mientras se relamían los labios cual animales salvajes. -¡B-basta, déjenme en paz! Espantada dio unos pasos hacia atrás sin percatarse del hombre que tanto temía tener a sus espaldas. Era Donovan.

Sintió sus piernas desfallecer, pero al menos era una cara conocida y, por lo poco (o demasiado) que conocía al militar, podía sentirse segura… A Medias. –Eh, hombre. Regresa a lo tuyo, la chiquita nos pertenece. Dijo aquel que había sido golpeado por el florero hablando como si Kurkoi fuese un objeto, o un premio a reclamar. Y muy fanfarrón y creído se atrevió a empujar al hombre para intentar agarrar a la inocente niña.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Vie Ene 15, 2016 10:53 am

Aunque aún no estaba recuperado del todo de aquella vez además de que poco después se metió en una pelea fuerte, Donovan no sentía el dolor como el resto de personas. Su cuerpo estaba demasiado acostumbrado al sentir de los golpes, cortes o incluso huesos rotos. Podrían dolerles al momento y durante la curación, mas si no eran realmente fuertes su inexpresivo rostro no reflejaba dicha angustia y su cuerpo ya habituado a ello se curaba con más rapidez que el de muchos otros. Por eso ni siquiera pidió baja en el trabajo ni se quejó cuando tuvo que lidiar con alguna disputa… a su manera.

Bien cierto era que ya había habido quejas a sus superiores respecto a su agresiva conducta con varios clientes de todo tipo. No obstante, por irónico que pudiera parecer, los jefes parecían estar encantados con su trabajo y por ello hacían caso omiso a las réplicas. Además de que no tardaron en darse cuenta que era mejor no cabrear al extranjero si querían seguir de una pieza.

Como cada noche. Donovan aguardaba el cierre tranquilo y sin moverse en su puesto. Tan quieto como frío cual estatua. En su rostro ya no quedaban recuerdos físicos del incidente en el templo, pero no se podía decir lo mismo de su mente. No pudo dejar de darle vueltas a lo ocurrido y pensar en la pequeña pelirroja con la que se topó sin entender esa enfermiza obsesión que pareció agarrarse a él cual lapa. Tampoco entendía porque le buscaba sentido a esa obsesión, nunca intentaba entender sus pensamientos ni ponerlos en orden a no ser que fueran para hacer una estrategia o por el estilo. Le molestaba.

Metido en sus pensamientos, abstraído de la realidad como cada segundo de su existencia hasta día de hoy, dejaba a entrar a uno y otros según le diera la vena. Según quisiera decir ‘’tú sí’’ o ‘’tú no’’. Y así toda la noche parecía que fuese hacer.

Gran equivocación, Donovan no pudo imaginarse lo que veía. La pequeña pelirroja.

Se había chocado con él justo cuando le estaba negando la entrada a una chica sin razón alguna. Dejó de prestar atención a esa rubia que aprovechó la ocasión para pasar dentro. Él no reaccionó, su mirada fría se clavó en la de ella. Todos los pensamientos anteriores se disiparon y por unos segundos su mente volvió al fin a quedarse vacía nuevamente, la insania obsesión pareció desaparecer momentáneamente. Ira, rencor, coraje, impotencia, venganza… Nada de eso sentía el joven, nada en especial. Volvió a estado natural de muerto en vida, de insensible. Así debía ser. Así era mejor para su insana mente, para su amante, para él.

Las palabras del varón llamaron la atención del peli verde que con una dura mirada abismal le miró momentos antes de que el necio aquel se dispusiera a apartarlo. Algo que no logró.

Donovan agarró el brazo del muchacho con una mano y lo volteó posicionándolo detrás suya para luego propinarle una seca patada en el interior de la rodilla produciendo un fuerte chasquido y movimiento que al momento desestabilizó al varón obligándolo a agarrarse la pierna en el suelo sumido en el dolor. Por supuesto, esto provocó que el resto se abalanzaran a por él mientras uno procuraba que la presa no se les escapara. Mas pobres de ellos que no vieron el monstruo con el que se toparon.

A dos de ellos que quisieron atacarlo a la vez por ambos costados los agarró de los codos y con fuerza bajó los brazos produciendo dos chasquidos más al unísono seguidos de los gritos de los hombres. Una patada de barrido para desequilibrar a aquel que creyó buena oportunidad que tuviera las manos abiertas en cruz. Soltó bruscamente a éstos que se unieron al primero para ir a por el de delante, su objetivo más próximo.

Era sádico, no buscaba dejarlos fuera de combate, buscaba dañarles ya que le dieron la oportunidad. Por ello sus golpes iban a las extremidades y no a puntos específicos que bien conocía para dejar inconsciente a cualquier tipo de oponente.
La planta de sus duras botas dio de lleno con el estómago del hombre y lo mandó un par de metros más lejos. Tpdps aquellos golpes habían sido efectuados en cadena y en menos de un minuto. Rápido y efectivo. Contundentes y dolorosos. Y sólo uno le quedaba, al cual se tomó con tranquilidad.

El cuarto, que miraba con temor a Donovan, se refugiaba tras la sacerdotisa hablando y fanfarroneando… Pero eso no servía con él, no escuchaba nada de lo que decía, no atendía a sus palabras. Sólo dijo una cosa dirijida a todos ellos. – Largo. – Seco, grave y borde. Pero no sólo fue una palabra carente de emoción, fue una orden manejada con su propio zaiphon y que con ayuda del temor que les había producido a los cuatro, fue más que efectiva a pesar de su bajo nivel.

Tras ello. Su mirada volvió a clavarse silenciosa en la de la chica.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Mar Ene 19, 2016 12:55 pm

En aquel lapso de tiempo, Kuroki logró observar cada movimiento como si viera todo a través de una cámara phantom, o bien en cámara lenta. Los sonidos de los huesos quebrándose le abrumaron los oídos al punto de tener que cubrirse con las manos para no escuchar más, pero de nada sirvió pues su zaiphon de sonido no sólo servía para crear hiperacústica, también para que sus tímpanos escucharan hasta el sonido de un mosquito volar en una enorme habitación. 'Crack, Crack, Crack'.

Uno de los tipos terminó escudándose con el cuerpo de la pequeña pelirroja que, espantada soltó un grito e inútilmente intentaba safarse del agarre. El pánico que invadía al hombre lo transmitía al cuerpo de la niña; específicamente a sus hombros donde tenía el agarre y donde le presionaba tan fuerte que ésta parte se enrojeció. Más adelante y con el paso de los minutos, aquella zona se pondría de una tonalidad morada/oscura por dicho hematoma provocado. Sus propios ojos se dirigieron al frente cuando la imponente presencia de Donovan se acercó a éstos y su cuerpo tembló cual maraca, conociéndolo estaba casi seguro que atacaría pese a estar ella en medio.

Cerró los ojos con fuerza esperando lo peor, pero se vio soprendida al escuchar aquello. Los hombres se pusieron de pie como podían y se largaron profiriendo algunas palabras que eran poco entendibles. Cabe mencionar que con dicho jaleo, la calle del antro 07-G se vació de los cobardes espectadores, unos otros habían aprovechado para meterse al antro pero pronto otro tipo de seguridad salió y ocupó el lugar que debía tener el militar. Y por un breve espacio de tiempo, el silencio reinó.

Alzó la vista muy despacio, casi como queriendo evitar la mirada del militar y conforme sus orbes captaban desde los pies hasta la cabeza una imagen de aquel que tenía parado frente a sí, su cuerpo se estremeció; una sensación entremezclada de tristeza, miedo y alegría. -D-dono... Se quedó a medio pronunciar el nombre que ya conocía desde el momento cuando entró a su mente. Por mero instinto se tocó uno de los hombros que ya empezaba a dolerle; Kuroki era demasiado delicada, como una flor esperando a ser triturada por el soplo del ligero viento; y su viento estaba parado frente a ella mirándole duramente y, como siempre, sin pronunciar palabra alguna.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Mar Feb 16, 2016 7:28 am

Todo quedó casi vacío, ya fuera porque los cobardes se fueran asustados o porque los listos aprovecharan a colarse ahora que no había portero. Pero la gran mayoría que pasó aprovechando la distracción del portero, fueron enseguida expulsados por un segundo que acabó ocupando su lugar. Y es que éste ya conocía lo suficiente al peliverde como para saber que era mejor que pasara un rato antes de que volviera a su puesto si no quería tener que llamar una ambulancia. Compañero con el que ya había tenido más de una fuerte disputa y el único hasta ahora que en fuerza casi había podido acercarse al monstruo que doradas orbes. Quizás, si la cordura fuera la aliada de Donovan el otro podría medirse a igual condición, pero la locura del peliverde le daba la ventaja del límite, la ventaja de no temer la muerte ni el dolor, la ventaja de traspasar toda barrera que la cordura imponía. No obstante, todo ello era una desventaja para su cuerpo a la larga, pero no le importaba. Nada de ello era algo que le preocupara al demente.

Donovan no prestó atención a nada de lo ocurrido, todo su ser estaba única y exclusivamente pendiente de la joven pelirroja que tenía delante. Su mirada pasó de la contraria a los hombros que parecía tocarse con suavidad, zona en la que el otro agarró… en la que aquel desconocido tocó a su presa. Aunque se había quedado con sus caras, y sabría encontrarlos con paciencia, una de las pocas virtudes que poseía, no haría nada. El rencor no era una de las características del muchacho, ni la envidia, ni el odio, ni el amar, ni ningún tipo de sentimiento que hacía a un ser humano.

Sin decir nada como era propio en él, agarró el cuello de la ropa de la muchacha y la estiró hasta conseguir tener a la vista su piel. Lo tenía bastante rojo, lo cual le recordó lo delicada que pareció cuando se quemó con el té y lo delicada en sí que parecía la pequeña mujer. Volvió a dejar la prenda como estaba, pero solo unos segundos, segundos en los que agarró el extremo opuesto e inspeccionó lo mismo.

Él estaba tranquilo, demasiado quizás a vista de los demás. Una tranquilidad que helaba los huesos, al igual que la de la mar cuando avisa el venir próximo de una fuerte tormenta. Tan inestable e impredecible como el imponente mar. Podía estar en excesiva calma muerta o volverse peligrosamente inestable como el pacífico, oscuro y profundo. Su ser era silencioso y callado, su naturaleza sádica. Una melodía triste que canta con gritos ahogados y una voz tan ronca y tan bella que el mero reclamo de ambos era toda una contradicción. Siempre era así.

– Ven. – Fue lo único que sus labios pronunciaron tras alejar la mano de sus ropas. Y no espero respuesta de la fémina, simplemente siguió andando hasta uno de los laterales del antro, una entrada solo permitida al personal y que daba con el almacén de éste. – Por aquí puedes llegar al interior de la barra. Diles que te den hielo. – A pesar del contenido en sí de la frase, en el tono que empleó para decirlo era claramente despreocupado, como si fuera una frase hecha que repitió al igual que haría un loro. – Y no tardes. – Fue lo último que añadió antes de sellar nuevamente sus labios.

Se quedó allí parado, sin mover ni un solo músculo. Con la mente vacía y la mirada perdida en un oscuro callejón al que ni siquiera prestaba atención.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Mar Feb 23, 2016 11:07 am

El hombro le escoreaba y no por que tuviese una herida grave, pero su piel era demasiado sensible y le ardía bastante con sólo aquel apretón del tipo; pero no se comparó al miedo que sintió cuando el militar se acercó a ella y jaló el cuello de su ropa para verle el hombro, casi no se orinaba del miedo y mas sin embargo sólo cerró los ojos con fuerza. Luego los volvió a abrir cuando le inspeccionaban el hombro contrario y en su rostro sus mejillas se arrebolaron de vergüenza al sentir su piel descubierta y el ligero toque del frío de la noche.

Temblaba, pero no era tan notorio o al menos no lo suficiente y no era por frío y... Tampoco por miedo, era de pena y en un sobresalto miró al otro alejarse y llamarla tan imperativamente. -¿Eh? Tenía una expresión de la más pura estupefacción en el rostro conforme avanzaba casi a trotes. Un paso normal de Donovan equivalía a tres trotes de ella para alcanzarle.

Se detuvo con las manos sobre el pecho ¿Porqué le seguía? ¿Porqué había obedecido tal mandato a acompañarle? Miró la puerta lateral ¿Estaba bien que ella entrase? Bueno, lo había autorizado el militar pero aún así sentía que no era lo correcto hacerlo... Dudó en un principio en si entrar o no pero al final se aventuró. El pasillo era algo angosto y oscuro, apenas iluminado por una luz neón azul y ciertamente jamás habia visto nada igual; también había música, era extraña llena de sonidos como sintetizadores y efectos... Algo que también jamás había escuchado.

Encontró la "barra" en donde había una chica de ropas demasiado sugerentes y a vista de ella parecía que iba en ropa interior en la parte superior; se sintió algo incómoda pero se acercó a ella y casi a gritos tuvo que explicarle a muy cuentagotas lo que había ocurrido y que Donovan le mandaba por hielo. Cuando la mujer escuchó el nombre arqueó una ceja, negó con la cabeza, barrió de pies a cabeza a la pequeña pelirroja y casi le lanzó una bolsa del tamaño de dos puños cerrados con hielo. La pobre salió casi disparada de vuelta a la salida. Todo éso le había acelerado el corazón, eran demasiadas emociones y cosas nuevas en una noche ¿Era posible que ése lugar fuera legal en Sunflower?

Se encontró de nuevo con Donovan que parecía una estatua; no se había movido nada. -Ahm... No se animaba a hablar, pero se acercó sólo un paso y estiró las manos con el hielo mostrando que había sido muy obediente como había dicho; inclusive había sido rápida. -Es...Estoy bien. El moretón se desvanecerá en unos días. Intentó convencerle de que no era necesario, pero ¿Convencerle de qué? Además ella seguía ahí en vez de irse. ¿Porqué seguía esperando?

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Mar Abr 19, 2016 1:45 pm

Esperaba a la joven desde afuera sin ninguna prisa, paciente como cualquier otro depredador que espera el momento oportuno para atrapar a su presa. Aunque en su caso, no había a ciencia cierta ninguna acción segura que pudiera efectuar una vez la sacerdotisa volvía, pues desde que la volvió a ver, su mente regresó a la vacía serenidad que siempre había reinado en ella, como si los pensamientos que los últimos días le había estado asolando hubieran desaparecido hace años. Ese vacío que hacia impredecible al joven y temible al mismo tiempo.

Su mirada se encontraba perdida en el callejón. No miraba nada en concreto, no observaba más que lo que le rodeaba, pero de la misma manera que uno se percata de la brisa del viento acariciando la piel. Una observación secundaria. Se podría decir que simplemente mantenía los ojos abiertos por instinto.

Sólo cuando ella volvió, mostro algo de vida en su cuerpo, momento en el que sus orbes doradas se dirigieron hasta la sacerdotisa con dureza. Sin embargo, el resto de su cuerpo permanecía inmóvil en el sitio, esperando algún movimiento del contrario. Quizás era porque no sabía cómo reaccionar ante estas situaciones, o porque no pensaba hacer más por ella y esperaba que se fuera. Es posible que sólo fuese porque su mente aún no había vuelto de la nada en la que se encontraba momentos antes. Cualquier podía ser cierta o ninguna de ellas acertadas.

Su mirada bajo hasta la bolsa de hielo que la otra le mostró como buscando su aprobación por haber obedecido. ‘’Igual que un perro, una perra…’’ Es lo que se le pasó por la mente al joven peliverde en una milésima de segundo a la que ni prestó atención. Uno de esos pensamientos del subconsciente del que ni uno mismo de percata al momento o nunca.

Donovan aguardó unos minutos que podrían haber resultado eternos o no. Unos minutos en los que se quedo mirando a la bolsa de hielo con esa actitud indiferente que todos conocían ya en él. Y por una vez, puedo decir a ciencia cierta que estaba en la cabeza del joven, algo tan poco pensable que bien puede parecer difícil de imaginar o, si quiera, dar en el peliverde. Su mente estaba centrada en una canción que sonaba desde dentro y le gustaba, una canción comercial, pero que al momento se filtró en el vacío de su mente creando un eco musical. Pues la repetía para sí en silencio olvidando la presencia que tenía delante. Can’t Hold Us, simple y pegadiza, además de que el chico no le hacía ascos a ningún tipo de genero musical. Tenía sus preferencias, por supuesto, pero eso no significaba que no escuchara más géneros.

Cuando volvió a sí, fue después de que la melodía cesara dentro. Y aunque en su mente seguía reproduciéndola una y otra vez, ahora si centro su atención en la fémina que minutos antes ignoró por completo. – Estás lejos de casa corderito… – Su voz sonó peligrosa, pero se podía apreciar cierto matiz que incitaba a la cercanía, que daba seguridad.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Lun Abr 25, 2016 5:21 pm

Sentía las palmas un poco entumecidas por el frío del hielo pero eso no impidió que continuáse sosteniéndolo con ambas manos aunque dejó de mostrarle el pedazo de hielo derritiéndose en alto; sólo lo bajó a altura de su pecho. ¿Debía colocárselo ella misma? ¿Iba a hacerlo él? bueno, conociendo al militar dudaba mucho que fuera a hacerlo; se esperaba más un apretón en la zona enrojecida a una muestra de empatía por su parte... Y pese a saberlo, seguía esperando recibir algo.

Por un momento, el sonido de la música fue apaciguándose hasta que dejó de escucharlo, bueno, sí escuchaba algunos tonos pero no era tan ensordecedor como cuando estaba ahí dentro; además no prestaba atención a la letra por lo que sólo escuchaba un ligero tono constante. Se había quedado con la mirada en el suelo, observando el asfalto y con la mente vacía, la verdad es que no sabía si debía irse o quedarse ¿Podría tomarlo a mal? ¿Qué tal si le soltaba una bofetada sólo por darse la vuelta? o peor aún ¿Por no darse la vuelta?

Se sentía atormentada, estar en la duda de saber si hacía bien o mal y, que en cualquier caso la respuesta más obvia por su parte sería con violencia. Y aún así seguía ahí. Dio un respingo como un cachorro asustado al oír su voz, aquella ronca y seductora voz que le hizo estremecer de pies a cabeza; lo miró a los ojos y en automático bajó la mirada de nuevo. -Es... Estaba buscando un florero... Dijo en voz baja, casi asustada; era cierto, había ido a conseguir un florero al mercado de pulgas y por azares del destino había escapado hasta ésa zona donde nada tenía que hacer ahí. -G,gracias. Era lo mínimo que podía decirle ¿Cierto? -Por ayudarme...

El hielo le quemaba las manos, sus palmas ya se encontraban enrojecidas y el hielo seguía derritiéndose formando un pequeño charco bajo sus pies. Tenía un sentimiento nostálgico pero no lograba discernir si se trataba por la experiencia que recién acababa de tener tanto por ser acosada como el escuchar los gritos de los hombres con los huesos rotos, por otro lado quizás se trataba de ésa empatía que había logrado conectar de alguna manera con Donovan; mirarlo sólo le hacía sentir deprimida, ver su rostro carcomido sin emociones le hacía recordar que pudo ver sus recuerdos, de aquel padre golpeador y tantos asesinatos en la milicia.... Y todo eso dolía. De pronto reaccionó, se despaviló moviendo la cabeza muy rápido y se talló un ojo; seguramente interrumpía con su trabajo, quería irse y a la vez no. ¿Qué rayos pasaba con ella? Pensó en dar un paso hacia un lado aún sosteniendo el hielo, dejaría que se derritiése por completo, era una sensación agradable. La única sensación desagradable que tenía era la de no saber qué pasaba por la mente de Donovan o si en quedarse ahí un rato más estaba bien.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Mar Abr 26, 2016 5:35 am

Él la miraba sereno, sin cambiar su expresión del rostro en ningún momento. Dejando que sus labios mantuvieran a el voto de silencio que pareció hacer consigo mismo desde el día que nació y que rara vez quebraba. En su mirada carente de emoción, se reflejaba el rostro de la sacerdotisa a la que clavaba la vista con disciplina, dureza. Un rostro que hacía contraste a su mirada, una bondad reflejada en una vacua indiferencia que rozaba la maldad. Una crueldad que parecía llenar al chico, único sentimiento o éxtasis que ilógicamente calentaba aquel frío pedrusco que tenía por corazón.

Un florero, había acabado en un suburbio de borrachos, drogadictos y apestosos con olor a sudor por un florero. Donovan no hizo más que enarcar una ceja en respuesta a la de ella, un gesto solitario que poco podía decir en él. Podía ser incredulidad, asombro, la inspeccionaba, examinaba… Pero realmente sólo recababa información. Era soldado, y no era tonto. No se veía por encima de nadie ni por debajo, simplemente discriminaba a algunos por costumbres o decisión propia. Su racismo u machismo no venía por intolerancia o sentirse superior, era porque aplicaba la ley de la naturaleza, los roles que debía dar a cada uno y porque así lo decidió el chico.

Lo más probable viniendo de él es que simplemente luego la hubiera echado, aunque eso significara que pudiera volver a ser acorralada. Eso ya sería problema de la chica por salir a estas horas, un horario que según el extranjero no eran para que una mujer rondara por las calles. Sólo las prostitutas caminaban en el manto de la noche, por ello toda aquella que solía encontrarse Donovan a partir de las 20:00 era considerada puta y de público uso, por eso cometió tantos actos como aquellos, por eso y porque no iba a esforzarse a conseguir algo que podía. Después de todo, no era joven conversador, menos seductor. Mas eso no quitaba que sus actos fueran atroces.

No sabía por qué, de nuevo sentía su mente intranquila y tenía la necesidad de acompañarla. Se encontraba confuso, una sensación que jamás antes había sentido… No sabía ni lo que sentía ni la razón ni porqué se preguntaba a sí mismo de nuevo. Él no daba vueltas a las cosas, no buscaba la razón de lo que hacía o decía. Pero no podía evitarlo con ella, con todo lo que tuviera que ver esa pequeña sacerdotisa de rojos cabellos. Donovan quería achacarlo a que de alguna manera se quedó con ganas de ``jugar´´ con ella, que quizás la tomó como su juguete nuevo y esa era su obsesión. O que la atraía físicamente, algo que no negaba. La veía atractiva como mujer, linda y delicada. Viendola se podía decir que era la musa hecha vida del demente.

Viendo que no se colocaba el hielo en el hombro, actúo. Cogió su hielo de las manos y se lo colocó en el hombro con total indiferencia. Un acto posible en él, extraño pero no improbable. – Sostenlo ahí inútil ¿Para qué pensabas que era el hielo? – Borde como siempre le volvió a dirigir la palabra antes de comenzar a caminar para salir del callejón y tomar la calle que llevaba al templo. – Vamos, camina, no tengo toda la puta noche mujer – Se paró un segundo mirando hacia atrás, hacia ella.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Mar Mayo 03, 2016 1:17 pm

Sobresaltó al sentir las manos de Donovan cerca de las suyas y coger el hielo; por poco y soltó un chirrido parecido a un ratón asustado pero sólo se quedó en cerrar los ojos y esperar lo peor. Pronto los abrió al sentir el frío tacto del hielo y un estremecimiento le corrió por la espalda, su piel sí era muy sensible. Alzó la vista y muy obediente sujetó su hombro sosteniendo lo que quedaba del hielo derretido ¿Porqué razón había tenido un acto de condecendencia con ella? Quizás Kuroki se confundía del todo, pero no era tan tonta como muchos han llegado a creer y ésa reacción por parte del militar sí que le sacaba de sus cabales, era... inesperado.

Iba a responder; más el paso del hombre le hizo quedarse con las palabras en la boca y avanzar rápidamente tras de él; tenía que ir casi trotando, pues un paso de Donovan eran dos de ella y aun así no podía ir al mismo ritmo. -¡ah! Espe... Espera... Su respiración se agitó conforme iba avanzando con el hombre enfrente sin dejar de correr y se frenó de golpe cuando él lo hizo. -¿M-me llevarás al templo? Por la ruta que habían tomado, parecía que sí.

Iba a sonreír, pero no lo hizo. Sólo se quedó mirando el rostro ajeno y a desviar la mirada en cuanto sus ojos se toparon con los de él. Quería agradecer una vez más pero lo vio innnecesario, se conformaba con que al llegar le ofreciera un poco de té, agua o dejarle descansar en los arbustos como la primera vez que lo encontró. No sentía miedo por lo de la ultima vez, ya no. Había comprendido sus razones pero no significaba que sería una sumisa y se dejaría apuñalar otra vez; guardaría su distancia y dejaría que el otro tuviera la confianza cuando así se requiriera.

Siguió avanzando, varios de los locales comerciales ya estaban apagados y sólo el manto de las pocas luces en los faros iluminaba el camino; Kuroki era demasiado miedosa y no demoró en acercarse rápidamente a la vera del militar; instinto reflejo. El hielo ya se había deshecho en el trayecto así que sus manos las posicionó sobre su pecho.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Jue Mayo 05, 2016 7:19 am

Donovan contempló como ella corría para ponerse a su altura y se le iba el aire en cuestión de pocos pasos. Débil, y aun así no conseguía despejar su mente cuando la miraba o pensaba en ella. Cada vez parecía sospechar más que no era una simple atracción como había querido justificar antes. Y a pesar de que le gustaría apartar todas esas preguntar de su mente y no seguir dándole vueltas al asunto, no podía. Esa curiosidad hacia ella era fuerte y no parecía querer abandonar hasta ser saciada. Y esto, quizás, podía hacer al militar más peligroso, precavido y sádico. O… protector. Dudas que él quería saciar, sentimientos que jamás había sentido, algo… algo que notaba y le calentaba. Como si pusieran una estufa en su fría habitación interior.

Se estaba dando cuenta de que la necesitaba tanto como necesitaba violar los límites de lo prohibido, matar. Le permitía sentir… Pero Donovan aun no era del todo consciente de esto ni sabía descifrar del todo estos sentimientos aumentaban sin cesar. Pero eso no era la único, durante unos segundos pareció sentir el miedo y la angustia de la muchacha, y eso era lo que realmente mantenía la mente del chico ocupado. ¿Se habría mentido en su mente sin darse cuenta? Poco probable.

– ¿A ti que te parece? – Respondió borde ante la pregunta de la chica, aunque era lógico que dudara, pero si así fuera no debería ir tras él. Después de todo ya había conocido un aspecto del militar que poca cavidad a la seguridad dejaba. O ella era muy ingenua o tramaba algo. – Un puto jarrón…– Volvió a comentar para sí con un tono bastante molesto. De nuevo pensaba en la estúpidez de la chica por ir a por un jarrón a altas horas de la noche, pero de nuevo se volvió un pensamiento efímero que no tardó en olvidar para centrarse en el silencio de las calles, en el ruido tan distinto de los pasos de ambos, en la fría brisa…

Caminaba a un paso ligero pero tranquilo, sin molestarse en esperar a la pequeña mujer ni adaptar sus pasos a los de ella. Caminaba mirando al frente con actitud serena, sin comprobar que ella le seguía pues sus pisadas le delataban, su respiración. De vez en cuando miraba los locales, esperando encontrar uno abierto pues sentía su garganta seca, debió haber cogido una cerveza del local antes de marchar, pero no cayó en la cuenta en el momento.
Sacó de manera inconsciente una navaja que llevaba siempre consigo y comenzó a juguetear con ella con la mano derecha, de manera automática. Esa misma navaja con la que apuñaló a la joven en uno de sus delirante momentos en los que la locura se apoderaba de su cuerpo.

Notó como ella se le arrimaba cada vez más, y sentía su miedo… Mas él permanecía relajado y sereno, como el fuerte pilar que sostiene un viejo edificio que parece que vaya a caer en cualquier momento si no fuera por éste. Su mente de nuevo estaba tranquila sin cuestiones que le rondaran constantemente la cabeza, sin quebraderos que perturbaran su silencio interior o melodía.

Quedaba poco para abandonar las sucias calles ahora silenciosas gracias a la noche y poco para vislumbrar a lo lejos el templo si es que había iluminación en el.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Vie Mayo 13, 2016 5:25 pm

Tontamente iba a responder a su pregunta con un "Me parece que sí"; pero se quedó en silencio, era obvio y ella estaba quedando como una estúpida. Sólo bajó la mirada y tragó saliva; el hombre continuó su caminar y ella volvió a seguirle. Parecía un cachorro, un cachorro masoquista.

Sabía que estaba metiéndose en las fáuces del lobo y aún así se atrevía a permanecer a su lado; sentía esas ganas de tenerlo cerca y de saber al menos que estaba ahí. Un pensamiento ilógico, extraño y confuso para la pequeña sacerdotiza y lo peor era sentirse atacada con las pocas palabras que él dedicaba. -Quería hacer otro arreglo floral. Mencionó como justificante a buscar el florero a altas horas de la noche; la verdad poniéndose a pensar era una estúpida idea, la peor que había tenido el ir a ésas horas de la noche y sobre todo siendo ella que no podía ni valerse pro sí misma. -Que estúpida idea... Susurró y en el acto se cubrió los labios ¿Había maldecido?

Kuroki era más pura que una puritana, una chica sosa sin gracia, sin talentos, un cero a la izquierda, alguien que nadie notaría por su carácter fantasmal y ahora de la nada se sentía avergonzada consigo misma por tal acción al salir y no conforme con éso había maldecido su propio acto. Se quedó pensativa, reflexionando sobre aquello y sin percatarse que había bajado la velocidad y Donovan la estaba dejando atrás.

Escuchó un ruido, quizás de algún animal cerca de los basureros o quizás personas que se encontraran entre las calles pero la pobre e intimidada chica no supo cómo reaccionar y sin pensárselo dos veces apresuró el paso hasta pegarse a la vera del militar y casi por un efímero momento levantar la mano para sujetar su brazo. Se arrepintió de inmediato y volvió a posicionar las manos sobre el pecho... Hasta que miró la navaja y su corazón se aceleró tan rápido que casi sentía que se le saldría del pecho. Ahogó sus ganas de gritar y sólo se limitó a mirar hacia enfrente donde la negrura de la noche se hacía cada vez más presente conforme se alejaban de la ciudad y comenzaba la larga escalinata de la colina al templo; habían pocas lámparas, las suficientes sólo para dejar visible el suelo que pisaban hasta la parte alta del templo y ella no sabía si terminaría muerta por un infarto al espantarse o... en verdad muerta.

Sus labios parecían estar sellados, quería pronunciar palabras al aire pero todo lo que salía era un gemido entre cortado por el cansancio; había estado trotando todo el camino y ya estaba cansada.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Jue Jun 02, 2016 9:46 am

No respondió ante la maldición de la pobre chiquilla falta de aire por el trotar. Puede que ni siquiera la hubiera escuchado realmente, estaba demasiado alejado de la realidad… pero no sólo en este momento, en todos. Él parecía vivir constantemente en otro mundo muy distinto al que sus pies pisaban, un mundo caótico y ¿triste? ¿Iracundo? ¿Ninguno? Vacío. El mundo en el que ella residía desde el día que nació pero al igual que una mascota, creció más rápidamente que el muchacho hasta ser la bestia que hoy día era. Su bestia amada que se hizo una con su piel, su músculo, sus órganos, sus huesos… Su mente.

Le gustaba ese falso silencio que le brindaba la noche y los labios sellados de la sacerdotisa, la cual no volvió a meditar palabra alguna tras aquellas curiosas palabras que dijo por último. Falso por que podía oír de fondo algún que otro coche que pasaba por alguna carretera de alguna calle alejada, oía los pasos de ambos y a los grillos cantar. Solo un sonido sonó más fuerte que el resto, pero apenas duró por lo que el norteño no prestó atención alguna y siguió tranquilo jugueteando con la navaja.
Por supuesto, por paso que daba, oía con más intensidad la respiración de la joven que agitada y veía como cansada le seguía el paso a duras penas, pasos agigantados a su vera.

Ya estaban casi al límite de la ciudad, ese límite que separaba la construcción de cemento de la roca natural. Sin embargo, aunque ya se encontraban cada vez más cerca, Donovan cambió repentinamente de rumbo, metiéndose por una calle un poco estrecha que no llegaba a ser callejón por el fino carril de autos que pasaba por la mitad en dirección única. Tras ello volvió a girar, caminando un poco más lento o, mejor dicho, cauteloso.

Miraba hacia los lados, como si buscase algo entre los tintineos de las luces de las farolas que con vaguedad alumbraba dejando en la noche una penumbra entre las calles. De vez en cuando s mirada parecía quedarse clavada en una callejuela hasta que la pasaba de largo en su caminata hacia su nuevo destino. Destino desconocido para la pobre chica. Cualquier otro no seguiría a un demente como él por la noche y mucho menos entre callejuelas tan silenciosas.

– No te quedes atrás enana. – Su tono indiferente apenas rozaba la “bordería” por una vez, pero mantenía esa sequedad en cada una de las palabras que formaban la frase. Y por primera vez, desde que comenzó a llevarla fuera del antro, paró en seco para esperarla y volteó su cabeza hacia atrás. La miraba con aquella expresión vacía que tanto le caracterizaba, pero se le notaba sereno si se observaba bien. Pues por difícil que fuera descubrir que rondaba por la cabeza del psicópata o por complicado que fuera ver una expresión más allá de la indiferencia o la nada, cualquiera que supiera observar o ver a través de alguien podía apreciarlo. Esa serenidad constante que tenía el joven a excepción de cuando su locura despertaba.

Una vez ella estaba a su altura, guardó la navaja con la que se entretuvo inconscientemente casi todo el trayecto y volvió a mirar a los lados. Desde fuera podía resultar sospechoso o amenazante, más solo buscaba el lugar al que quería ir y no conseguía recordar con exactitud el camino. Cómico posiblemente si se supiera, y desconcertante al mismo tiempo teniendo en cuenta que iba allí todas las noches tras salir del trabajo sino iba hacia el templo.

De nuevo volvió a retomar la caminata y al cabo de unos dos minutos llegó a su destino. Un bar de barrio aun abierto. Un bar al que iban los pendencieros del barrio, los tipos duros como quien dice… los drogadictos conocidos y los alcohólicos del vecindario.

Sin preguntarle si quiera a la muchacha si deseaba entrar allí, un lugar nada apropiado para una chica como Kuroki, abrió la puerta de madera de la que salía luz desde los ventanales de la propia. Tras abrirse, la puerta dejó a la vista una estancia con poca iluminación y con una gran barra en la que dos hombres bebían de pequeños vasos algún tipo de alcohol. En el otro lado de la puerta, pegada a ésta había una mesa con cuatro hombres que jugaban a las cartas entre cigarrillos y vodka o ginebra. Desde el otro lado de la barra un hombre con una gran barriga propia de un cervecero, frondosa barba grisácea, pelo canoso atrapado en una coleta a la altura de la nuca y con una vestimenta propia de un motero de los 80s, hablaba con sus clientes. Pero ahora todos miraban a los recién llegados con curiosidad y en silencio, hasta que el barman rompió el silencio con un jovial saludo hacia el militar, dando a ver que ya lo conocía.

– ¡Pero bueno muchacho! ¡Qué pronto llegaste hoy! Y... veo que vienes acompañado… Sentaos y decidme que os pongo pero… No quiero peleas Doni… – Era una voz grave y ruda, pero amistosa pese a ello.  – Una cer – Sus palabras fueron interrumpidas por el barman que adelantándose ya estaba sacando de la fría nevera una botella negra de medio tamaño. – Cerveza de botella, sí, sí. ¿Y tú muchachita? – Ignorando la edad que pudiera tener o aparentará, se dirigió a Kuroki mientras llevaba a la mesa más alejada la botella para Donovan.

Tipo Bar

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Lun Jun 06, 2016 1:29 pm

Kuroki casi se sigue de largo en un acto emocional de estar cada vez más cerca de su hogar; se había emocionado en sobremanera y había perdido de vista a Donovan. Al principio se quedó perpleja; pensó en dejarlo irse y que cada quien siguiera por su camino. Ya le había encontrado por segunda ocasión así que estaba segura en que podría agradecerle por llevarla a casa... Bueno, algo así. Pero algo cambió, ella no quería despegársele tal como un cachorro que sigue a su madre.

Regresó sobre sus pasos corriendo hasta tenerlo a un lado de nuevo pero no tardó en quedar detrás de él. ¿A donde pensaba ir? Pero más importante aún ¿Porqué decidió seguirle de nuevo? ¿No había tenido suficiente ya? Soltó un largo suspiro, trataba de regular su respiración pero claramente estaba más fatigada cada vez. Miraba a su al rededor, de nuevo se adentraban en las calles de la ciudad; calles que ella no conocía o no reconocía por la oscuridad de la noche.

Callejones oscuros, uno tras otro y demasiado angostos como para pasar más de una persona; casi instintivamente y sólo por esa ocasión sujetó la tela de la chaqueta del militar; no quería perderse ahí. Cuando al fin salieron de los callejones lo soltó y bajó la mirada; había evitado los ojos de Donovan a toda costa y ahora que había invadido el espacio personal del hombre no sabía si iba a recibir una patada o una mirada asesina; en el mejor de los casos sólo recibiría el mismo silencio desde que empezaron a caminar.

Kuroki no se esperó llegar a un lugar como ése; seguía abriéndose paso a las sorpresas con saber que habían lugares como esos en la isla ¿Acaso no era ilegal? No conocía casi nada del mundo salvo por estos últimos meses en que había empezado a frecuentar más con su mejor amiga Aimi y su aprendiz Yukihiro... Ahora con Donovan descubría sobre éstos extraños lugares nocturnos. Se escabulló cual ratón temeroso por entre las sillas siguiendo los mismos pasos de Donovan hasta llegar a la barra; al menos ahora podía darse un respiro de tanto correr; claro que no era el aire más puro que podía respirar pero... Era algo.

Sentir todas esas miradas sobre su persona (Porque ahí la única que no cuajaba con la apariencia del lugar era ella sin dudas) le hizo estremecer; fue como sentirse la carne fresca en una habitación con lobos. Se acercó hasta donde estaba aquel hombre de la barra y que conocía a Donovan; era obvio que Kuroki no se separaría del militar por nada del mundo. Apenas llegó a la vera y notó que Donovan se sentaba hizo lo mismo con la cabeza gacha y oculta entre sus melenas bermejas. Se sobresaltó cuando éste hombre se dirigía a ella, levantó la mirada y pese a que su apariencia era ruda mostraba una actitud carismática y una sonrisa ensanchada que dotaba de cierta confianza para con la pequeña sacerdotiza. Kuroki despegó los labios, al principio haciendo una mueca y sonrojándose hasta las orejas; hizo un intercambio de miradas entre el perfil del militar y el rostro bonachón del barman. -Ag,agua. Sólo agua, por favor. El hombre soltó una risotada ronca y se dio la vuelta sacando un vaso de vidrio y una botella transparente de agua gasificada; tííca para la preparación de algunas bebidas. — Sólo tengo de ésta, pequeña. Tranquila, nadie va a comerte aquí, eh. — Mencionó al verla tan preocupada y nerviosa. La pequeña pelirroja tomó el vaso entre sus manos y esbozó una sonrisa. -Gracias. Acto seguido tomó el contenido del vaso.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Jue Jun 09, 2016 7:07 am

Por el camino había notado a la joven más pegada de lo normal a él, pero no pareció prestarle importancia. Su atención y ser estaban concentrados en encontrar el bar al que acabó llevándola. Y aunque no hubiera estado buscando un sitio en concreto, es posible que no hubiera echo mucho caso al gesto de la joven. No le molestaba en absoluto que le hubiera invadido espacio, al menos de esa manera. Lo que quizás le pudo sorprender es que no tropezase por entre los callejones con la oscuridad que había, pero no mostró esa sorpresa en ningún momento. Ni se sorprendió cuando escuchó lo que ella pidió para tomar.

Era una señorita en un cuerpo poco desarrollado que quiera o no tenía cierto atractivo femenino. Y como la señorita inocente que era, aprobaba inconscientemente que no pidiera alcohol para beber. Un punto que le daba para no tratarla como una ramera más o una cualquiera. Un punto para que el irlandés no le escupiera ni metafórica ni literalmente en la cara por poner un ejemplo.

Ese pequeño y minúsculo detalle, hacía que Donovan tuviera más interés en la sacerdotisa, que su obsesión con ella se incrementara y sus ganas de poseerla empezaran a resurgir con lentitud propia de un caracol. Él, aunque fuera difícil de creer para los demás, solía fijarse en las cosas sencillas o simples, en detallitos a los que no solía prestarse atención. Por eso era tan buen pintor, no dejaba ningún detalle sin perfeccionar por muy insignificante que fuera. Pues ese granito hacia la diferencia en todo, no sólo en el dibujo.

Tomó un largo trago desde la misma botella, saciando al fin la sed que le estuvo atosigando desde el inicio de la noche y a la que hasta ahora no se había resignado a prestar atención. Luego dejó la botella en la mesa con pesadez al tiempo que un largo suspiro satisfactorio apenas inaudible.

Se había sentado en la mesa más alejada, como siempre. Una mesa poco visible hasta para el barman en el que obtenía tranquilidad. Separada en la esquina de la multitud gracias al último biombo de la estancia, esos extraños separadores incrustados en la pared para dar intimidad… Los listos sabrían el porqué y el doble sentido que esto podía representar. Él lo sabía, pues pese a su actitud era inteligente. Y sabía que ella dudaba de la razón, ya vio cuan inocente era la pelirroja y cuan miedosa a… todo.

No recordó que la había ido a acompañar al templo, recién recobraba conocimiento e ello. Tendía a olvidar las cosas con facilidad guiado por sus instintos o intereses momentáneos, posiblemente efecto secundario de su zaiphon o su actitud. No le gustaba perder el tiempo ni guiarse por parámetros dictados globalmente, no porque fuera anarquista, sino porque no los comprendía. Al igual que los animales, vivía el momento según le dijese sus órganos vitales, sus “caprichos” o su locura.

Nuevamente tomó unos largos tragos a la amarga bebida, saboreando su contenido campante. Esa amargura fresca que acababa enganchando a casi todos los hombres de cualquier lugar. Una bebida aparentemente normal pero con un enganche inexplicable, al igual que su obsesión con la chica que tenía enfrente y clavaba la mirada sin contemplaciones ni disimulo alguno. Una mirada que mantuvo desde que sostuvo el vaso y bebió apurada.

La examinaba tranquilo. Esperando su siguiente estimulo o reacción, quería ver más de ella. Por raro que pareciera viniendo de él, quería conocerla más. – ¿Sacerdotisa? – Preguntó bruscamente sin más, y antes de dejarle responder volvió a hablar para realizar una tajante orden que en verdad no le interesaba pero salió sola de sus labios. – No vuelvas a salir entrada la noche. – Pudo haber sonado amenazante, pero fue la agresividad de sus palabras lo que otorgó esa malinterpretación, pues no era una amenaza ni por asomo, solo una orden y consejo para una chica decente como la que él consideraba que era Kuroki.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Lun Jun 13, 2016 4:24 pm

Kuroki, de alguna manera se sentía protegida a la vera del militar y, también de alguna manera se sentía tranquila y en confianza; raro porque en realidad ni tenían confianza ni se habían dirigido la palabra en casi todo el recorrido salvo para cruzar algunas palabras (u órdenes) en toda la noche. Se sentía el cordero perdido del rebaño y por más que quería mantener una distancia con Donovan, lo cierto es que tampoco quería despegarse tanto; por eso en cuanto el peliverde se puso de pie y avanzó hasta la mesa más apartada con biombos se puso de pie de igual manera con ambas manos sosteniendo su vaso y seguirle.

Le parecía un espacio más apartado pero a la vez más privado, perfecto para pasar un momento sin ruidos ni el constante humo de cigarro flotando en el aire; al menos a Kuroki le pareció perfecto ya que al tener pulmones no tan fuertes el humo le causaba una tos constante.

Apenas el hombre se sienta ella hace lo mismo "copiando" algunas acciones del hombre, se habia sentado en la silla más próxima del lado izquierdo; no lo tenía exactamente de frente pero sí podía observarle con toda la atención del mundo. Ella volvió a limitarse a beber lo que quedaba del contenido de su vaso y cuando se lo terminó lo dejó suavemente sobre la supercicie de la mesa de madera. Sabiendo que el hombre no prestaba demasiada atención a ella (Había notado desde hace rato que no había volteado a mirarle) se levantó un poco el cuello de su playera y se observó el hombro lastimado; sí, tal cual y como había supuesto ya tenía una linda marca amoratada. Soltó un suspiro y se encogió de hombros, qué pena que tuviera la piel tan delicada.

Un hombre ya bastante ebrio pasó a su lado y empujó la silla provocando que la pequeña pelirroja diera un sobresalto y sintiera que el corazón se le escapaba del pecho, ella miró con espanto cómo éste se alejaba y tropezaba con basicamente todo. De nuevo soltó otro suspiro y se sintió entristecer; seguía sin entender porqué razón le había seguido hasta ahí. Alzó la mirada y se vió de frente con la penetrante mirada fija sobre ella y en ése momento se dió sólo un tiempo para analizar el rostro ajeno; las cicatrices ligeramente visibles, la piel demacrada y ya algunas arrugas de expresión sobre los ojos. Se veía jóven a pesar de todo pero Kuroki sintió un vuelco en el corazón por ver tantas heridas en el hombre; y no precisamente las físicas.

-¿Eh? Iba a decirle algo pero recibió tal orden que, sonaba grosera por el tono pero las palabras; aquellas palabras habían sido totalmente lo opuesto a lo que ella tenía en mente. Se quedó perpleja y parpadeó un par de veces, luego tras ver que había estado observándolo tanto tiempo enrojeció y se encogió un poco asintiendo con la cabeza. Sí, había sido estúpido salir a esa hora pero la emoción le había hecho aventurarse, se olvidó que afuera en el mundo real ella es la débil.
Sus pies colgaban de la silla, producto de ser tan bajita. Los meneaba constantemente y así permaneció un largo rato sin decir nada, tan sólo escuchando sonidos varios; la música de estilo cabaret, las risas aguardientosas de los ebrios, los constantes golpeteos del cristal contra la madera de vasos semillenos, vaciós y demás, y sobre todo escuchaba la garganta de Donovan beber el líquido de su botella. ¿Tenía que decir algo? No, la verdad es que no sabía ni qué decir pero quería hacerlo. Su rostro volvió a mirar en dirección a Donovan y esperó ansiosa a que éste le mirase de vuelta.

-¿Sabe bien? La verdad es que por la forma en que la bebía le entró la curiosidad de saber a qué sabía la cerveza, luego tras meditarselo un momento se puso un tanto nerviosa y cuando eso pasaba solía hablar demasiado. -Ah, es que ví cómo lo disfrutas y pensé que seguro debe tener un sabor muy bueno. Sonrió bobamente para sí misma, una sonrisa que no había podido sacar en lo que iba de la noche. Tan pronto se quedó pensando en ello alzó la mirada y miró por una de las ranuras del biombo, Kuroki era una pequeña demasiado curiosa aunque miedosa. -Jamás había estado en un lugar como éste.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Jue Dic 08, 2016 9:50 am

Tras dictaminarle la orden volvió a pegarle distraído un trago a la cerveza, esta vez pequeño. Durante un minuto se había metido en un su mundo, absorto al completo de la realidad en la que se encontraba. Y mientras salía con lentitud de aquella utopía en la que se sumergió, iba dirigiendo la mirada hacia la mesa, por la izquierda frente a sí; como si realmente la mesa no estuviera allí y mirase otra cosa, como si su mirada realmente viese más allá. Pero lo único que causó esa curiosidad era una minúscula brisa de aire que de vez en cuando le llegaba a sus pies. Brisa de la cual se hacía una idea de que la estaba provocando tras intercambiar unas indiscretas miradas de la joven a esa zona concreta de la mesa. Sí, era ella. Recordaba lo bajita que era y que a veces se comportaba como una niña chica, comportamiento inocente y ciertamente dulce que atraía al lobo a la madriguera.

Cuando al fin salió por completo de su mundo, redirigió nuevamente la mirada a Kuroki para dejarla ahí y cavilar unos segundos lo que decía. Sin darse cuenta, estaba acariciando la boca de la botella con el dedo índice. Sopesaba lo que le pregunto y aunque era muy probable que no le gustase la idea, también había posibilidad de que esa insana obsesión que estaba desarrollando por la sacerdotisa hiciese que quisiera ver más expresiones en sus rostros, saborear todas las emociones que ella pudiera sentir, tocarla e incluso tomarla. Pero iba en orden, como si estuviese en un laboratorio jugando con un ratón, mas no era el científico… era el botón del mando del laberito… aquel que se deja pulsar por la mente, en este caso su locura o instinto. Él no pensaba porque lo hacía realmente, podía pasarle por la cabeza la pregunta pero no trataría de darle importancia, no pensaba en que es lo siguiente que probaría de ella… solo lo hacía.

Tras un rato de silencio y sin haber quitado la mirada de ella, por fin habló con un tono neutral e indiferente.

– No creo que sea una bebida para una muchacha como tú, pero puedes probarla si quieres, solo probarla… – Sus ojos se achinaron unos segundos mostrando cierta amenaza extraña, mezcla de la curiosidad y la cautela.

La razón por la que al final la había dejado era tan simple como rara: ver su expresión de asco. Porque aún le gustase, él no lo veía posible. Cierto es, que como el té, la cerveza es amarga; pero sus sabores son distintos y rara vez a alguien le gustan los primeros tragos, es una bebida a la que primero se tiene que enseñar al paladar a degustarla para poder disfrutarla.

Sin esperar a ver su reacción, volvió a coger la cerveza para darle un trago normal y luego ponerla cerca de ella, no quería que tuviera que escalar la mesa para poder cogerla. Aunque hubiera sido un obstáculo entretenido de ver a su juicio, no gracioso, solo entretenido.

– Adelante – Comentó relajado.

Entretanto, fue bajando la mirada. Examinando cada poro de su piel, cada curva de su rostro, cada iluminación que resplandecía en sus mejillas por las luces del local, color más anaranjado de lo normal, tanto que podía tirar al rojo. Pero el tono amarillento y poco luminoso del bar no le dejó apreciar bien. Al final acabó el trayecto en aquellos sonrosados labios.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Mar Dic 13, 2016 6:33 pm

Kuroki empezaba a sentir un gusto particular por ésos silencios que se formaban entre ambos y ésa nada tan sutil y callada, sobrentendida y total. Era como si disfrutara hasta el simple hecho de sentir miedo estando en un bar de mala muerte porque no importaba si un pequeño corderito indefenso como ella se encontrara ahí, tenía a un tenebroso lobo como Donovan que rompería huesos a cualquiera si le tocaban un cabello. Extraño pero predecible, implícitamente-no-implícito; quizás sería la mejor definición. Ella no se daba el derecho de estar con aquel hombre, pero lo estaba y por alguna razón "sabía" o quizás sentía que debía ser así.

Asustada y segura por la misma persona. Kuroki estaba confiando su vida al verdugo que podía matarla o prolongar su vida el tiempo que quisiése.

Pensó que sería ignorada por el hombre, pensó también que continuaría dialogando "sola" mientras aquel sujeto permanecía ausente mirando a la mesa y bebiendo su botella empero cada vez que Donovan le clavaba la mirada sentía una punzada en el corazón y un escalofrío recorrerle la espina dorsal. sus mejillas se sonrojaban a cada instante y el nerviosismo emanaba de sus poros como un afrodisíaco; lo había notado ya, Donovan no expresaba nada pero no había dejado de mirar a la pelirroja. -S,supongo que su sabor es bueno para tí. Volvió a decir ésta vez titubeando en sus palabras, inclusive había siseado un poco su lengua al tartamudear.

Casi en impresión alzó la vista y de nueva cuenta su rostro enrojeció; había estado sorprendida por tal palabra, era la primera vez que Donovan le decía algo de una forma tan... Calmada. -Oh, ¿Puedo? Su corazón latía rápidamente, se sentía al borde del nerviosismo cuando tuvo al fin la botella de vidrio frente a ella; había pensado que Donovan incluso se divertiría con ella y le haría escalar la mesa o bien bajarse del banquillo y acercarse a la vera del militar empero en cambio le había acercado la botella la cual cogió con sus delicadas manos.
Alternaba la vista primero en la boquilla, luego en el rostro serio de su salvador y con la valentía que se podía formar acercóse la boquilla a sus labios y dio un pequeño sorbo.

Claramente no era una bebida que ella podría considerar "deliciosa" de buenas a primeras; éso lo expresaba en su rostro. Había hecho un puchero de lo más tierno e infantil; sus mejillas se habían inflado y había apretado los ojos con fuerza; al final inclusive había sacado la lengua un poco haciendo una mueca de lo más coqueta. -Oh Dios, es muy amarga. Rápidamente dejó la botella sobre la mesa y le dio un largo trago a su vaso de agua hasta acabarlo. Tanto había sido si caricaturésco espectáculo que alguien llegó a reírse de ella. -B,bueno, supongo que no tengo un buen paladar para la cerveza. Inconciente se tocó los rosados labioa con la punta de sus dedos y acarició la suave piel de ésa zona; de nueva cuenta sentía un inusual nerviosismo por pensar que Donovan le diría algo como "idiota" o "ridícula" pero Kuroki no podía quedarse con la curiosidad.

Trató de disimular y desviar la mirada y al hacerlo vio a una parejita de lo más acaramelada, por no decir "fogoza" dándose unos apasionados besos. En ése momento los oídos de Kuroki lograron captar cada suspiro y cada gemido que él y ella hacían al compás de su pasión. Colorada como un tomate volvió el rostro y casi petrificada miró los afilados ojos de su verdugo. No pudo apartar la mirada, una vez más.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Miér Dic 14, 2016 7:30 am

Cuando antes la joven parecía confiada hablando y algo más segura que otras de las pocas veces que podía haber observado el militar, nuevamente pareció dudar al elegir sus palabras al responderle. Un cambio de actitud que él no fue capaz de descifrar porque jamás lo comprendería el sentimiento que lo causó. O por lo menos no de la forma que el resto de personas lo entendía, así como él tendría su propia forma de sentir las pocas emociones que era capaz de experimentar en raros momentos… Normalmente era únicamente cuando se encontraba solo con su gata, momento en que sus labios eran capaces de dibujar una tenue sonrisa tierna acompañada por un casi imperceptible brillo en sus amarillentos orbes.

Contemplaba a la pequeña sacerdotisa como dubitativa agarraba la botella con suavidad para luego volver a mirarle temerosa a su parecer, pero poco sabía Donovan de porqué realmente podía estar actuando así la joven. Él realmente parecía estar pendiente de otra cosa, de tal manera que pudiera parecer se le olvidase que le ofreció algo a la persona que tenía frente a sí. Su  ser estaba concentrado en los labios de la chica que ahora seducían la boquilla de la botella… Le molestaba. No sólo el hecho de que una mujer realmente hubiera tomado la decisión de beber alcohol aun ofreciéndoselo,  sino que también le molestaba algo que no conseguía interpretar; únicamente no le gustaba. Más su rostro se mantuvo igual de serio mientras sus adentros comenzaban a arder a la espera de llegar a la apertura del silencioso volcán al que ahora se podía asemejar. No obstante, el gesto de asqueo de Kuroki le distrajo por completo durante unos segundos, alargando así lo que acabaría al final ocurriendo.  

Un gesto mezcla de lo enternecedor y coqueto, un gesto que su figura habría despertador el amor paternal en cualquier otro que no fuese Donovan. Él sin embargo, solo la observaba cada vez más molesto por segundo que pasaba. Mas por suerte o porque el destino la quisiese aún viva, la ira del militar fue reconducida a una risa bufona que provenía de la mesa de enfrente.

En el momento que ella desvió la mirada para fijarse en una pareja acalorada, al igual que un animal cabreado, hizo un pequeño sonido parecido a un gruñido resoplado y se levantó sereno de su sitio. Caminando en dirección a la cercana mesa, escuchaba de fondo como el barman, que ya conocía al muchacho, le advertía de que no hiciese nada. Pero no era alguien que cambiase de objetivo porque cualquiera se lo dijese, ni si alguien que tomara decisiones por lo que dictaminaran, ni siquiera alguien que siguiese su propio juicio pues carecía de él.

Y pobre diablo borracho que de la risa no vio venir a la bestia.

Su mano cogió con velocidad la parte de atrás de la cabeza del hombre para luego estampar la cara de éste con fuerza bruta sobre la mesa sin mirar si quiera que hubiera vasos o botellas que pudieran clavarse en algún ojo, si eso pasase quizás le gustase hasta más y despertara a su bella durmiente, mas algo de suerte estaba de la mano del ebrio hombre que al segundo de impactar su cara despertó de su mundo de yupi que provocaba el alcohol. Sus ojos, antes brillantes por la falsa felicidad del licor ahora reflejaban miedo y dolor mientras sus manos se movían frenéticas intentando agarrarse a algo que le sirviera de empuje o apoyo para despegar su rostro de la mesa. A su alrededor, los objetos menos pesados flotaban vacilantes y las sillas desocupadas daban algún que otro salto movidas por la fuerza telequinética que se había creado junto con su aura.

– Escúchame con atención saco de mierda y recuerda bien mis palabras porque no volveré a malgastar mi saliva con un puto borracho como tú. – Sus labios soltaban cada palabra con cierta pausa y entonación tan borde como amenazante que podía notarse toda la ira que desprendía en esos momentos. – Si vuelves a reírte de ese pequeño corderito de ahí al lado, hablarle, tocarla, o incluso dirigirle la más mínima mirada… Te romperé cada hueso de tu cuerpo hasta hacer alpiste con ellos con los que alimentar a los pájaros que serán la cena de esa noche. ¿Te quedó claro? – Sin darle si quiera tiempo para que respondiese, volvió a golpearle contra la mesa.

Como si las emociones o expresiones pudieran cambiarse al instante con un solo click, el muchacho volvió a su mesa inexpresivo y seguido por el barman que al notar que se había vuelto a relajar y no pasó nada grave, se limitó a atender al borracho y mirar con falsa seriedad a Donovan para luego soltar una broma que coreo el resto de presentes con risas, algunas nerviosas del pavor otras ignorantes del alcohol, a las que el muchacho ignoró.

– ¡Pero bueno muchacho! ¡A este paso me dejaras sin clientela! Y el resto… ¿Qué miráis?¿Aún veo esos vasos llenos? Vamos, vamos, que hay que vaciar el barril para traer otro. – Sonriente se alejó de la mesa del demente para seguir su trabajo y llevarse a otro sitio al hombre agredido que aún no sabía ni que pasó del todo.

De vuelta en su mesa, se sentó a la vera de la sacerdotisa y la miró sereno a la par que serio. Sus labios no se sellaron como de costumbre sino que volvieron a dejar salir palabras con aquella entonación borde e indiferente mientras una de sus manos se dirigía tranquila al cuello de la joven. – Te lo ofrezcan o no, no vuelvas a tomas alcohol. Ya te lo advertí, no es algo que debas tomar. – Su trastornada mente mantuvo esta vez la psique a ralla y su fuerza controlada.

Su mano se mantuvo unos segundos más rodeando el delicado cuello de la fémina sin apretarle para luego subir los dedos con parsimonia. Su mente parecía estar de nuevo en otro planeta mientras su mirada se fijaba en los labios contrarios. Con lentitud, acercó su rostro al de ella hasta que los labios del militar rozaron el mentón que agarraba sus manos con cierta y extraña delicadeza de su parte. No sabía en qué momento cerró los ojos y se dejó guiar por el dulce olor que emanaba de Kuroki, pero sus labios subieron hasta topar con los de ella; labios que tocó sutilmente con los suyos propios pero sin llegar a conectar en ningún momento. De golpe, abrió los ojos con brusquedad y se quedó mirándola sin mover ni un apéndice la posición en la que se encontraba, lo único que hizo fue apretar un poco el mentón de la joven para luego volver aflojar lo justo.

Giró su rostro levemente hasta conseguir tenerla de perfil a él. Susurrándole con una entonación dominante le habló al oído al tiempo que su vista se deleitaba con el carmesí de sus largos cabellos.

– Sssshhh… Tranquila… El reloj no se averió aún. – Como era de esperarse de un demente, sus palabras no parecían tener sentido alguno o conexar entre sí. Más esas pocas palabras tenían un gran significado e importancia para conocerle ligeramente si se pillaba el matiz. – Si algo o alguien te hace daño, dímelo. No dejaré que nadie se te acerque… Eres mi tierno corderito…  – Susurros del delirio, susurros llevados por el viento que acompaña las tinieblas.

Poco a poco, la soltó y se alejó de ella sin cambiar el sitio. Se limitó a coger la botella y acomodarse poniendo las botas que calzaban los pies sobre la mesa, como si nada hubieses pasado.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Miér Ene 04, 2017 4:57 pm

Kuroki aún tenía el ligero sabor amargo de la bebida sobre su paladar, un sabor que ni con el agua se logró desvanecer. ella era demasiado tímida para pedir otro vaso de agua, mucho menos lo haría en aquel lugar lleno de gente gamberra y ebrios que podrían intentar faltarle el respeto por el simple hecho de estar ahí. No había pasado ni dos horas de su altercado con los sujetos en el bar y no se sentía a gusto teniendo que ir a solas, si tenía que esperar a que Donovan se pusiera de pie y se acercara a la barra, lo haría con tal de no despegarse de él y poder así pedir otro vaso de agua. Sí, aquella era una actitud demasiado sumisa pero encontraba -irónicamente-, seguridad en el militar y por eso prefería aquello antes que hacer algo por su cuenta.

Su corazón parecía querer salirse de su pecho, ¿Porqué Donovan no le decía nada sobre la bebida?, ¿Debía decir ella algo más?, ¿Le estaría incomodando o bien, molestando con tanto parloteo? ¿Porqué se empeñaba en hablar, porqué se empeñaba en estar ahí con él? Miles de preguntas pasaban en su cabeza, hecho por el cual no contempló que el militar fijó un objetivo, a pesar de hacer chillar las patas de la silla con el arrastre que provocó cuando el hombre se puso de pie; ella tardó en reaccionar unos segundos, los suficientes para no poder hacer nada al respecto. -¿Donov—...? El hombre se precipitó para atacar al ebrio y Kuroki permaneció sentada, sobresaltándose en su sitio y colocando ambas manos sobre sus labios como un acto reflejo por la sorpresa; no negaría que en ése momento una mezcla de emociones le confundió por un momento.

Estaba asustada, pues la pobre idiota había olvidado que el militar era inestable; aquellos minutos en el bar no eran más que una vana ilusión de una vida tranquila que ella jamás podría tener al lado de aquel sujeto. Quién sabe en qué momento no pudiera ser el ebrio y en cambio fuera ella.
Estaba preocupada por el ebrio que mostraba un rostro de pánico intentando comprender lo que sucedía; las palabras que escuchaba al oído que resultaban amenzantes no venían con intenciones de mejorar la situación... Sólo podía agradecer que no se sacara un ojo con un vidrio o boquilla de su botella.
Y lo que más le consternaba era, que aquellas palabras que parecían meser su inocente mente le habían acelerado el pulso; pues a como ella comprendía, a su estúpida e ingenua manera, era que Donovan estaba interesado de alguna manera, en la desgraciada sacerdotiza.

Pavorosa, comenzó a temblar en su sitio al tenerle ésta vez cerca con aquella mano tocando su yúgula. Si corría con suerte, el militar le rompería el cuello y acabaría con éste insano juego, sino viviría un día más para saber que ahora su vida le pertenecía a su protector y su verdugo. Asintió con la cabeza, tragó saliva y se relamió los labios, todo aquello en un segundo. -S,si. No lo haré de nuevo. Temblaba demasiado, tanto que podía escucharse a sí misma removiendo la madera; quizás nadie más podría escucharla pero para ella era demasiado notorio... Tanta delicadeza, tanto afecto que no podía comprender, quería salir huyendo pero a la vez quería disfrutar de ésa nímia sensación que le producía. Estaba perdida.

Sentía el corazón latir a mil por hora, por minuto, por segundo, el temblor no se apartaba de sus manos y no pudo hacer más que cerrar los ojos con fuerza; los poros tampoco parecían querer echarle una mano pues podía sentir a la perfección el recorrido de los labios ajenos sobre su rostro... Volvía a sentir ésa adrenalina, ésa maldita que no dejaba de provocarle taquicardias. Sintió los labios de Donovan cerca a los suyos, no hacía falta que abriera los ojos para darse cuenta de ello; pero por más que intentara no podría abrirlos, ahora mismo se encontraba en un largo shock. En cambio, apretó éstos con fuerza por el agarre brusco de su mentón y el ladeo de su rostro. Ahora su piel se encendía con los susurros sobre su oído. ¿Cómo describirlo? Sintió placer y pavor, saboreó la miel y la hiel del dominante... Deseo estar así por siempre y nunca. -Ah... Su garganta oprimió las palabras, sólo asintió suavemente demostrando su obediencia y su temor.

Todo volvió a un semi reinado de paz donde él la ignoraba y bebía aquel amargo éxtasis y ella se quedaba con la ambrosía de la imaginación. Pero sacudió su cabeza ¿En qué rayos estaba pensando? ¿Ella... Ella lo había disfrutado? Sintió un escalofrío recorrerle, tenía que despejarse un minuto así que armada de valor se bajó del banquito... -... Sus labios que parecían sellados hicieron un esfuerzo titánico por poder pronunciar. -I,iré al baño. Se sintió flaquear en cualquier momento; presurosa se agarró de la pared. Debía al menos llegar allá y mojarse el rostro.

Debía bajarse la excitación.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Miér Mar 08, 2017 1:50 pm

Al notar que la sacerdotisa se movía, viró su rostro para verla curioso mientras se sentaba correctamente a modo de respuesta, dejándole paso pero sin quitarle la mirada de encima. Sin quitarle el ojo de encima, llevó la boquilla de la cerveza a sus labios y echó la cabeza hacia atrás para poder verter el amarillento licor en su garganta. Se quedó en esa posición observando como la puerta del baño se cerraba y, poco a poco, retiró el botellín hasta dejarlo colgando en su brazo que lacio caía a un lado del sofá. Tragó con dificultad, sintiendo como si una piedra bajase por su garganta para luego dejar salir un grave y suave eructo que le alivió aquella sensación molestas.

Suspiró y miró al barman alzando el brazo que sostenía la botella, aquel pareció entenderle pues pronto le trajo otra y recogió la vacía junto con el vaso de su acompañante. El militar chistó al tiempo que movió la cabeza con intención de llamar la atención al hombre antes de que se fuera y con total seriedad le habló, neutral.

– ¿Tienes alguna mierda para que tome? ¿Batido, zumo…? – Su mirada concentrada en la del otro, su rostro elevado para poder mirarlo desde su baja posición. Escudriñaba las arrugas que se le formaron en el entrecejo al hombre esperando una respuesta verbal que tras un segundo consiguió.

– Batido no, zumo de piña que uso para un combinado o bien fanta de limón o naranja. Coca-cola también, más agua para que pueda escaparse de tus malas pulgas unos segundos en el baño… Aunque si lo llego a saber le doy un buen repaso, no es que esté sucio pero no se usa mucho el de chicas… Bueno, ¿Le traigo algo o espero a que ella me lo pida Don? –

Donovan ya estaba acostumbrado al humor del único que quizás fuera su amigo en este sitio o al menos conocido con el que podía tener una corta conversación sin acabar a golpes, al igual que estaba acostumbrado el fornido hombre a las aleatorias situaciones que le podía crear el militar. Por ello no se inmutó ante la broma de su interlocutor ni ante la sonrisa sarcástica que mostraban sus labios.

– Zumo. Le quitará el sabor de la cerveza… – Posiblemente, debido a lo bajo que comentó lo último, El barman entendió que aquello se lo dijo para sí pensativo a pesar de que aún le miraba. Ladeando la cabeza de un lado a otro como si negase y sin desprenderse de la sonrisa, que más bien pareció ensancharse, se marchó a traer la comanda para luego quedarse finalmente tras la barra a discutir de buena manera con un borracho, una discusión de cachondeo que parecían entender ambos. Donovan quitó la vista de él al fin para fijarla en su fría bebida, en el breve instante en que giró la cabeza de nuevo a la mesa, había echado una rápida mirada a la puerta con el rabillo del ojo. Pensativo, tomó desde la boquilla la cerveza con sólo tres dedos y dejó caer el brazo tal y como lo tenía antes. Cerró los ojos.

En el segundo en que cerró los ojos, escuchó unos sonoros pasos acercarse. Pasos que hacían eco y atraía miradas, seguros y delicados, unos pasos que cualquier hombre distinguía al momento. Los abrió y echó la vista atrás para ver a la joven mujer que se acercaba. Morena de claros ojos que con gracia movía las caderas con cada paso que daba, su silueta bien marcada por las generosas curvaturas de su cuerpo se veían resaltados por los exagerados tacones negros y aquel vestido corto sugerente que se ceñía con celos a su cuerpo.

Los pasos se detuvieron frente al militar y la intrusa exhibió su exuberante escote cuando apoyó sus codos en la pesa para reposar su rostro en las palmas de la mano. Sonreía feliz y lasciva mirándolo mientras jugueteaba con una de sus piernas. Sus labios pintados de rojo carmesí se abrieron para poder hablar.

– ¿No me saludas? – Con aquella feminidad que desprendía la mujer, acarició el cuello de la camiseta del demente acompañando su gesto con una sonrisa. – Siempre tan callado… Vamos Doni, ¿algún día me invitarás a una copa o siempre me las tendré que pagar yo? ¡Tráeme otra cerveza Gary! – Gritó de pronto la chica con tono cantarín.

– ¡Por supuesto princesa! ¡Pero te aviso Jen que te lo quitaron! ¡Mejor vente conmigo a la barra o cántanos algo! – Respondió de igual manera el otro. A pesar de estar levemente cerca, gritaban para comunicarse, pero al resto no les importunó pues era un bar familiar en el que nadie compartía lazos de sangre pero el tiempo y el alcohol hicieron de un hogar para muchos o para los que aquí se reunían.

Ella había arrugado su suave piel del rostro cuando escuchó la respuesta y miró inquisitiva al militar. – ¿Estás… acompañado? – Hablaba al mismo tiempo que se acomodaba frente a él con confianza y sonriendo con picardía femenina.

Donovan había conocido a la chica del bar, solía ir a ver al barman y a otros que conocía para acabar cantando en una mesa o esquina del bar. Pero desde el primer día que pisó el lugar, la joven parecía haberse atraído por el violento joven y habían acabado en más de una ocasión entre sábanas o tapas frías de váter desnudos. Y aunque ella pudiese haber sentido atracción, no sólo física, por él; Donovan la consideraba otra zorra más con la que podía desfogar sus deseos carnales cuando quería. No importaba que la joven fuera simpática y tuviera un trabajo digno, ni que sólo vistiese así para él, Donovan la veía de aquella manera desde el primer día que le entró sosteniendo el vaso de cerveza.

Suspiró serio mirando a la nueva acompañante antes de echar un vistazo a la puerta, sentía los tacones de la mujer buscar su cuerpo bajo la mesa. No le molestaba de momento, pero su mente la ocupaba otra persona en esos instantes a pesar de que llevaba un tiempo sin acostarse con alguien y solía ser un joven vivo en ese aspecto.

Sin mirarla, pues su orbes se clavaron en el frío techo, le dirigió la palabra tan borde que heló la chica. – O paras con la pierna o te la rompo. – Con dificultad, pareció recuperar la sonrisa tras tomar un trago y dirigir la mirada a la puerta que antes él observaba.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Mar Mar 21, 2017 4:39 pm

La pequeña corderito casi trastabilló en el camino que recorrió hacia la puerta del baño e impulsivamente cerró el pestillo de la entrada con seguro; no había nadie más ahí así que bien podía tomarse unos cuantos minutos tranquila. Raúda se acercó al lavabo y abrió la llave dejando que el agua corriera, en ése momento la pequeña Kuroki se encontraba en un transe que ni se había percatado del desperdicio de agua que estaba cometiendo. Suspiraba fuertemente y el pecho se le sentía caliente... Poco a poco metió la mano en el agua hasta formar un cuenco con la palma y mojarse el rostro con ésta.

Se quedó pensativa mirándose hacia el espejo que, para su desgracia se encontraba un poco alto y para poder verse un poco tuvo que ponerse de puntillas. ¿Era bonita, cierto? bueno, ahora mismo le aquejaban muchas cosas que no sabía cómo describir. Ya tenía más de veinte años y nunca nadie le había dicho que fuése una dama hermosa, siempre se referían a ella como "la tierna", "la sacerdotiza", "la pura"... Nunca le había dado importancia a su apariencia como tal pero ahora y con lo poco de la noche acompañada de el militar se acomplejaba de su físico y apariencia.

¿Porqué?

No sabía cómo describirlo, pero sólo sabía que a pesar de tenerle un tremendo miedo al hombre por su carácter explosivo lo único que quería era conocerlo más... No bastaba la conexión que habían tenido con la resonancia, no importaba que ya supiera la razón de sus desvaríos mentales, ella quería más y éso empezaba a aterrarle. Ahora quedaba otra cosa por resolver: Aquel beso, ése segundo beso que ella le había entregado marcaba algo en ella y es que sin darse cuenta ya había firmado un trato con el mismísimo diablo, le había entregado su alma al demonio llamado Donovan y no había vuelta atrás. De nueva cuenta despejó la mente mojándose la cara una vez más, cerró el paso de la llave y quitó el seguro sin salir aún de aquel refugio momentáneo, no estaba lista para salir, no aún.
La pequeña sacerdotiza se envalentonaba para lo que viniése pero un sonido parecido a un chirrido de la misma puerta le bajó todo su esfuerzo cuando se vio a una mujer entrar, una de aspecto un poco masculino, tenía el cabello corto y era muy delgada; Kuroki se fijó en ésos detalles no por nada en específico, simplemente porque estaba demasiado alerta a todo.

Se esperó casi acosadoramente a que la otra saliera y como un animal asustado salió justo detrás de ella como si al hacerlo se marcara que incluso ella podía hacerle frente a sus problemas y, de nueva cuenta sus esperanzas se venían abajo al presentarse tan desilusionante escenario. Ella esperaba encontrarse con el militar sólo y ausente como normalmente lo había estado viendo, inclusive llegó a imaginarse otro escenario donde él estuviera rompiéndole los huesos a otro pobre desgraciado que había tenido el infortunio de cruzarse y respirar el mismo aire que él; pero nada de eso, en cambio encontró a Donovan con otra mujer, una de despampanantes curvaturas y maquillaje lascivo ocupando el asiento que ella tuvo momentos atrás. Tragó saliva e inmediatamente pensó en escapar de ahí, huir cobardemente como siempre hasta llegar al templo, empero el barman que había estado un poco extrañado por tal situación la miró apenas salir del baño e hizo un ademán con la mano para captar la atención de la pequeña para que se acercara. Kuroki no lo dudó, el hombre se veía amable por donde se viera así que se acercó a la barra pasando de lado rápidamente hasta llegar a él.

— Tranquila pequeñaja, Doni se ve más interesado en ti que en ella así que no te pongas celosa. —

¿Celos? Eso había dicho ¿No es así? ¿A caso ella estaba sintiendo celos, era remotamente posible?.

— Por cierto, te pidió un zumo hace un momento. — Dijo el hombre señalando de vuelta a la mesa donde Kuroki posó su mirada. Tambaleante y nerviosa caminó apretando los puños sobre la tela de su falda hasta llegar a la mesa De toda su constante cobardía ése momento lo había hecho sin pensar, no dijo nada, sólo se acercó lo suficiente y estiró el brazo para tomar el vaso de zumo. Pudo sentirlo, sintió ésa mirada de la mujer con todo su desdén, la barrioó de pies a cabeza y chasqueó la lengua seguido de una risilla de burla, quizá cualquiera habría pasado por alto aquello pero Kuroki la había escuchado a la perfección, su oído captaba todo. Se encogió de hombros y con la mirada buscó un lugar donde pudiera sentarse.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Jue Mar 23, 2017 5:46 pm

La joven a la que esperaba aquel demonio por fin llegó, pero parecía demorarse o dudar en volver. Lógico si se tenía en cuenta con quién se juntaba, quien era el que representaba al diablo en la tierra. Más poco acertado podía ser pues no era ese pensamiento el que hacía dudar a la pequeña sacerdotisa de sí acercarse a esa mesa en la que aire que se respiraba pareciera que en cualquier momento pudiera acabarse de nuevo. No, podría haberle pasado por la mente quizás, pero la verdadera razón era muy distinta, un motivo que le militar era incapaz de comprender o si quiera pasarle por la cabeza a pesar de que minutos antes él hubiera reaccionado de forma violenta por exactamente lo mismo… No, él que no pensaba en las razones de sus actos y apenas era capaz de sentir unas pocas de emociones, no podía entender algo tan simple como los celos. Sin embargo, Donovan no se percató de que salió del baño, estaba demasiado distraído contemplando el techo. Sólo hasta que no escuchó esos pasitos no viró el rostro para mirarla y darse cuenta.

Su mirada bajó hasta posarse en las manos de la sacerdotisa que con ahínco agarraban la falda, un gesto ciertamente tierno que desprendía inocencia, la que al militar le gustaba de ella. Su pureza e inocencia, su delicadeza le atraía del mismo modo que esa larga melena rojiza que le pedía a gritos que la agarrase o acariciase, que le pedía sangre.

No captó el menospreció de la mujer hacia la sacerdotisa, sus ojos volvieron a clavarse momentáneamente al techo unos segundos para luego volver a mirar a su verdadera acompañante. Realmente no le molestaba la intrusa, le era indiferente siempre que no le buscase las cosquillas o, bueno, cambiara de opinión ya que estar a su lado era como jugar a un juego de azar que podía costarte la vida.

Girando el rostro hacia la otra con lentitud y de nuevo hacia Kuroki, se dio cuenta de que era lo que buscaba la pequeña chica y, caprichoso como él solo, la agarró del brazo y la sentó encima de sí. Ahora podía notar el cosquilleo de ese pelo y olor de su cuerpo, le gustaba.

Cerró los ojos mientras degustaba su aroma, tras ello soltó un suave suspiro mientras volvía a abrirlo con parsimonia y sin ser consciente de lo que podía representar sus actos o lo que podían pensar que significaban. Posiblemente lo obvio sería pensar que pretendía dar celos a una u otra, si fuera normal… viniendo de él podían imaginar que iba a tomarla por la fuerza si lo requería. Mas nada de eso, simplemente la sentó encima suya al verla indecisa mostrando inconscientemente su obsesión a poseerla sólo él.

Por supuesto, esa acción no le hizo ninguna gracia a la chica y parecía querer culpar a ese pobre corderito que sin quererlo se veía en las garras del lobo y a punto de entrar en sus fauces. Por otro lado, sin darse cuenta, Donovan se medio metió en la cabeza de la joven o, mejor dicho, permitió a Kuroki escuchar su voz mentalmente. Una voz que el eco se llevaba al igual que una fría brisa que anuncia la tormenta llegar, voz que hablaba con calma sosegada resonando en el eco del vacío más profundo y oscuro. Pero era posesiva… De fondo podía escucharse el tic tac de un reloj y notar el dormir de alguien, de su locura... Sus palabras se mezclaban con la armonía y el desorden, contradictorio pero concorde, dulce poesía renacentista. No era posible sacar en claro que decía, pues aquellos susurros eran incomprensibles para alguien cuerdo, para quien no tocara aquella bella durmiente… Silencio de nuevo.

Al momento que recobró la realidad del momento, su mente se controló dentro de lo que la palabra mínimamente significaba. Las ganas de tomar cerveza le sacó su voz de la sacerdotisa, y podría saber que había trasportado allí parte de sus sentimientos unos segundos y no importarle como su indiferencia mostraba o no haber reparado en lo sucedido. Su pasivo desinterés impedía averiguar que sabía realmente el chico.

Durante el par de tragos que le dio a la cerveza, reposó una de sus mano por encima de la rodilla de la sacerdotisa y escuchó muy de fondo a la otra hablarle.

– Deberías dejar ya que la pobre chica se marchase, no son horas ni el lugar para una chiquilla como ella esté ya fuera de su… sitio. – Claramente buscaba alejar a la sacerdotisa y herirla, ya conocía lo justo al varón para creer que no entendería el verdadero significado y la verdadera persona a quien hablaba… Pero no era tonto, y no saber entender emociones o sentimientos, no mostrar atención a lo que no le importaba no significaba que fuera incapaz de leer entre líneas si le interesaba… y Kuroki era su corderito, su posesión, su centro de atención. Era totalmente consciente de lo que quiso decir la otra que sonreía inocente hacia él mientras Donovan le miraba con completa inexpresividad.

– Así luego podríamos ir a tu casa… – Guiño de ojo hacia el militar como actuación final para la pelirroja.

Se mantuvo en silencio, sereno. Aunque se dio cuenta de todo, no le importaba lo más mínimo pues no seguiría su juego y sólo actuaría si su pequeña obsesión salía herida… algo que sólo él podía provocar. Nadie más… nadie… ningún otro… no lo dejaría… mataría… Tic Tic Tac…

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Vie Mar 31, 2017 6:00 pm


   
   
   

Una mirada afilada se encontraba sobre la pequeña pelirroja y pertenecía a aquella mujer de curvas extravagantes y cabello sedoso y arreglado; siendo sinceros ¿Si Donovan tenía a la encarnación de la Diosa Venus, porqué conformarse con la simple Hestia?* Sabía que al lado de aquella mujer, Kuroki no era más que un cero a la izquierda, un ser sin gracia que debería desaparecer ¡y aún así no se movió de su sitio! Exceptuando el momento en que buscó un asiento se sorprendió al ser sentada en las rodillas del militar. Por un momento su respiración se entrecortó y el vaso casi se resbala de sus delicadas manos de muñeca.

Ojalá hubiése sido tan osada para levantar la mirada y observar la rabieta encolerizada que hacía aquella mujer frente a ella, pero no lo hizo pues tenía toda su concentración en tratar de respirar y no morir de un ataque al corazón. ¿Cuántas veces estaría al borde de la muerte? O más bien ¿cuándo se percataría que su ritmo cardíaco aumentaba y disminuía a cada minuto convirtiendo aquello en una emocionante taquicardia? Veloz como intentí trató de bajarse de las rodillas del mayor sintió una punzada en su cabeza y en el pecho; la pobre sacerdotiza se heló en su sitio sin mover ningún músculo pues aquella voz que envolvía a Donovan y ahora a Kuroki era simplemente aterradora.
La mecía en sus brazos como una madre protectora y amorosa, pero Kuroki no dejaba de pensar que aquella madre la soltaría sin más dejando que se sumergiera en el vacío... Tranquilizaba tanto como podía petrificar a una del susto.... Y de nuevo, la calma reinó por unos instantes cuando la mujer rompió la burbuja en la que ambos se encontraban; sólo ellos dos... Y descubrió con desafortunada felicidad que Donovan estaba obsesionado con ella.

Kuroki al fin se envalentonó para levantar la vista y sostener la misma en los ojos de la fémina; empero no lo hizo para retarla sino para suplicarle que huyera, quería transmitirle con su mirada -porque sabía perfectamente que Donovan actuaría mal si ella hablaba- que sabía de las intenciones que movían al militar y que conocía confines oscuros que no le mostraba a nadie más... Estaba bien, Kuroki se sacrificaría para que ésa mujer no sufriera. Por desgracia "Jen" sólo le dedicó una mirada de desdén. -¿Qué miras, feita? su lengua sólo faltaba ser bípeda para demostrar la clase de persona que era. -¿Porqué no vuelves a tu caja de muñeca y dejas a los adultos sólos, eh? Acercó la mano hasta el rostro de la sacerdotiza y amagó el tocarle la mejilla, acto que detuvo a unos centímetros de su rostro para sólo sonreír y bajar la mano en búsqueda de tocar la de Donovan, de recordarle que ella estaba ahí y que era preferible tenerla a ella que a una niña sin gracia.

¿Qué estaba haciendo? ¿Hasta qué momento su cordura recobraría el control y saldría huyendo de ahí? Defintivamente ése no era un lugar donde ella, la sacerdotiza de Sunflower debería estar y sin embargo lo estaba; atada por unas cadenas invisibles en cada extremidad de su cuerpo. Pesaban tanto...

Trató de levantar su vaso de agua pero sus falanges quisieron arruinar todo y soltar el vaso que cayó golpeando la mesa y salpicando a la mujer. Obviamente la reacción era predictiva. -¡Agh, niña estúpida! Como si hubiera sido rociada por aceite hirviendo se levantó de su sitio, poco faltó para abalanzarse sobre la pequeña pelirroja. -¡Por poco arruinas mi vestido nuevo! Kuroki sólo se encogió en los brazos del militar e imploró disculpas. -¡L,lo siento... Fue un accidente! ¿Accidente? Sí, eso había sido pero Jen no lo creería ni aunque le mostraran pruebas.

* Hestia (griego antiguo: Ἑστία Hestía) es la diosa de la cocina, la arquitectura, el hogar, o, más apropiadamente, del fuego que da calor y vida a los hogares. Es una diosa pacífica.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Mar Jun 13, 2017 8:22 am

El militar empezaba a cansarse, a no disfrutar del amarillento licor que le trajo a este lugar y desvió del templo. La morena comenzaba a ser una molestia, la afilada aguja que peligrosamente se acercaba a la fina burbuja de Donovan, esa que mantenía su locura pacíficamente soñando en el mundo del descanso, aquella fina pompa que no rompía el reloj del silencio y la cordura, el que marcaba la realidad con firmeza. Pero aquella fémina bien poco sabía de lo que realmente escondía en las visibles sombras el irlandés, no veía los infinitos huecos de tornillos caídos, ni siquiera el barman era consciente de la verdadera naturaleza asesina de él, de la sed de sangre y el vacío de aquel exmilitar.

Ignoraba a la que le prestaba toda la atención y la dirigía a la que deseaba no haberla obtenido jamás. El destino era cruel, pero más lo era la naturaleza, el instinto y la sed insaciable. Bien podía saber ya o hacerse una idea de los profundos abismos oscuros que arrastraba el esclavo del deseo rojo, aquel que cruzaba los límites de lo prohibido y ansiaba más. Jen no desistía ya que no sabía lo que poco a poco despertaba en Donovan, y no escuchaba a la única que era consciente de esa locura de su interior. Esa sólo intentaba conseguir la atención carnal del varón que sin saber ya perdió, pues a los ojos dorados que se perdían en el vacío sólo era una puta más a la que no tenía que tirar el dinero a la cara por abrirla de piernas.

No reaccionó, ni un cambio milimétrico mostró cuando la morena pedía al único hombre al que no avivaba en llamas con su contoneo de caderas, quizás eso fue lo que más le atrajo de él a pesar de ser una posible pista que el destino dejó caer y ella no recogió. El único movimiento de Donovan fue para poder beber de la cerveza completamente ausente en apariencia de lo que le rodeaba, inexpresivo como siempre y alejado del mundo que lo rodeaba. Mas por una vez tenía un oído puesto en el entorno ya que era consciente del desprecio que mostraba Jen hacia Kuroki en el pensamiento de que él no se daría cuenta de eso.

Que no reaccionara en lo más mínimo por culpa de una pequeñaja sin curvas en comparación con ella, que perdiera contra una chica como Kuroki, ser rechazada de esa manera y sin estar acostumbrada incrementaba el odio que le empezaba a coger a la sacerdotisa y las ansias de ganar la atención de militar, sentirse de nuevo la Afrodita que era. Sin embargo, ni la diosa de la belleza encandilaba a todos, pero una persona que no estaba acostumbrada a rogar atención podía volverse ilógica y airada, redirigir su cabreo a quién no debía o no tenía real culpa. Quizás por eso no pudo mantener la compostura cuando a la torpe muchacha de rojos cabellos se le resbaló el vaso. Obviamente los gritos de la exuberante mujer trajeron todas las miradas y el silencio a la sala, algo que aprovechó a su favor la fémina para tener el apoyo de la multitud y dejar en ridículo a la más débil.

Estúpida, eso escuchó en el trasfondo de su silencio artificial… Estúpida niña. Una zorra sin derecho se atrevía a menospreciar de esa manera, insultar a su cordero… Sólo él tenía ese privilegio si así lo deseaba, insultarla a ella era insultarle a él, pegarle a ella era pegarle a él… Tocarla, mirarla, hablarle… No, no lo aceptaba, no lo veía, no lo comprendía, no lo quería, no le gustaba, no lo permitía, no… no… no… Tic… Tac… Tic… Tic… Tac… Tic Tic Tac... Aquel reloj que hacía de nana y mantenía la realidad aún sin deformarse se rompió…

El resto de invitados en aquella pintoresca escena estaban demasiados borrachos o metidos en su propia burbuja para darse cuenta o reaccionar rápido a lo inevitable, ni siquiera el barman estaba atento en aquel momento que la fiera despertó con hambre voraz. Sólo el pequeño cordero de la historia era consciente de su despertar.

– Es mía… – Fueron las únicas palabras en susurro que soltó el militar antes de que una siniestra sonrisa se dibujara en su inexpresivo rostro, antes de que la locura mostrara su verdadera cara, antes de que las risas desquiciadas de la demencia inundarán el bar. – Tic Tic Tac… – Ella hablaba ahora, su verdadera amante, a la única que prestaba su atención, a la que daba su cuerpo y alma sin dudar. Su reina sin reino, su musa a la que mostraba su pleitesía, esclavo de su voluntad.

Pasó rápido, la pequeña sacerdotisa estaba en el suelo a cuenta del fuerte impulso que tomó el varón al levantarse descontrolado. La cara de la morena con sangre, vidrios de botellas y vasos peligrosamente afilados que volaron por los aires influenciados por la locura de su mente. Gary sujetando desde la espalda al militar con ayuda de dos más, uno aprovechando que lo tenían medio agarrado para golpear al peliverde mientras dos de sus compañeros yacían en el suelo lleno de golpes por haber intentado detenerlo cuando se lanzó a la morena… Y aun así, entre gritos, lo que más se escuchaba era la risa desordenada que no cesaba junto con aquel Tic Tic Tac que repetía de vez en cuando, sin un tiempo marcado.

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Re: [Privado] Dulce salvación, suave tormento. {Donovan]

Mensaje por Kuroki el Jue Ago 10, 2017 5:35 pm

Jamás pensó que ése día terminaría de ésa manera: Todo hubiera estado perfecto si tan sólo no hubiera salido de casa en la noche. ¡Era su culpa! Todo, desde el florero roto, la magulladura en su hombro y el rostro ensangrentado de la mujer, todo era culpa de la sacerdotiza. No pudo reaccionar a tiempo para interponerse y en cambio ahora se encontraba aislada contra la pared observando todo desde primera fila.

El barman sujetaba con fuerza al militar, su rostro no era otro más que el del terror mismo y Kuroki no pudo hacer más que sollozar y cubrirse los labios con ambas manos.

La impresión para Kuroki fue demasiada y de un momento a otro, la vista se le nubló y terminó por desmayarse en aquel sitio.

No recordó cuánto tiempo permaneció en ése estado, pero no era mejor que estar despierta sin dudas; a cada momento, cada segundo su subconsiente se hacía de vívidas imágenes del altercado; principalmente aquella escena, como si se tratara de una película a la que puedes darle play y retroceso las veces que quieras, cuando Donovan se crispó los nervios y lanzó a la pequeñaja al suelo; luego de éso Kuroki recordaba haber levantado la mirada y observar con lujo de detalles cómo el militar sujetaba a Jen por el pelo y la obligaba a golpearse contra la superficie de la mesa una, y otra, y otra vez hasta que su rostro se tiñó de rojo.

De lo único que se escucharía tiempo después sería sólo de los muy comunes altercados que se solían dar en aquellos sitios de ambiente fuera del antro o los bares, siempre habría alguien que armaría la bronca y sonaría sólo un par de días.... A excepción del nuevo rumor sobre la sacerdotiza. La mujer más pura de la isla, desmayada como una puta en un bar de mala muerte.

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