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Ésta ambientación está basada en el anime/manga de "Boku No Hero Academia" más se recalca la palabra "Basada" ya que nos reservamos el derecho a considerar qué cosas tomar del mismo como parte de nuestra ambientación, en pos del bienestar del balance del mundo, siempre para conservar un rol tranquilo y disfrutable sin injusticias innecesarias.


[Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

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[Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 30, 2015 9:13 pm

Aquel momento le pareció tan estereotipado que por un momento se planteó que una horda de cámaras ocultas debían estar filmándolo para hacerlo parte de una película de miedo barata. Una apuesta para pasar una noche en la casa encantada del lugar. Un edificio viejo y destartalado que hacía crujir cada tabla de madera con cada pequeña ráfaga de viento. Una noche nublada en la que apenas se distinguían las estrellas.

Sí. Todo muy típico. Para rematar aquel instante sólo faltaba un detalle...

Unos segundos más tarde la melodía de El Exorcista salía del altavoz de su teléfono móvil. Aquello ya estaba mucho mejor. Kotaro tragó saliva de manera forzada de modo que la nuez se moviera de forma exagerada y contempló aquella especie de mansión abandonada que tenía delante de sí. A continuación echó a reír con escepticismo y altanería. Ahora ya había hecho las dos cosas más habituales de los personajes de ficción que antes solían toparse con los fantasmas o asesinos autóctonos de la edificación. Ya estaba preparado para toparse con los problemas, si es que creyera en que eso fuera posible. No se creía absolutamente nada y estaba seguro de que su noche sucedería sin nada remarcable para contar.

¡Me encargaré de que el suministro ilimitado de ramen que tengáis que pagarme os salga muy caro!—exclamó a los dos amigos que tenía vigilando más allá del terreno perteneciente a la finca y su respectivo jardín lleno de hierbajos y hierba de más de un metro de altura. Echaba de menos comer el ramen de su lugar natal, y la oferta de los otros dos chicos, en la que él se vería exento de pagar durante un mes incluso aunque tuviera que costearse los ramens más caros que pudiera encontrar por allí con el fin de buscar lo más parecido a lo que él había conocido hasta ese momento le había tentado. Sería además un mes en el que no se vería obligado a cocinarse ninguna comida o cena, algo a lo que casi cualquier estudiante que tuviera que vivir por su cuenta le costaría rechazar.

Antes de dar sus palabras finales intentó meterse en la escena en la que se había visto involucrado con sucios trucos como era sobornar a su estómago y giró la cabeza todo lo posible sobre sí misma en lo que la canción que había elegido reproducir proseguía, pero apenas cinco segundos después desistió, con la barbilla rozando apenas sus hombros; los músculos del cuello empezaban a resentirse y no quería acabar con alguna contusión que lo dejara sin poder mantener la cabeza recta los próximos días. ¡El ramen era más importante! —Vuestros bolsillos se arrepentirán de esto—echó a reír con una mueca exagerada de malevolencia y sacó de sus propios pantalones lo que había estado guardando para el momento: dos pequeños frascos llenos de agua del grifo, que lanzó hacia atrás sin fijarse ni preocuparse en el lugar exacto en el que caerían. Estaba seguro que además de sus amigos, puntos demasiado lejanos como para alcanzar con un lanzamiento así, y de él mismo nadie ni nada vivo se encontraba en ese momento en el lugar—¡El agua bendita por mí mismo tras haber seguido pasos estrictos de una página de internet me va a proteger, estáis perdidos!

Cuando estaba seguro de que ya nadie podía verle el rostro, Kotaro dibujó una sonrisa divertida en su rostro y se adentró en el lugar. Estaba preparado para recibir a los seres malignos. Siempre y cuando estos no existieran.
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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Jue Oct 01, 2015 11:01 am

Hacía poco que había escuchado sobre aquel lugar. Sobre aquella mansión que según los lugareños estaba encantada, una adjetivación errónea en casi todos los casos y que suele adjudicarse a todo lugar destartalado o abandonada tiempo atrás. Puede que ni siquiera con anterioridad la estructura aquella famosa hubiera sido testigo de desafortunados incidentes, explicados o no; si aterraban, ya le adjetivaban así. Y es que el terror humano llegaba a ser irracional, las invenciones tales como deidades y cuentos fantasmales para alejar a interesados siempre habían estado en todo tipo de culturas. El miedo a lo misterioso o a lo que no se podía explicar desde la cerrada perspectiva humanitaria. Mas para el extranjero de verdes cabellos aquello le eras indiferente, no parecía creer en ningún tipo de ente, maligno o benigno. Solo se centraba en su propia supervivencia y actuar en lo que veía o sentía. Para él, preocuparse por algo que desconocía era una manera de perder el tiempo a lo tonto, pues si la verdad quería salir, tarde o temprano lo haría y solo tendría que actuar en consecuencia… No es que negara a los fantasmas ni demás seres similares, pero tampoco los creía sin verlos ni se molestaba en buscarlos. Le era, indiferente.

Donovan había decidido ir a la mansión por una simple razón que a muchos posiblemente le parecería inexplicable o ilógico. No obstante, la catalogación de encantada tenía otro significado para él: silencio, tranquilidad y desconexión de la sociedad. No tenía más, era simple y agradable a su entender. Una mansión abandonada a la que los lugareños le pusieron con toda seguridad el típico cuento de terror que los humanos sacaban cada vez que veían unas ruinas en mitad de la nada o con mal aspecto.

Hoy era su día de descanso, por lo que podría pasarse a la hora que más le conviniera o quedarse allí un rato. Incluso se le pasó por la cabeza llevarse un rifle y el cuchillo para cazar algunos pajaritos y tomarlos de cena. No era mala idea, pero como era de esperarse no le dejaron llevarlo en el viaje la seguridad y debía comprar uno o una escopeta, eso ya lo vería en el momento, después de todo le gustaba ir a cazar de vez en cuando. Incluso aunque luego no fuera a comerse los pájaros que obtenía o conejos, el simple hecho de verles volar los sesos de un buen disparo le producía una especie de placer sádico que también satisfacía cuando maltrataba a cualquier chaval o chica, no hacia diferencias si era por su mórbida afición.

Se vistió con lo primero que cogió: unos vaqueros oscuros tan desgastados como rotos, una camiseta de tirantes negra y una camisa de camuflaje de mangas largas por si refrescaba. Los guantes que nunca venían mal si había alguna especie de obstáculo. Y lo que nunca faltaba… las chapas militares. Con la camisa al hombre y paso tranquilo, se dirigió a la supuesta casa abandonada para despejarse y ver el lugar. Su mayor interés desde que se le pasó por la cabeza fue comprobar que la zona estuviera lo suficientemente alejada para que no se escuchasen disparos ni gente y que estuviese estratégicamente colocada respecto a la arboleda para acechar a las aves.

Estando cerca de la zona, comenzó a escuchar unos gritos provenientes de un niño, como si estuviera hablando con alguien, mas nadie respondía. Aquello le desanimo, vino hasta aquí pensando que podría estar solo y alejarse del bullicio, pero por lo visto un gallito decidió hacer el payaso delante de los amigos y seguramente entrar a la mansión… o eso entendió por lo que gritaba.
Dio media vuelta para volver por donde había venido y ya pasarse otro día. Aguantar a un crío no es algo que entrara en sus planes ni mucho menos. Pero algo hizo que diera un giro inesperado, que cambiara completamente de parecer y que toda el aura de tranquilidad que hace un momento le dominaba se volviera completamente negra, peligrosa.

Un pequeño chasquido resuena en su cabeza y un salvaje instinto sádico le invade. Se acercaba tranquilo, con expresión seria y mirada vacía, sus pasos eran seguros al mismo tiempo que silenciosos. Sin llevar mucho caminando, sus frívolas orbes captaron a lo lejos a un renacuajo, el mismo que seguramente lanzó todos esos gritos al aire… y el que le golpeó, pero no lo reconoció como ello… Lo estableció como una presa.

Muchas veces no necesitaba razones de ningún tipo para agredir a alguien, ni siquiera necesitaba quererlo. Sólo que la locura que residía en él decidiera despertarse de sus profundos y más oscuros sueños. Locura que provocó la serie de torturas, violaciones y agresiones que causó a lo largo de su aun joven vida.

– Tic tic Tac… – Dice en un suave suspiro, siguiendo el ritmo que su cabeza había comenzado a llevar. – Tic tic Tac… La cabeza vamos a separar... – Su voz era escalofriante, fría y serena. Apenas era un susurro llevado por la brisa. Ni siquiera era consciente de lo que decía, ni de que se estaba acercando a él… Ni de la sonrisa macabra que comenzó a dibujarse en su rostro acompañada del profundo vacío inexpresivo de sus ojos. Esa mirada que parecía arrebatar el alma.

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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Anielka Ivanovic el Miér Feb 24, 2016 5:41 pm

¿Porqué alguien como Anielka se encuentra rondando en un lugar tan apartado y desolado? Pues precisamente por aquella razón. Sigue sin acostumbrarse a vivir en la ciudad; y también no está del todo a gusto en aquella zona residencial donde los han instalado así que aprovechando que su camada de hijos duerme y que su amante se encuentra en el turno nocturno del restaurante ha decidido que sería buena idea salir a un lugar que le recuerde su vieja vida; pero no hay nada que se paresca en lo más mínimo a Omsk. Tiene sus dudas de cuál sería un buen lugar al que podría alejarse del bullicio, pero cae en cuenta de que sólo pueden haber tres o a lo sumo cuatro lugares en donde podría disfrutar del pleno sonido de la naturaleza en su máximo esplendor.

Primero cree que si va a los famosos campos de girasoles estaría totalmente alejado, pero conforme se va acercando nota que hay una fiesta; algo así como una graduación de estudiantes, han puesto carpas, luces y música que parece más bien una licuadora a punto de dar su último jale de energía. Decide alejarse y probar en el siguiente lugar: El bosque. Ah, su hábitat está ahí; vivió casi toda su vida como un druida al lado de su amante y ciertamente extrañaba ésa vida; pero las cosas no se ponían tan fáciles para el ruso, justo hay una serie de autos de guardabosques colocando una cinta amarilla, lo detienen y le informan que han visto algunos animales salvajes más cerca de lo usual y debe alejarse. Si supieran que él mismo ha peleado contra osos, lo dejarían pasar pero se siente tan estresado que en verdad sólo busca un lugar en dónde descansar de tanta tecnología. Tras otros dos intentos fallidos en la playa y el mirador decide simplemente vagar por zonas donde no escuche tanto ruido y termina adentrándose en una hectárea despejada y una curiosa y enorme mansión a la vista.

Escucha unas risas y ya, desesperado, hartado y muy molesto sólo quiere hacerlos desaparecer para tener la casa sólo para él. Logra acercarse y se posiciona por detrás de los dos chicos que veían a otro renacuajo más cerca de la entrada de la casa, pese a que está oscuro les hace una sombra y no logran tener reflejo de la luna, espantados se giran notando al monstruo de dos metros que es Anielka y sin esperar nada gritan, manotean y corren exhaltados para alejarse lo más posible. Bien, ahora se supone que quedaba un niño más, si resulta igual de cobarde que los otros dos espera por lo menos que no le rompa el tímpano con sus lloriqueos. Se acerca y nota al pequeño a punto de entrar a la casa y no, no lo permitirá; ha estado rondando por un lugar tranquilo como para perder la oportunidad de una casa totalmente silenciosa sólo por éste crío. No se mide, muy por el contrario sujeta al chico por el cuello de su camisa y lo eleva como si de un animal se tratase; éste por su parte de igual forma manotea y pide que lo deje ir. Pues Anielka no tiene mucho interés así que con un movimiento algo borde, lanza al pequeño haciéndolo caer de sentón y sin demora sale huyendo igual que sus amigitos.

Anielka se siente tranquilo, se detiene a contemplar lo perfecto que es el lugar y considera seriamente en traerse a la camada a vivir ahí en vez de estar con el ruido constante de los utos, de los cláxones y de la música de las tiendas. Pero el gusto le dura poco, y es que Anielka tiene un oído bastante afinado y ha estado escuchando unas cuantos pasos; son fáciles de distinguir cuando el suelo que pisan está cubierto de algunas ramas, hojas y mucha tierra. Se pone en guardia, algo tenso y a la vez disimulando su hostilidad; quién sabe, puede que sea otro crío intentando hacerse el valiente y que él no dudará en patearle el trasero para que se aleje.
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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Mar Abr 19, 2016 2:14 pm

No escuchaba los otros gritos, no veía a nadie más. Su mente y mirada estaban centradas en aquel que marcó para su desgracia. Marca, que a pesar de todo, no era complicado de eliminar, pues la aleatoria mente de Donovan era impredecible, digna de mantener a la locura como su residente fija. Perfecto recipiente para que ella hiciera lo que se le antojara, perfecto para sobrevivir mucho tiempo. Analizándolo desde otro punto de vista, también podía decirse que ÉL era la locura en sí, la materialización de la demencia en su máxima expresión.

El pequeño salió corriendo a su dirección, pero varios metros más alejados. Su rostro se giró siguiendo al chico de lejos, sin ningún pensamiento en concreto más que la melodía que por nana su amante le entonaba para él. Sus orbes fueron girándose lentamente hasta el lugar donde antes se había encontrado el chico, sabía que había algo o alguien más allí. Y sólo deseaba una cosa: despedazar.

Allí vio otra silueta, una grande y que quizás podría resultar imponente, pero no para Donovan y menos en su estado actual. Un estado que le impedía sentir ni la más mínima emoción, temor, piedad… Si ni quiera lo sentía cuerdo, cómo iba a cambiar cuando esa amante que tanto le destrozaba por dentro, al tiempo que lo llenaba, lo controlaba.

Con el mismo paso tranquilo y seguro, siguió caminando hasta donde antes estaba su antiguo objetivo y donde ahora se encontraba el nuevo. Sus labios sólo se abrían para repetir las tres mismas palabras. – Tic Tic Tac… – No parecía necesitar ocultarse ni tener intenciones de hacerlo. Ni siquiera de disimular sus propósitos. No lo iba a hacer, ni iba a detenerse.

A pesar del sadismo que parecía rodearle como un aura invisible, su actitud era completamente indiferente, vacía. Su mirada, un agujero abismal del que no se podía salir. Su tono de voz, muerto. Vivía porque su cuerpo así lo estaba, sobrevivía porque era un instinto básico de todo ser vivo, luchaba… por luchar. No tenía objetivos en la vida ni metas, no tenía planes de futuros, ni preocupaciones por dinero o amor. No entendía de aquellas cosas y seguramente fuera algo que no llegara a entender jamás.

Una vez estuvo a dos pasos del hombre, paró en seco. Llevo su pulgar derecho a los labios y mordió hasta que un hilo de sangre bajó dibujando una fina línea por su mano y brazo. Pero en su rostro no se reflejaba dolor, ni molestia; nada. Es como si no se diera cuenta de lo había hecho, de lo que hacía. Y así era. Esa amante llamada locura, él en sí era un peligro para sí y quienes le rodeaban. Todos acaban saliendo mal parados tarde o temprano. Después de todo, hasta el momento no había nadie que pudiera pararle los pies de la manera adecuada. Sólo sabían detenerlo con la misma violencia que Donovan ofrecía al resto.

– Tic Tic Tac… La piel vamos a separar… – Puede que lo más perturbador en esos momentos, fuera su manera de hablar, de mencionarse en plural. Pero fácil de captar quién acaba conociéndolo o analizando tras un tiempo…

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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Anielka Ivanovic el Vie Abr 29, 2016 8:52 am

Escucha algo repetirse constantemente, un sonido parecido a las manecillas de un reloj... 'Tic, tac, tic, tac'. Sus sentidos se agudizaron, aunque no hacía demasiada falta pues el sonido aquel no se molestaba en pasar desapersivido. Un hombre, milirar, de edad joven aparentemente y muerto en vida. Así es como lo mira Ivanovic porque no se le nota atisbo en su mirada más que la negrura del vacío; su piel pálida y carcomida llena de cicatrices le hace sentir un vuelco en el estómago, no por miedo ¿A qué va a temerle Anielka? No, él siente éso porque le recuerda a sus propias cicatrices, su pasado, sus asesinatos.

Anielka tiene a éste hombre en la mira, no se molesta en disimular ni tampoco en fingir que no hay nada de qué preocuparse. El hombre gira un poco su cuerpo sólo para no quedar tan a la deriba dándole la espalda; se coloca a medio frente de él y lo observa. Sádico, agresivo, impulsivo; fueron los tres primeros detalles que nota y arquea una ceja mostrando incredulidad de su único ojo visible. Se prepara, no sabe si se trata de un simple sádico en la isla o de algún bratva que quiere joderle aún la existencia. Su respiración se agita un poco, en las situaciones como éstas su adrenalina lo pone eufórico; en cierta manera le emociona.

Anielka lo mira de pies a cabeza, aprieta los puños y chasquea la lengua. No se inmuta por la sangre, al contrario siente ganas de arrancarle la carne. Anielka es hostil, demasiado agresivo y se cree el macho alfa por lo que si alguien más intenta llegar con aires de superioridad no dudará en demostrar quién tiene la posición más alta. No dice palabra alguna, él que ha llegado ahí para pasar un momento de tranquilidad termina cabreándose ya que el único lugar que parecía decente termina lleno de chiquillos y locos militares ensangrentados. Bufa, es como una advertencia para que no se meta con él. Anielka no se mide, pero sí pone señales para no tener que iniciar una pelea en vano; no por miedo, no por cobardía; lo hace por su familia, porque hay cosas que cambian a las personas y en el caso del ruso; su familia lo ha convertido en un hombre de advertencias, de esperar hasta la última oportunidad antes de soltar el primer golpe. En otro tiempo ni si quiera habría dejado que diera más pasos hacia a él, en cuanto lo hubiése visto por el rabillo del ojo se habría desatado la bestia.
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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Dom Jun 12, 2016 1:31 pm

Uno o dos, dos o uno. Era un número, era una presa u otro cazador, pero se resumía en contrincante. Un objetivo tan fuertemente marcado para el joven militar como para ella, una presa que no dejaría escapar una vez lo tuviera en sus manos, presa que mataría si no era un cazador que le parase los pies una vez la danza siguiera frenética la melodía.

El muchacho no escuchó la advertencia hecha bufido del mayor, alguien que claramente le ganaba en experiencia de combate. No escuchaba la lógica ni la realidad, sus pies no caminaban por el suelo que pisaban, ellos bailaban por donde la demencia quería que paseasen, un camino sin apoyo ni lugar donde cobijarse. Donde todo el trayecto era recto y al mismo tiempo  laberintico, escarpado y liso. Espinas por cielo y aire por suelo. Unos pensamientos o sensación que en cierto radio a su alrededor podía notarse a cuenta de su Zaiphon tan descontrolado como el que lo poseía.

Necesitaba cruzar ese límite prohibido, quería aquel jarrón de agua roja para apaciguar su seca garganta, ella le esperaba al final.

De un rápido movimiento se impulsó hacia delante con fuerza, pero no fue en línea recta. Su cuerpo viró en el último momento a la izquierda mientras sus brazos rodeaban el torso del otro para tirarlo al suelo e impedir caer de bruces, usó su cuerpo como freno al tiempo que lo atacaba. Carente de noción del tiempo o lógica, no atacó de nuevo de manera seguida sino que comenzó a reír de manera desordenada, con pausas extrañas y dejando a ver los huecos que tenía, huecos en los que debería haber tornillos sujetando la estructura que conformaba su racionalidad.

De golpe calló, pero la sonrisa macabra seguía dibujada en su labios. Se llevó el dedo índice a la mitad de sus labios y con el más frío tono habló. – Sssshhh… ¿Lo oyes? No es tic tac…. El tic se repite… El reloj se ha roto y ella quiere arreglarlo…. Shhhh… – Nuevamente la risa sonó, parando sólo para pronunciar unas palabras antes de volver a reír de aquella manera sin sentido ni orden. – Tic Tic Tac… – Golpeó algo, no sabía qué, pues sus ataques eran como su risa: sin orden, sin lógica, sin premeditación, desenfrenados, pausados con brusquedad y reiniciados de manera aleatoria. Su objetivo, cambiaba tanto como cambian los segundos de números.

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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Anielka Ivanovic el Jue Jun 16, 2016 6:24 pm

Anielka es un hombre que siempre está preparado; se antoja mucho saberse que puede controlar la situación, en principio porque su apariencia denota brutalidad por tremenda altura y cuerpo musculoso, en segunda por sus expresiones (principalmente las corporales) para poner muy en claro que es una persona a la que no se debe tener de enemigo... O enojado. Se ha preparado en toda la extensión de la palabra para atacar si la situación lo amerita; pero Anielka tiene un problema; bueno, en realidad tiene dos.

La primera es que su campo de visión se reduce a la mitad por el parche en el ojo; no es un objeto que use de adorno para verse intimidante, tampoco lo usa porque quiera divertir a sus hijos; Anielka usa ése parche porque bajo éste no hay nada más que una cuenca vacía y piel maltratada.
La segunda razón es que no es precisamente un hombre muy rápido. Si bien es fuerte; demasiado fuerte y más desde que logró dominar sus poderes de zaiphon; el zaiphon de sangre no es tan conveniente ni cambia mucho su estilo de pelea; sin embargo el zaiphon de roca le ha dotado de una resistencia y fortaleza que supera las de un humano común; pero eso le ha dado una desventaja: Es un poco lento.

Cuando éste sujeto de apariencia militar ha corrido en dirección zigzagueante hacia a él lo pierde por un breve momento; el lugar es demasiado oscuro y el ojo faltante no le da una buena visibilidad de su entorno; se tensa a tal punto de sólo esperar el primer golpe o lo que sea que fuese a dar contra a él. Y en efecto siente su torso ser rodeado e intentar ser derribado. El ruso sujeta al hombre de los brazos para impedir que éste siga empujando; lo ha examinado bien pese a que no ha visto todos sus movimientos; el militar le gana en velocidad pero hay algo de lo que carece totalmente: De cordura. Anielka sabe que éste hombre está deschabetado y que puede llegar a ser capáz de cualquier cosa; no hace falta ser un genio para notarlo ya que lo ha visto en ésos pocos minutos mirar cómo se abría las manos a mordidas y cómo empieza a reír frenéticamente sin olvidar, claro, que el hombre le dice cosas sin sentido; cosas que sólo un demente puede entender.

Recibió el primer golpe a un costado, el segundo lo desvió y el tercero no pudo librársele tan fácilmente; el hombre era inestable; ya lo había deducido pero Anielka decidió actuar rápido; teniéndolo tan cerca y aprovechando su gran corpulencia y extensión de sus brazos levanta uno y baja con la mayor fuerza posible para golpearle la cabeza con el codo y en automático buscar un punto ciego del militar entre el estómago y el pecho para volver a golpear pero ésta vez con el puño cerrado. Tal vez anileka no ataque de forma rápida pero cada golpe que da es firme y la mayoría de las veces certero; aunque debía admitir que en su vida se había enfrentado con un psicópata. Logra alejarse un poco y tocar parte de su costillar; duele, pero no lo demostrará.- Admito que en un principio pensé que sólo serías un demente cualquiera. Pero me he equivocado. -Sus palabras serenas quizás no especifiquen lo que quiere darse a entender; pero no importa, para sí mismo tiene sentido y ahora está emocionado. Sí; no niega que es feliz al lado de su familia pero también admite que siente cierta melancolía de revivir sus épocas como bratva.

Anielka tuerce su sonrisa de forma ladina y eleva el mentón. Está decidido.- Vamos, muéstrame qué tienes.
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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Jue Dic 08, 2016 1:14 pm

Vio caer un ladrillo de arriba que esquivó, pero algo golpeó con fuerza su estómago tras esquivar aquel ladrillo que nunca llegó al suelo. Mas el golpé, aparte de una fuerte tos que le salió, le provocó una risa más frenética… ¿A qué se enfrentaba? ¿Dónde estaba? ¿Qué era lo que tenía enfrente? ¿Estaba rugiendo o hablando? Su delirio era tal que deformaba la propia realidad hasta distorsionarla con sin sentidos como el ladrillo que era el codo del hombre impulsado, o la figura negra humeante que resultaba ser el propio varón que le golpeó segundos antes. La locura lo tenía bien amarrado entre su abrazo de espinas y no lo dejaba marchar. Las piedras a su alrededor se elevaban un poco debido a la telequinesis descontrolada y cruzarse con su mirada podía significar entrar a su propia demencia y ver lo que él veía o peor.

No escuchaba al hombre, o mejor dicho, no entendía a esa cosa pero sí entendía lo que ella quería… quería comer, desgarrar… Y él era su fiel títere sin alma. Su arma de matar.

Lo lógico hubiese sido usar la velocidad contra el contrincante tras probar los movimientos de cada cual, pero Donovan no estaba en sus cabales precisamente en este momento y hacia lo que quería como quería y cuando quería. Así pues, avanzó lentamente hacia él, de frente y sin desvíos, parando a mitad del corto trayecto para toser una vez más. Estaba claro que aunque su cuerpo si lo sintió, él no. Podía rajarle por el estómago en estado de psicosis que si el físico seguía en condiciones no pararía a no ser que su amante se acostará, momento en que el peliverde notaria todo el daño recibido de golpe.

– Tic Tic Tac…. Sus miembros vamos a separar. – Voz vacía, carente de emoción alguna. Frase realizada antes de ejecutar una rápida patada en el costado donde el hombre tenía visión, una patada desaprovechada si no fuese por su velocidad… Pero un ataque en vano, pues Donovan en vez alejarse o dar otro golpe rápido se acercó para asertarle un puñetazo al mentón desde abajo… Fácil de parar para los que sepan pelear con experiencia, difícil de esquivar para una rata callejera y doloroso para casi cualquiera. Golpe que en sí no hubiera dado a no ser que el ruso pareciese agotado, pues en su raciocinio sabía que lo peor era mantenerse cerca ante un contrincante como él, cerca y por el lado que no tenía parche. Su mejor opción sería pillarlo con golpes rápidos y certeros en el lateral invisible para el hombre. Pero no era el caso.

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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Anielka Ivanovic el Mar Ene 03, 2017 4:54 pm

Anielka sabe ne lo que se ha metido, lo sabe a la perfección pero no puede pensar otra cosa que la emoción de descargar un poco de adrenalida; claro, no de la misma forma que aquel desconocido falto de cordura. Anielka más bien sólo quiere golpearlo, dejarlo gimoteando en el suelo y retirarse a dormir en casa al lado de su amado y sus hijos.

Se encuentra en guardia, espera atento a los movimientos del peliverde y no se confía en absoluto a pesar de escucharlo toser; en cambio arquea una ceja incrédulamente por las palabras de su enemigo, una cantareta, palabras incomprensibles para el ruso. Lo mira acercarse rápidamente y detiene su aceleración interponiendo las manos pero no retira su postura, ni si quiera cuando aquel puño le ha dado en el mentón y lo ha cimbrado. Su cuerpo que permanece inmóvil no revela la sensación que tiene en todo el cuerpo. Un ligero mareo pero más que éso euforia y un inexplicable calor que le hierve la sangre porque, oh sí, Anielka no tolera que le toquen la cara.

Bufa cual toro enfurecido y aprovecha la cercanía del peliverde para darle un golpe directo al costado con el apoyo de su codo, escuchar el crujir de su costillar será algo que le emocione y regocije porque ha puesto toda la fuerza de su peso en ése golpe. Como puede da un paso hacia atrás, sacude los brazos repetidas veces y gira un poco la cabeza para tronarse el cuello.- Basta de calentamientos. -Se apresura a decir antes de tomar carrera para embestirle con el hombro, no le importa en dónde sea que le golpée, sólo quiere taclearlo y lanzarlo lejos.
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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Donovan Craig el Lun Mar 13, 2017 4:50 pm

Paró la patada del militar pero no el puño dirigido a su mentón, quizás un golpe de suerte quizás efecto de sus aleatoria acciones que despistaron al mayor sin siquiera planearlo o quererlo. Su estado de psicosis era tal que realmente ni siquiera recordaría nada de lo ocurrido ni al hombre que ahora enfrentaba siquiera. Ese hombre que levemente apareció entre la negra humareda que su mente le hacía ver.

Su risa era fuerte, desequilibrada y caótica cuantos más golpes recibía, el chico no era consciente del dolor en esos momentos ni de la repercusión que tendría su cuerpo tras aquel encuentro. Él sólo sentía llenarse el vacío de su interior en esos momentos, sólo sabía que cuando ella tomaba el control podía sentir algo, se capaz de calentarse aunque eso significara perderse más en el sendero de la psicopatía a sabiendas de que no tiene camino de vuelta. Nada de ello le importaba, el bien o el mal o lo moral y lo que no estaban fuera de su comprensión.

El fuerte golpe en las costillas agravó más su estado actual y su zaiphon, provocando un descontrol que hizo salir disparado todo objeto a su alrededor, dándole tanto a él como a su adversario. Una de las piedras le ocasionó un corte en las cejas que de seguida originó un rio rojizo que bajaba por su rostro, aunque no fue el único golpe, si era el más visible. Una defensa involuntaria que le permitió a su cuerpo se endereza ignorando al otro y caminar sin rumbo a un costado mientras se agarra con las manos su cabeza, riendo y ladeándose de un lado a otro.

Poco a poco, los objetos que le rodeaban fueron calmándose hasta levitar levemente o limitarse a temblar en el suelo.

– Mira como baila… Tic tic tac… Debe romper para reparar… – Susurraba mientras bajaba las manos y ponía de nuevo la vacua mirada en el ruso. Risa.

Puños apretados y pasos firmes hacia el otro, codos que con lentitud se flexionaron hasta llevar los puños a la altura de rostro. Su mente en eso momentos no conoce la técnica de combate, pero su cuerpo recuerda. Estaba vez espera a la figura, figura que quiere destripar, que observa; y su risa cesa.

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Re: [Privado] ¡Aquí nada da miedo! [Donovan]

Mensaje por Anielka Ivanovic el Mar Abr 04, 2017 1:37 pm

-Zaiphon, ¡Maldito y bendito poder! Anielka desde el primer momento en que pisó la isla se había dado cuenta de la conexión que tenía con ésos extraños pero maravillosos elementos, especialmente con la sangre... ¡Cuánta emoción sintió al saber que podía manejarla a placer! Y ahora, con la serie de cortes que ha recibido de las piedras que han salido disparadas, aprovecha ésa oportunidad. alcanzó a cubrirse el rostro formando una X con los brazos frente a su pecho y ahí, en sus brazos estaban las heridas, perfectas para lo que necesitaba. Su sonrisa se deformó mínimamente, estaba empezando a entender la cordura de la locura de aquel homre y en serio, lo admitía que se estaba divirtiendo. No lo tomaría como un pasatiempo seguido, mucho le ha costado al ruso zafarse de tantos problemas como para acarrear nuevos ahora que tiene familia; ésto es simplemente para desahogarse por hoy... Sólo por hoy.-

-Su sangre comenzó a materializarse fuera del cuerpo sin despegarse de los brazos, poco a poco en ambos lados del radio se formó una plasta dispuesta a tomar la forma que al ruso le diera por adaptar a placer, más no hizo un movimiento brusco pues al ver que el desquiciado frente a él, con sólo el pensamiento pudo lanzar ésa onda de energía y mantener ramas y rocas supendidas, sabía que no podía actuar inprudentemente.-

-Mira a su alrededor y se percata de que en verdad hay un gran campo de batalla, no sólo por la planicie cerca de la casa abandonada, sino también por la cantidad de vegetación y, por supuesto rocas... Su segundo elemento en contacto se encontraba a placer ahí. Prnto y por su estúpida distracción observando el suelo no se percata de que aquel hombre ha desaparecido de su campo de visión al dar ése salto. Por un momento siente erizarse por completo más no tarde en sentir la ráfaga de aire que se ha formado al tratar de asestarle el golpe en su fontanela. Raudo y casi trastabillando logra cubrirse con un brazo y hacer que la misma sangre que se encontraba rodeandolo se aferre al contrario como unas esposas. Anielka no se mide, ni si quiera sabiendo que su fuerza es bastante agresiva con cualquiera, así que lo lanza hacia un árbol cercano y seguido de éso levanta una roca del tamaño de un perro aproximadamente y se lo lanza con fuerza, cosa que no requirió demasiada energía pues aquellas rocas reaccionaban a él de la msima manera que respirar.-

Desquiciado. -Masculla entre dientes pero la sonrisa no se esfuma.-
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