Sunflower
LINKS RÁPIDOS
GUÍA DE INICIOHISTORIA DE SUNFLOWERREGLAMENTOGRUPO DE FACEBOOK¿BUSCAS AFILIARTE?

Conectarse

Recuperar mi contraseña

ÚLTIMOS TEMAS

Últimos temas
» [Privado] La enana y la rebelde [Aylen]
por Ibuki Ayer a las 8:55 pm

» un collar por favor [Priv.Ibuki]
por Ibuki Ayer a las 4:51 pm

» Konnichiwa gentecilla! ~
por Ibuki Ayer a las 4:13 pm

» Golpiza para dientes-chuecos a las 3 p.m. [Michael]
por Stuart H. Pot Ayer a las 3:41 pm

» [Búsqueda] NOODLES, WHERE R U ?
por Stuart H. Pot Ayer a las 1:54 pm

» [Privado] Do it like a man! - Kirishima -
por Katsuki Bakugō Ayer a las 12:12 am

» Nueva... ~ CofCof
por Deku Midoriya Dom Ago 20, 2017 10:35 pm

» ANUNCIO / CENSO / NOVEDADES / ETC. ¡IMPORTANTE REVISAR!
por Yorushi Hoshi Sáb Ago 19, 2017 10:14 am

» [ID] ¿Yorushi Hoshi?
por Deku Midoriya Vie Ago 18, 2017 3:51 pm

» [Libre] Gloomy sunday
por Kuroki Vie Ago 18, 2017 3:40 pm

STAFF
KANON INOUE
MP | Perfil
Katsuki Bakugō
MP | Perfil
Deku Midoriya
MP | Perfil
Shōto Todoroki
MP | Perfil
AYLEN DWEIST
MP | Perfil
- En hiatus -

AFILIADOS

Hermanos
Élite
Bad Apple! Codes
Crear foro
Crear foro
Project Fear.less
Loving Pets
Devil Within +18
Lacim Tenebris
CRÉDITOS
Skin “Shine!” creado por Runa XIII e inspirado en la colección de tablillas de NympheaKeep it simple”. Un agradecimiento especial para Nymphea por su consentimiento. Un agradecimiento especial a la Asistencia de Foroactivo y los tutoriales de Savage Themes y The Captain Knows Best.

Todos los derechos son reservados. Las imágenes y el contenido alojados en este foro pertenecen a: DeviantArt, Zerochan, Pixiv y a Pinterest y se le acredita a sus respectivos autores.

No está permitido el uso de algún contenido propio de este foro sin permiso alguno. Se original, no copies.

Ésta ambientación está basada en el anime/manga de "Boku No Hero Academia" más se recalca la palabra "Basada" ya que nos reservamos el derecho a considerar qué cosas tomar del mismo como parte de nuestra ambientación, en pos del bienestar del balance del mundo, siempre para conservar un rol tranquilo y disfrutable sin injusticias innecesarias.


[Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Miér Ago 26, 2015 9:37 pm

Ambientación:

Domingo, el día más tranquilo de la semana; o al menos en Sunflower los domingos eran los días de descanso de la mayoría de los que trabajaban; aunque para Kuroki, fuera domingo, martes o viernes no había mucha diferencia. La vida en el templo era muy tranquila y apacible, casi diario se caía en la monotonía de hacer exactamente lo mismo sobre todo por la falta de gente que fuera a orar en el templo. En éstos tiempos ir a orar estaba pasado de moda, Kuroki recordaba que sólo en navidad y año nuevo es cuando el templo se llenaba para hacer sus oraciones de principio y fin de año y así tener una buena suerte el resto del año.

Amanecer, normalmente las personas despertaban hasta después de las 10 a.m. en domingos, pero Kuroki prefería madrugar para aprovechar el mayor tiempo posible. Había estado practicando su ikebana que, aunque no era perfecto se esforzaba lo suficiente para que se vieran lindos y pudiera adornar la entrada del templo; así quizás vendría más gente. A veces Kuroki no sabía si estaba bien en intentar restaurar lo que podría ser preservable o si simplemente dejar de esforzarse tan devotamente al templo. Ella también necesitaba una vida.

Había preparado lo necesario para instalarse junto a dos pilares de dragón, que eran los cuidadores y guardianes de la santidad; tenía todos sus materiales a un costado suyo: flores, hojas,  hierbas, ramas, un cántaro con tierra y unas tijeras para cortar y adornar. Además se había tomado la delicadeza de encender un poco de incienso para quedar acorde con el lugar. El ikebana era un arte tradicional en Japón y aunque no se encontraban en dicho lugar, a Kuroki le gustaba mucho el practicarlo porque le hacía entrar en una tranquilidad y sintonía con la naturaleza. Había empezado a coger algunas ramas y a cortarlas con sumo cuidado pues no quería cortarse un dedo y empezar a sangrar; eso no sería nada bueno, además arruinaría el arreglo.  Se sentía bien al hacerlo, esperaba no demorar mucho con cada uno y por lo menos aprovechar para poder arreglar la entrada de la casa; después seguiría con la entrada al templo y quizás a ponerlos en los escalones hasta la entrada de la ciudad.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Dom Ago 30, 2015 11:40 am

Todo aquello resultaba extraño y nuevo. Una vida que recién empezaba lejos de su antiguo hogar si es que a aquellas calles, ahora parte del pasado, se le podía nombrar así. Aquella zona fue la que fortaleció al joven de verdes cabellos, la que le enseñó a sobrevivir sin un techo en el que cobijarse, la que le mostró que el dolor físico es psicológico y temporal, quién le hizo ver la crueldad real del mundo en el que le tocó nacer. Donovan aprendió todo lo malo de la vida, vivió en el sufrimiento como si esa manera de existir fuera la normal. Y no lo veía de ninguna otra forma, tampoco lo pensaba ni daba vueltas al asunto. Simplemente sobrevivía, vivía el día a día sin pararse a pensar que le depararía el futuro o las consecuencias de sus acciones. Puede que esto le hiciera ser más libre que la mayoría, el no estar atado al miedo que representaban los castigos implantados por la sociedad o el karma, no temer cómo lograría alimentarse al día siguiente ni esconderse de sí mismo. Era libre, pero no significaba que la felicidad conviviera con él. De hecho, ¿conocía ese estado? Dudable.

Como de costumbre, fue por la noche al trabajo dónde como una estatua vigiló quién entraba y quién salía, qué portaban y qué metían. Se le daría bien aquel trabajo sino fuera porque a veces pegaba a algún que otro cliente aleatoriamente o por su condición. Su agresividad le provocaba algún que otro problema a la hora de recibir el sueldo, mas no era algo que pareciera preocuparle ni lo más mínimo. Desde que estaba ahí trabajando, cada día que pasaba eran todos copias unos de otros, como si en un bucle que no quisiese parar se tratase y él estuviera atrapado sin modo alguno de salir más que el de entrar en otro parecido o igual.

Al salir del trabajo, camino durante un buen rato sin rumbo alguno, aún no conocía la isla ni a sus habitantes, tampoco pensaba en cambiar esos hechos. Pero había una cosa que sí que deseaba el joven… un lugar en el poder estar a solas, sin ruidos, tranquilo. Quizás por ello esa mañana deambulaba desde que salió hace nos pocos de minutos del trabajo. Sus pies le conducían de manera automática hasta zonas alejadas, aunque debido a que era domingo, las calles estaban vacías a estas horas tan tempranas de la mañana, en la que todavía no salió ni el sol. La mayoría dormirían aún en sus camas y posiblemente habrían sido clientes del antro. Fuera como fuera, Donovan llegó hasta una zona que no había visto antes. Parecía un templo perteneciente a la cultura asiática, completamente desolado y de un ambiente muy relajante. Sin pensárselo dos veces, entró.

Estaba con la cabeza apoyada en la pared de la muralla, mirando al suelo tranquilo. No había sido consciente de sus acciones desde... quién sabe, lo último que recordaba era que esa noche había ido al trabajo y se había peleado con dos sin motivo aparente, siendo esa la razón a la única herida que tenía en la comisura izquierda del labio y la explicación a las gotas de sangre secas en su camiseta. Pero perdió la noción del tiempo en algún momento, posiblemente debido a que desconecto por completo para evitar perder la cabeza saturado del griterío de los jóvenes y mayores que disfrutaban del ambiente que ofrecía el local en el que trabajaba.

Se despegó de la pared mirando a su alrededor, fijando su mirada en el cielo y sin percatarse de nada más que pudiera pasar a su alrededor. Apoyando la espalda contra la pared sin dejar de mirar al horizonte y contemplando los llamativos colores que en el cielo se pintaban cuando el sol salía. Comenzó a deslizarse hacia abajo hasta quedar sentado con las piernas recogidas y los brazos descansando sobre las rodillas de éstas. Agradecía los primeros rayos que tan bien sentaban a cuenta de su calidez, podría quedarse así horas…

No sabía cuánto llevaba ya en aquel lugar, allí el tiempo no parecían pasar y las estaciones serian casi imperceptibles sino fuera por los adornos de temporada que pondría el sacerdote a su cuidado. El sol ya había acabado su perenne ritual y ahora alumbraba desde bien alto, sus ojos aún no se habían acabado de acostumbrar a tanta luz pero aun así observó su alrededor. Se encontraba en la parte derecha del templo. Al minuto se levantó con tranquilidad y a paso lento caminó hasta la entrada con intención de buscar una zona más fresca, pero los pies se le pararon en seco al ver a la joven tras girar la esquina. ¿Una sacerdotisa? Miró curioso los objetos que ella tenía a su vera y los dragones.

Ahí, quieto, se quedó tranquilo contemplando. Totalmente a la vista y sin disimulo alguno. Clavando su fría mirada en ella mientras se sentaba de igual manera que antes frente a ella, a la sombra.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Miér Sep 02, 2015 11:26 am

Uno, dos, tres cortes en una rama para dejarlo con unas cuantas hojas que adornarían alrededor de la maceta, Kuroki se divertía mucho pensando y pensando en qué clase de arreglo debería hacer. ¿Sencillo? ¿Llamativo? No quería mostrarse ostentosa pero quería que el templo luciera en todo su esplendor. Siguió a lo suyo y pronto comenzó a tararear una canción, aquella era una melodía que solía tocarse en el templo de vez en cuando.

Y así siguió por un rato hasta que alzó la mirada cuando se pasaba la mano sobre la frente, observando que había alguien frente a ella, a la sombra. Primero se espantó, pues no esperaba tener a un acompañante y le había sorprendido el no verlo o sentirlo con anterioridad. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? Después sintió un poco de preocupación ¿y si estaba herido? La pequeña se puso de pie sosteniendo una flor en su mano y se acercó lentamente haca él.

-¿Disculpe? ¿Se encuentra bien?

Inquirió con un tono suave y preocupado en su voz, esperaba que nada le hubiese pasado, ni que estuviera herido. Quizás sólo había llegado ahí para descansar un poco, o era un visitante del templo. -¿Señor? Volvió a preguntar al no haber una respuesta mientras se acercaba un poco más a él quedando a pocos metros de éste. Como era de esperarse, la pequeña Kuroki siempre brindaría su apoyo a todo aquel que lo necesitara y bueno, ésta no sería la excepción.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Jue Sep 10, 2015 8:27 am

Miraba el trabajo de la joven completamente abstraído. Pero más se ausentó del mundo que le rodeaba cuando la sacerdotisa comenzó a tararear, sus ojos volvieron a cerrarse al tiempo que su rostro se elevaba hasta quedar en dirección al claro cielo. Su mente estaba vacía, sin ningún tipo de emoción existente. La melodía que ella tarareaba resonaba en su cabeza como un solitario viento que se cuela tímido por una vieja casa abandonada en mitad de la nada. Sí, seguramente aquella sería la descripción más acertada para poder hacerse una idea de lo que el extranjero de verdes cabellos “sentía” en esos precisos momentos. Quizás, ahora, era inofensivo… No obstante, nunca se podía sacar nada por seguro con Donovan, nunca se podía saber a ciencia cierta si a los pocos segundos iría a por ti, ni si era capaz de odiar, amar. Su cabeza era todo un misterio sin resolver, tan complejo como simple.

Sus ojos seguían cerrados, su mente seguía reproduciendo aquel tarareo aun habiendo cesado. No se percató de la cercanía que la joven iba poniendo en ambos, ni siquiera se dio cuenta de que ésta se levantara. Estaba por completo en otro mundo, en su mundo. Un lugar oscuro y silencioso, donde hasta el más cuerdo podía perderse entre los espinosos brazos de la locura que siempre le acompañaba, la que lo dominaba. Una mujer egoísta que arañaba cada centímetro de su piel por minutos que lo atrapaba en aquel doloroso abrazo; momento en el que, descontrolado, golpeaba al primero que pillaba o a sí mismo. Todo para apaciguar aquella desequilibrada que vivía en frívola cabeza.

Con lentitud, abrió los ojos al escuchar una voz femenina que de inmediato cortó el eco musical de sus adentros. Con completa indiferencia y una mirada helada, vuelca su rostro en el de ella, la sacerdotisa. Examinaba a la chica con dureza y seriedad, penetrante. Era pequeña, manejable y en cierto modo atractiva a su entender. De largos cabellos rojizos mucho más alborotados que los suyos, mirada amable y empática… todo lo contrario que la suya, la cual solo mirarla te arrastraba a un vacío temeroso. Rostro fino y delicado, marcado por la ternura que de igual manera se daba a ver en su tono de voz. Y es que se dirigió al demonio que en el templo se resguardaba con total confianza y amabilidad. Un paso valiente al mismo tiempo que ingenuo. Cualquiera podía notar la atmosfera de peligro que emanaba a su alrededor con solo ver aquellos dorados ojos, que más que asemejarse el color de éstos a la representación gráfica de los cielos, podía verse como el tinte que obligaba a todos los hombres a hacer el mal, el que color de oro que tantas vidas dejaba a su paso.

Ella parecía haberse preocupado, pero eso poco importaba para alguien como él, posiblemente nada importaba tratándose de Donovan. Ni la herida de su labio, ni la ayuda del contrario, ni la vida misma. Poco a poco el peliverde se enderezó y fue levantándose con la misma pasividad con la que dibujaba. No sabría decir si le molestó que la joven sacerdotisa le interrumpiera de su aislamiento mental, o si se interesó por ella… O, si simplemente, le daba igual. Ninguna de las opciones eran imposibles y tal vez era todo al mismo tiempo. Nada, eso también era una alternativa.

Sin mediar palabra alguna, se acerca a la joven. Permitiendo así que ella notara por cada paso esa aura que envolvía al chico, esa aura que lo mantenía en perpetua soledad. Sin embargo, se le veía tranquilo… demasiado. Cuando apenas estaba a un paso, sus labios al fin dejaron de permanecer sellados en aquel juramento no escrito que permitía a la mudez atrapar. – Sí. – Una sola palabra, una sola respuesta. Fría y seca, acorde con su actitud, tan escalofriante como su mirada.

Código:
No te preocupes pequeña, me adapto con facilidad. Y siento la tardanza, como ya te comenté, suelo estar atareado...

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Sáb Sep 12, 2015 2:00 pm

Siempre había creído que si una persona necesitara ayuda, ella lo brindaría sin miramientos, así la persona necesitara un simple vaso de agua o un lugar dónde pasar la noche, las puertas del templo estaban abiertas para todo el que lo pidiera, y lo mismo pasaba con su corazón. Veía al hombre frente a ella con la mirada vacía y en su mente comenzó a sobre pensar en que quizás el pobre sujeto habría tenido un día muy pesado, no se había percatado del labio roto ni del moretón en su mejilla si no es porque él al fin parecía reaccionar y dirigía su atención a ella.

Su rostro ajado, la mirada vacía y hostil, el cuerpo rígido. De haber interpretado mejor las señales le habría dejado en paz; pero no, eso no lo haría porque sabía que ése hombre podría necesitarle. Esperó, casi ansiosa y dubitativa en dar otro paso más hacia su cercanía; aunque no hizo mucha falta, el hombre se puso de pie con tanta tranquilidad que, en un principio le tranquilizó, pero no fue hasta que comenzó a avanzar a pasos parsimoniosos hacia ella sin quitarle ésa mirada tan penetrante de encima. Su corazón se aceleró un poco y por un momento sintió miedo pero, no tenía por qué sentirlo ¿O sí?

El silencio que se había hecho alrededor de ambos era, hasta cierto punto algo molesto. Lo miraba con aquellos enormes ojos color rojo. Su rostro se notaba aún afligido, triste al pensar que el hombre estuviese falto de sentimientos. ¿Qué obligaría a un hombre a perderlos? Aquel silencio incómodo se terminó en el hecho cuando pronucnió una minúscula palabra. Y eso a Kuroki le bastaba.

Su rostro se tranquilizó y no pudo más que esbozar una simple sonrisa y ladear su rostro hacia un lado mientras seguía sosteniendo una ramita, parte del arreglo florar del ikebana. –Gracias al cielo. Susurró con más calma. –Temía que no se encontrara bien. Y de nuevo un silencio entre ambos, la mirada del peliverde volvía a perderse y su rostro serio e inexpresivo le incomodaba cada vez más; no sabía qué hacer, si volver a lo suyo e ignorarle u ofrecerle su compañía. La mirada de la sacerdotisa se desvió al suelo y con la timidez que emanaba se acomodó un mechón de pelo tras su oreja. ¿Qué debía hacer?

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Mar Sep 29, 2015 8:15 am

Ella era ingenua, un corderito que aún no conocía el mundo ni le habían enseñado a distinguir al lobo feroz del pastor. Su dulce voz de niña tierna llegó al joven como si el piar de un pájaro en trasfondo fuese. Un sonido al que no solíamos hacer caso, al que ni siquiera prestábamos atención de tal manera que incluso ni notábamos. Mas para la desgracia de la pelirroja, Donovan no ignoraba a los pajaritos, les prestaba demasiada atención. De igual manera que un gato hambriento. Ella permanecía peligrosamente frente a la bestia, pero para suerte suya, aún estaba adormilada bajo el suave manto de las sábanas.

Las doradas orbes del muchacho se desviaron hasta el palito que sujetaban las pequeñas manos de la chica. Curioso achinó la mirada para ver con más claridad lo que sostenía. No tardó mucho en volver a mirar a la pequeña chica para comprobar que bajó la cabeza tímida y se ajustaba el cabello inútilmente. Él dobló levemente las rodillas para agacharse y poder verle de frente con su característica expresión de indiferencia y vacíos ojos que trasmitían todo aquel peligro al resto. Estaba tranquilo, hacía pocas horas que se había peleado, en cierto modo no tenía porqué encenderse hasta el punto de usar los puños, pero era estúpido negar que seguramente no sintiera atracción sádica hacia la chica al ver esa actitud. Sí, seguramente por eso hizo aquel gesto de interés y por ello volvió a dirigirle la palabra.

– Debe ser emocionante observar que pasa a tus pies. Pero seguro que lo sería más aún si lo abrillantaras a lengüetazos mujer, porque no parece que se vaya a limpiar solo el templo. – Borde, ni siquiera usó un tono humillante como hubiera sido lógico tras sus palabras, sólo fue seco. Metiendo cada palabra con dureza en la frase. Aunque no era imposible que empleara otros tipos de tono de voz, sí que sería dificultoso y raro escucharlos, mucha confianza debía sentir hacia alguien ajeno como para sentirse lo suficientemente cómodo como para expresarse desde lo más hondo de su interior. Un fondo oscuro y lejano, inexplorado.

Él era como un animal, como un depredador. Observaba a su presa lo justo y necesario, sus reacciones ante su presencia, su confianza y velocidad de acción. Media la diversión que le podía proporcionar el contrario antes de que la locura le reclamara a arañazos, antes de que ella exigiese su parte del plato, del postre… El final de todos. No obstante, la bestia había comido no hace muchas horas, apenas en el cierre del antro, momento que acabó con esas pequeñas heridas en el rostro. Un recuerdo de la noche, de su rutina, de su vida. Donovan podía asegurar que ella no despertaría, pero si lo hacía, no se opondría a que se sobrealimentara. Sabía que era inútil siquiera retrasarle, el solo manejaba su cuerpo cuando ella se lo permitía. Era libre sin serlos, gozaba de la libertad social con cadenas impuestas por su propia alma. Todo en el joven resultaba contradictorio y cierto, quizás por ello era un misterio e impredecible.

Esperó unos segundos en esa posición para ver de cerca la reacción de la joven antes de volver a su posición original, en la cual le sacaba más de dos cabezas. Curiosa escena pintoresca, curiosa situación y lugar. – Haz algo útil y tráeme algo para beber – Borde, para que decir más. Su voz resonó de golpe tras darse cuenta de la sequedad de su garganta, de cómo le pedía a gritos su cuerpo hidratación. Y es que no bebió nada desde que salió de su nueva casa a la que apenas se había mudado hace ¿dos días? Aún estaban sus pocas pertenecías empaquetadas, sólo sacó el equipaje de la gata y el material de aseo. La ropa la iba cogiendo de la maleta conforme fuera necesitando, para luego tirarla dentro de la lavadora. Ni siquiera puso más que una sábana al colchón del suelo pues no se molestó en montar la cama. Esos días se los había pasado en la calle, inspeccionando el nuevo lugar y descubriendo a sus moradores.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Vie Oct 02, 2015 4:29 pm

Tenía ganas de volver a lo suyo; después de todo el hombre le había dicho que se encontraba bien y no hacía falta más, pero no para la sacerdotisa de Sunflower; a veces parecía incluso ser entrometida, pero la verdad es que su carácter altruista no dejaba a alguien así como sin más. Esperó un poco más mientras jugueteaba con el palito de madera entre sus dedos y le daba de vueltas como un pequeño tic nervioso.

De pronto algo le hizo levantar la vista, escuchó un crujir muy sutil, el hombre se había flexionado un poco haciendo que sus ropas militares sonaran. Se encontró con el rostro más cercano hacia su persona, los ojos profundos le hicieron encojer los hombros y tragar un poco de saliva ¿Le estaba observando? ¿Qué podría ver en ella? Sí, por mucho que se pensara, Kuroki era de las personas que se creía una mujer ‘sin gracia’; un ente que sólo pasaba desapersivida y era conocida ni si quiera por su nombre; sino por su título.

-Ah… Abrió la boca dejando salir un suspiro; su respiración se entrecortó cuando escuchó aquella respuesta borde. Ella sí se preocupaba por mantener el templo limpio así que su suposición estaba errada, pero no se molestaría ni tampoco le hablaría groseramente. –Procuro mantenerlo limpio, señor. Dio un pequeño paso hacia atrás y sostuvo su ramita con un poco más de fuerza apegándolo a su pecho, aquello había sonado un tanto mal para con ella; sí, se desvivía por mantener el templo en orden, con todo limpio. Su cuerpo necesitaba “sacar” aquella mala pasada e hizo lo que normalmente hacía para tranquilizarse. Cerró los ojos y aspiró profundamente, luego exhaló lo más que pudo y abrió sus ojos nuevamente; justo después de hacer eso una sonrisa se posó en su rostro, ella no podía deprimirse.

Sí, quizás estaba incomodando al hombre, quizás no fue buena idea permanecer más tiempo con él, quizás aquel sujeto sólo quería pasar un momento a solas y ella imprudentemente se había acercado creyendo que necesitaba ayuda. Se estaba resignando; casi cuando se gira para regresar a los usyo escuchó la voz de aquel hombre hablarle. Se detuvo en seco, volteó a mirarle e hizo una leve e innecesaria reverencia. –Sólo tengo agua… Pero si gusta esperar, puedo traerle té. Se incorporó hacia su camino y avanzó unos cuantos pasos hacia enfrente, justo donde estaba la entrada del templo y su lugar donde tenía todas las piezas del ikebana. Quizás… Quizás la forma tan borde y seca de hablar de aquel señor era simplemente eso, su forma de ser; así como ella parecía un tonto chihuahua nervioso con su típico temblor de manos. Quizás sólo era eso.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Mar Oct 06, 2015 6:51 am

Cada una de las tímidas e inocentes reacciones de la mujer la hacía ponerse más al borde del precipicio que le tiraría a las garras del demonio que la observaba. Un demonio tan sediento de sangre como lujuria por igual, ser camuflado bajo el uniforme de los guerreros que defienden al resto de los humanos.

Ninguna de sus acciones se le escapaba, estaba atento. El tiempo que tardó en encogerse, el sonido que se produce al tragar con dificultad la saliva, su confusión… Mirada clavada en ella como si no hubiera nada más, como si lo único que importase en esos momentos fuera deleitarse con su incertidumbre, tristeza o temor. Y no estaba muy lejos de la realidad ello, pues pareciera que solo vivía para conseguir esas emociones ajenas cual niño de dos años con su nuevo juguete recién traído por su madre. Cómo si aquellos sentimientos negativos llenaran el hueco vacío que tenía en sus adentros, sustituyendo los pocos positivos que pudiera albergar. La constante sobre-estimulación le entumecía cuando la locura desaparecía, pero él no lo querría de otra forma, sólo conocía aquella y es la que le gustaba y completaba.

Cuando sentía los gritos de desesperación de alguien cual melodía para sus oídos, cuando presenciaba la mirada de dolor en ojos ajenos... Todo aquello le producía una sensación extraña que anulaba el vacío que tenía por dentro. Asustar, violar, o pegarse con alguien no era suficiente. Necesitaba más, nada parecía satisfacerle como pensar en el sentir que produciría acariciar el músculo desnudo, agarrar un corazón aún palpitante... No era algo que quería, lo necesitaba... para respirar, para sentir, para saber que estaba vivo. Moverse por los límites de lo prohibido.

Algunos habían pensado que podían cambiarle esos momentos de placer. No obstante, el dolor y desconsuelo en otros era su heroína. Y ninguna sociedad de desintoxicación le curaría de ello. Algo quizás triste por cómo había llegado a ser, insensibilizado a todo... ¿Cómo era posible que todo esto significara algo para el peliverde si realmente no sentía nada? Seguramente, por eso seguiría hurgando en el placer de lo prohibido hasta sentir algo.

Donovan seguía examinando a la chica con dureza y seriedad, sin mostrar ningún tipo de empatía que pudiera sentir ante la incertidumbre o temor que mostrase al apretar la ramita en su pecho, cómo si aquel objeto pudiera protegerla de cualquier daño o impedir que le hiciera una coraza para ocultar lo que fuera a sentir. No obstante, al igual que las sábanas con las que nos cubríamos de niños cuando sentíamos miedo, aquel pequeño y endeble palo no hacía más que reafirmar su debilidad, su inocencia. Tiempo atrás el joven también se cubría con los libros y sábanas cuando su afectado padre llegaba del bar por las noches, cuando apenas era un crio, sin refugio ni apoyo materno al que poder sentirse seguro o protegido pensaba que aquellos materiales podían hacer los que los anteriores no. Pero se equivocaba.

– Té – Su respuesta seca se perdió rápido. Sus pies comenzaron a avanzar con tranquilidad sin dejar de observar a la joven muchacha que de seguida reaccionó “sumisa” a su orden, pues no se podría considerar petición su frase anterior.

Se sentó junto a la puerta del templo, en el primer escalón que vio. Paciente esperaría a la joven mientras sus ojos observaban la nada, en silencio causado por sus sellados labios.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Jue Oct 08, 2015 11:42 pm

Pronto sus pasos se perdieron al darse vuelta en la esquina del templo, se dirigía a la parte trasera en donde tenía una pequeña cocina donde preparaba sus alimentos; debía decirse que era un lugar en extremo grande y que ella se ocupaba de todo, el templo tenía muchas habitaciones por dentro y ni una alma viviendo ahí más que la suya; todos los demás monjes ya eran demasiado viejos y habían optado por el retiro. Táctica cruel para la pequeña Kuroki ya que al ser la más joven le habían enjaretado el cuidado de todo a ella. A veces pensaba que estaría bien tener a alguien que le ayudase, algún monagillo pero ni ella se atrevía a pedirle eso a los habitantes de Sunflower, creía que si lo hacía sería intervenir en la vida de los demás; además ¿Quién querría ayudar con el mantenimiento del templo? Triste pero cierto. Nadie más que ella tenía la devoción para cuidar del lugar.

Se metió en la cocina y sacó un pocillo donde vertió agua y pedacitos de fresa y kiwi deshidratadas para preparar una infusión. Mientras dejaba que éstas hirvieran en el pocillo rebuscó entre una alacena y sacó dos tazas de tamaño medio y las puso sobre una charola. ¿Por qué dos? Bueno, aquel hombre era intimidante sin dudas pero no negaría que también se le había antojado el beber un poco de la infusión. Cuando la infusión estuvo lista colocó el contenido en una tetera de cerámica la cual tenía una pequeña malla en la boquilla para evitar que se salieran los pedacitos de frutas. Colocó todo debidamente en orden y a pasos cautelosos se dirigió de vuelta hacia donde le esperaba el hombre.

Se acercó a él con cuidado depositando la charola en el escalón de la entrada del templo a un lado suyo y con la misma calma sirvió la infusión en las dos tazas. ¿Estaría bien si tomaba asiento? Bueno, ella no tenía que pedirle permiso pero quizás molestaría. Su vista se alzó hacia él cuando con mucho cuidado le acercó la taza en espera de que se la aceptara y por fin después de mucho pensarlo se sentó al otro extremo de la charola tomando su propia taza.

El silencio no era algo que le incomodara realmente, ella estaba en ése templo sin ruido la mayoría de las veces y ya se había acostumbrado a no hablar y como aquel hombre tampoco era de mucha conversación (Lo cual, internamente agradecía) era perfecto para simplemente quedarse sumergida en el tiempo escuchando los sonidos de las aves y el viento golpear las hojas. Sin percatarse se había quedado viendo al cielo un buen rato, pensando en que ya estaban en otoño y el tiempo había pasado demasiado rápido; se acercaba el festival dedicado a los difuntos y ella como bien hacía cada año debía poner una ofrenda en la entrada.

Su cuerpo reaccionaba por el mero hecho de hacerlo pues al estar sumergida en sus pensamientos sus manos acercaron la taza a sus labios sin percatarse de lo caliente que se encontraba y, por simple reacción terminó quemándose la comisura de sus labios. Esto hizo que diera un pequeño sobresalto en su sitio y soltara un pequeño gemido de dolor, Kuroki no soportaba mucho las temperaturas demasiado calientes ni demasiado frías, por eso en Primavera usaba ropa más descubierta y en invierno siempre estaba cubierta hasta los tobillos. –Ah… Suspiró al tocar la comisura de sus labios por mero instinto, aún sentía algo de escozor en la zona quemada.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Dom Oct 11, 2015 9:26 am

Donovan disfrutaba de la tranquilidad y soledad que aquel viejo templo le ofrecía. Sentía el frío abandono y retiro de vida dentro del majestuoso lugar, como si nadie más aparte de la joven muchacha allí residiera, y probablemente no se alejaba mucho de la realidad. La serenidad que el lugar le proporcionaba en conjunto con el sonido del viento mecer las hojas de los árboles podían llegar a afectar positivamente al que tuviera a su lado mas sin certeza segura. Puede que esa fuera una de las pocas virtudes destacas que se le pudiera sacar al sádico monstruo de verdes cabellos y dorada mirada cual abismo de oscuridad espinosa reflejaba.

El chico aguardó a que la joven volviera con el servicio mirando a la nada, clavando sus ojos en ningún lugar en concreto y con la mente en silencio mientras sus cortos cabellos bailaban al son querido por la pequeña brisa. Apaciguado y solemne bien se le podría confundir con una estatua si no fuera por algunos pequeños detalles.

Su voz pronto rompió el silencio sin apenas darse ni cuenta de que lo hacía, su mente de nuevo se llenó con el eco de la melodía que él mismo musitaba. Como el agua cambiante, Donovan pasó de sentir sadismo hacia la joven al sosiego de la música elegida aleatoriamente. Después de todo, el nórdico era tan impredecible para los demás como para el mismo, aleatorio sin importar la situación o quienes le rodearan, estuviera bajo el efecto de la locura que vivía en la mayor parte de su putrefacta alma como en su vacía y muerta consciencia.

Escuchó sin escuchar el sonido de la presión del vapor cuando quería salir, los pasos de la pequeña mujer acercarse. Su mirada se desvió ligeramente hasta su posición sin levantarla ni girar el rostro hacia ella. No efectúo gesto alguno ni ceso de entonar con sus sellados labios la melodía. Algo parecido a una nana relajante, pero aquella aura que se sentía al mirarle a los ojos aún seguía ahí con solo mirárselos. Como si de un muerto se tratase al que encerraron en su ataúd y quisieran dar vida al momento poniendo una melodía.

Sus ojos volvieron a perderse en la nada mientras ella le servía con calma y cuidado propios de una mujer hecha a la oración. Calló entretanto sin percatarse, tal y como sucedió cuando comenzó. Nuevamente se había centrado en la desdichada que le tocaría cubrirse bajo su manto si quería sobrevivir a su locura. Locura que aun dormía en su jaula de papel. Quizás, el sonido de los pájaros le hiciera despertar, quizás estuviera en estado de hibernación, quizás ahora sonará un suave click en sus adentros, quizás no volviera a despertar… Ojalá fuera así y la sociedad que le rodeaba pudieran librarse del tachado de loco, pero ¿cómo matar al alma muerta en cuerpo inerte? Viniendo de un ser tan misterioso como él nada era imposible, pero su don o maldición como zaiphon dejaba al sueño lejano aquel ojalá.

Giró el rostro con tranquilidad hasta dar con el de la joven cuando dio el sobresalto, su expresión era seria. La miraba con dureza al escuchar su quejido y rompió el silencio cuando murmuró para sí sin importarle que ella estuviera delante una simple palabra. – Torpe… – Los labios quedaron brevemente sellados antes de que nuevamente se dirigiera a ella con borde e indiferente actitud. – ¿Tan poco cerebro tienes que eres incapaz de recordar que el té quema? ¿O eres quejica de naturaleza? – Él no había probado aún el líquido, esperaba a que la brisa fresca y el tiempo lo enfriaran un poco para beberlo tranquilamente. No tenía prisas por irse aun necesitando descansar para volver a trabajar esta noche.

Nuevamente su interés sádico y lujurioso por la chica afloró en su interior con calma y en pequeña proporción. La observaba sintiendo como el deseo al juego le quería llevar. Y Donovan no se opondría, pero necesitaba una sola cosa más. Una última llave que terminará de abrir aquel baúl que guardaba su ambición por el dolor y la tortura.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Miér Oct 14, 2015 11:08 pm

Había pasado la lengua sobre la comisura de su labio herido, era una manera de que el dolor se le calmara un poco; aunque lo más seguro es que tuviera que conseguirse bálsamo para la zona afectada. Suspiró una vez más, por un momento le hizo gracia lo que le había pasado e incluso había recordado una anécdota cuando le había pasado algo parecido pero con comida, ésa vez hasta se le había caído el recipiente en las piernas y había terminado con quemaduras de primer grado. Pero no duró mucho su ensimismamiento al escuchar al hombre llamarle torpe, eso lo sabía bien y no había que reafirmarlo para que se enterase. –Lo siento. Simplemente se disculpó como era su costumbre; tuviera o no la culpa solía disculparse de todo lo que pasara a su alrededor o alrededor de los demás.

-Ah… Se quedó en silencio un momento dirigiendo su mirada hacia el hombre a su lado. –Eh… Se trabó y por un momento no supo cómo contestar. –A veces olvido que las cosas pueden quemar o que pueden lastimar. Hizo otra pausa al mirarse una mano que tenía muchas diminutas cicatrices de cortaduras entre sus dedos, producto de su torpeza al tomar cuchillos y cocinar. –Además mi condición física es débil y suelo lastimarme con facilidad.

No sabía por qué razón pero se había olvidado por un momento de que al hombre no le gustaba dialogar demasiado. –De hecho mi piel se marca con facilidad y es muy normal que traiga vendas por el cuerpo. Nuevamente acercó la tacita a pocos centímetros de sus labios pero ésta vez en lugar de beber simplemente sopló sobre la superficie unas cuatro veces para enfriar un poco su bebida, claro que no lo lograría en un dos por tres ni tampoco usaría zaiphon para enfriarlo, pero sería paciente para ello.

Una vez más se tocó superficialmente su labio inferior por mero instinto. Recordaba que había escuchado de los monjes hacía tiempo sobre su condición, la cual consideraban más que una bendición una verdadera maldición; ella tenía el poder máximo del zaiphon pero no tenía un cuerpo sano para soportarlo… Una verdadera tristeza.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Vie Nov 06, 2015 3:53 am

Como si la disculpa tuviera algún significado para el psicópata con el que estaba tratando la joven, ella la usó tras recibir una humillación de éste, una disculpa a la que ni siquiera prestó atención; pues él sólo pensaba en una cosa. Su sádica adicción estaba inundando cada pensamiento del joven que sin poder evitar provocó que las comisuras de sus labios subieran levemente formando así una sonrisa maliciosa.

A Donovan no se le pasó por alto aquellas heridas de la mano de la joven cuando esta se delató al mirárselas tras poner aquella extraña excusa. Cada palabra que salía de los labios de la pequeña muchacha, era canto para el joven… Débil y fácil de lastimar, ella misma se estaba sentenciando ante él, le estaba invitando a que jugara con ella. Una tentación que el peliverde abrazaría, una oportunidad que no dejaría escapar bajo ninguna circunstancia. A él no le importaba que le pillaran pegando a alguien, ni le importaba que intentaran separarlo, ni ir a la cárcel… No le importaba nada, así que menos le importaría que tan suculento plato se enfriara.

La sonrisa que apenas le duró menos de un segundo, dejó paso a su típica expresión de dureza seriedad. Mas en sus doradas orbes, aquellas que la miraban por encima del hombro con tanta seguridad y pasotismo, podía notarse como había algo fuera de lugar; reflejaba la maldad de sus pensamientos con total claridad.

Cuando vio como se acercaba el ardiente café de nuevo a sus labios no contuvo su sadismo.

Sin previo aviso y sin haber cambiado la impasible expresión de su rostro, agarró la muñeca de la joven con fuerza. Sus labios se abrieron para volver a hablar, para dirigirle la palabra con una entonación borde y tan fría que daba a ver que no había broma en lo que le decía. – Creí que se te olvidaba que las cosas quemaban y lastimaban… Pero deberías aprender que lo que lastima no son los objetos, sino quienes los manejan… Bebe. – En ningún momento cambió el semblante. No obstante, lo que antes representaban un abismal vacío en su mirada, ahora reflejaba la frialdad de un muerto que cual cadáver fue olvidado.

Off Rol: Siento la falta de contenido e inspiración notable, pero tengo que ir al trabajo y quería responderte. Saludos pequeña...

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Mar Nov 10, 2015 5:06 pm

Lo que acababa de decir se demostraba en ése momento, pues con el pasar del tiempo y llegar un poco más tarde del medio día el sol estaba en su apogeo y Kuroki se sentía bien por la calidez de los rayos solares. Pero no tardó mucho en bajar la mirada para que su flequillo le cubriera el rostro y hacerse de una poca sombra; cuando ella se quedaba a la intemperie y se asoleaba terminaba roja cual tomate. Una vez más se acercó la taza, su acción fue interrumpida de una forma un tanto ortodóxa por la fuerza del mayor y por la sopresa inesperada Kuroki dio un sobresalto en su lugar e inmediatamente miró al hombre que la lastimaba.

Tuvo miedo por un instante, jamás había sentido tal agresión en su vida y la fuerza con la que le apretaba fue lo suficiente para que la quejica soltara un gemido de dolor y su rostro demostrara temor. Pero éste se fue disipando lentamente, pues por la actitud hostil del hombre y sus fachas de recientes peleas, Kuroki comprendió que el hombre tendría poca experiencia con el trato gentil... O eso es lo que ella había imaginado.

De todo el tiempo que llevaban compartiendo el mismo espacio, fue la primera vez que escuchó más de cinco palabras salir de los labios ajenos y por ende su sorpesa fue mayor; pero no tanta como cuando escuchó la última palabra.

"Bebé"

Sus mejillas terminaron arrebolándose de vergüenza y durante un buen rato se quedó sin habla; es más, parecía que se había olvidado de respirar. Era la primera vez que alguien le llamaba así y por más que intentó disimular su total desconcierto no pudo y en vez de tomar cualquier razón dejó caer la tacita de té caliente sobre sus piernas. No habría que deducir que tal accióon se vio acompañada de un grito y un jadeo por el dolor que sentía ahora en las piernas y que hasta su mirada se había enrojecido por las ganas de contenerse el llanto. Ahora por mero impulso se hizo soltar el agarre en su muñeca para ocupar sus manos y levantar un poco del kimono que traía puesto para que ni lo caliente ni la humedad tocaran sus piernas. —¡Lo - Lo siento mucho! No había lógica en que se disculpara, pero tenía la cabeza tan revuelta que fue lo primero que pudo decir.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Lun Nov 23, 2015 5:51 am

Su mirada penetraba la de la chica que de temor pasó a desconcierto, un desconcierto que Donovan no pudo entender ni se molestó en ello. No sentía nada más que el sadismo en su interior provocado por las desgracias de la joven que su torpeza le causaba. Un sadismo que necesitaba alimentar para que no devorara, para que pudiera sentirse lleno en algún recoveco de su podrido corazón que cual piedra se resquebraja por día más.

Su expresión no cambió en lo más mínimo cuando se le cayó el té encima a la joven. Su única acción fue la de soltar la muñeca de la joven y observar la reacción de ésta que sin sentido se disculpaba. Sin embargo, por dentro, el chico sólo pensaba en llenar ese vacío aprovechando las miles de oportunidades que le brindaba la sacerdotisa. Y no iba a retener sus instintos, nunca lo había hecho ni iba a empezar ahora.

Ella estaba atenta a que el caliente líquido no le tocara la piel. No obstante, Donovan quería que así sucediera. Dejó el suyo propio a una vera y se abalanzó sobre la distraída muchacha. Agarró ambas muñecas que al instante pegó contra el cálido suelo, su pierna derecha apretó el mojada traje a los muslos de la joven cuando la colocó con rudeza entra las piernas de ambas. Y aunque quizás disfrutara un poco de la situación, no parecía mostrar ninguna emoción en su rostro ni en su mirada

Su perturbada mente veía a la muchacha como un juguete con el que divertirse y satisfacerse. Un mero objeto al que usar a su antojo, pues él no la tomaba como un rival. Sus ojos vuelven a clavarse en los de ellas con más intensidad aun sin reflejar ningún tipo de sentimiento o expresión. Estaban inexpresivos, como si fueran un agujero negro que atraía toda la negatividad de alrededor a pesar del color miel que poseía.

En esos momentos, toda su atención estaba centrada en la joven muchacha a la que sostenía desde encima de ella y con fuerza contra el suelo. No le importaba que alguien llegara y le pillara, no le importaba que aparecieran dos guardas y le arrestaran para que pasara una noche en el calabazo, ni que ella le denunciara luego. No le importaba nada... Nunca le importó nada... Iba a sus aires sin pensar en las consecuencias ni en los castigos, porque ellos no le atemorizaban ni le intimidaban, sólo conseguían alentarle y divertirle. Era tan libre como esclavo. Dulce contradicción que provocaba el temor del resto de la sociedad hacia él y el resto de psicópatas.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Mar Nov 24, 2015 11:48 am

Aquello había pasado tan rápido que no había tenido tiempo en procesar las cosas que sucedían y que lograba ver como si viera a través de una cámara phantom, porque, pese a tener una condición débil no olvidemos su gran poder y, que al parecer el zaiphon que vive dentro de ella está vivo porque, de no ser por éste, ella ya estaría muerta desde hace mucho.

Su cuerpo se tensó cuando golpeó el suelo, aquellos ojos rojizos se cerraron con fuerza por el dolor que le ejercían en sus muñecas y que no era para nada agradable; apenas pudo soltar un largo quejido que no parecía tener efecto alguno en el remordimiento ajeno. —¿Q-qué hace? Todavía se cuestionó mientras sentía el frío de la tela pegársele en los muslos, tenía miedo y su corazón latía a mil. —P-por favor, suélteme. Aquello sonaba más a súplica que a una orden, siendo que debía ejercer su derecho y su respeto.

Los ojos ambarinos clavados en los propios le hicieron sentir un escalofrío que le recorrió desde la nuca hasta los pies ¿Acaso ése hombre no expresaba nada? Le daba más miedo ver el rostro sin cambios de emociones que uno -recordando alguna situación de asalto- que hasta le había provocado asco. No podía leer qué pasaba en la cabeza del hombre, y eso le aterraba. Pero una idea le llegó; odiaba usar el zaiphon en los demás pero a veces resultaba ser bastanta útil. —Detente. Sonó un poco tajante mientras usaba el elemento psique e intentar entrar a la cabeza ajena para que se le quitase de encima pero su cobardía fue más fuerte y, recibiendo todo lo contrario, sintió una punzada en la nuca que le hizo gemir de dolor.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Jue Nov 26, 2015 2:54 pm

Él no parecía que fuera a soltar a la muchacha, y averiguar sus futuras intenciones era casi imposible a la par que esperado. Pues cualquiera podía imaginar que tras ello quizás la violara o simplemente la maltratara por quién sabe qué razón. Y viniendo de el sujeto con el que tratamos, no hay que haber pretexto ni justificante de por medio. Por otro lado, su aleatoria mente y cambios de preferencias por sus instintos o su amante, hace que no se pueda saber que será lo siguiente que haga, ni él mismo lo sabe después de todo. Violarla, torturarla, maltratarla, matarla, asustarla, ¿broma? no, eso no; irse incluso, volver a tomar el té tranquilamente. Eran tantas las opciones que podían suceder en un solo momento... Y su mente, estaba tan vacía como su mirada.

Mas en esta ocasión, fue lo predecible lo que el joven deseaba. Más algo momentáneo, algo calculado en milésimas de segundos, pareció pararlo cuando quiso colarse en su trastornada cabeza. Una mente en la que entrar podía suponer el suicidio tanto mental como físico de la persona ajena a él, y no haciendo referencia precisamente a su zaiphon, sino a Donovan en cuestión.

Tras aquel pequeño lapsus, el joven siguió como nada... O eso es lo que le gustaría a la chica. Su breve intrusión en la mente de Donovan, despertó a aquella que dormía en su interior. Aquella que entre abrazos de espinas atrapaba a su amado, al cuerpo con el que ambos pisaban el límite de lo prohibido con gozo y éxtasis. Una puerta abierta para aquel demente que sin corazón vivía la salvaje vesania en su interior.

Un suave click resonó por su cerebro, y un tic tac silencioso dio paso al baile y la música de la locura. En su rostro, una sonrisa tan sádica como nostálgica adornó su inexpresiva actitud mientras sus ojos aún seguían empujando a todo el que mirara al vacío. Tras ello, una risa, que lentamente cobro vida, empezó a sonar cuál cántico para él, canto que ella marcaba a su esquizofrénico ritmo.

– Tic Tic Tac... ¬– Fue lo único que salió de sus labios aparte de aquella extraña risa, unas palabras que sonaron con frialdad e indiferencia notable. Unas palabras pausadas entre ellas por unos segundos que parecían eternos.

Ambas manos soltaron sus muñecas con una suavidad estremecedora. Con la misma actitud con la que una de ellas agarró el cuello de la joven sin apretar mientras la otra arañaba el suelo con ahínco, si importar que dejara un rastro de su propia sangre en el trayecto. A su alrededor, líquido y objetos se vieron afectados por su demencia y zaiphon (telequinesis), comenzaron a temblar en el aire. Apenas a unos milímetros del suelo.

Su risa, su oscuro baile mental y ella, marcaban el ritmo.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Vie Nov 27, 2015 11:22 am

AL usar psique se consume una gran cantidad de energía; además se debe ser una persona de mente inquebrantable y firme... Obviamente era el peor elemento que se le daba a Kuroki porque ella no posweía una mente así, era débil y quejica; sumamente llorona y tímida ¿Cómo podría ganarle a alguien que, con sólo entrar a su mente por dos segundos sintió una trementa aberración a la vida? Como su poder era más fuerte, superando por mucho a los niveles 5 (Considerados los más fuertes en nivel de zaiphon) era común para ella que cuando usaba tal elemento, lograba adentrarse involuntariamente a los recuerdos y pensamientos de las personas logrando ver algunos fragmentos, como pequeñas imágenes borrosas. Odiaba el psique porque le hacía invadir la privacidad del contrario...

En esos dos segundos antes de que sintiera la punzada en la nuca, vio a un pequeño niño de unos 6 o 7 años llorando, vio a una mujer alcoholica y a un padre abusivo. Cuando uno ve ése tipo de cosas se debe permanecer inquebrantable y frío, pero ella... Con sólo ver aquellas imágenes sintió una trementa tristeza y fue por eso que el ataque se le regresó dañándola considerablemente. Sintió un tremendo pánico cuando logró abrir los ojos y ver aquellos ojos abiertos de par en par acompañados de una caótica risa que le erizó la piel. Su cuerpo comenzó a temblar y quedó totalmente inmobil. ¿Poruqé le pasaba eso? De hecho, era la primera vez que se sentía de esa manera: Aterrada, pero más que miedo sentía mucha trsiteza e impotencia porque sabía ahora el porqué aquel hombre se comportaba de ése modo.

—Donovan... Susurró casi inconciente de hablar. Cuando usó psique había encontrado muchos datos, entre ellos su nombre. Pero él no reaccionó y se limitó a hacer ése sonido como manejilla de reloj. —'Tic, tac, tic, tac.'— Su rostro que ahora se veía afligido y con unas ansias de llorar se descompuso aún más, sus ojos se llenaron de lágrimas y ni si quiera hizo el intento de soltarse el agarre del cuello; muy por el contrario elevó su diestra muy lentamente y tocó el rostro ajeno apenas rozando con sus dedos la mejilla del hombre. —Lo siento... Y sin contenerse aún más se soltó a llorar. —¡En verdad lo siento!

No esperaba conseguir nada con eso, es que estaba trsite por él y siendo una persona tan sensible era normal que se pusiera a llorar. Sí, ahora entendía todo.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Jue Dic 10, 2015 2:11 pm

Sus palabras resultaban incoherentes, su voz lejana... Pues no oía nada más que la dulce melodía que ella componía. No sentía la caricia ajena pues el desgarrante abraza de su amante era más fuerte, más adyacente… más real. Esa que hace ya mucho desterró la cordura y moral. La responsable de sus actos más violentos, pero también la única que supo llenar el vacío que sentía el joven por dentro. La locura le dio su propio amor, el que nadie le dio y todos temían, una mujer producto de su psicopatología.

Monstruo, demente, demonio, escoria, malnacido… monstruo. Eran tantas las formas de las que le llamaban que nunca se preocupó lo que pensaran acerca de su ser, ni siquiera le importaba lo que él mismo pensara de sí. Era tal su frialdad y vacío interior que bien podría compararse con un muerto en pena, un errante sin hogar al que volver; nada alejado de la posible realidad.

Aquellas garras que normalmente herían a los de su alrededor, ahora se auto hería sin lógica al irse levantando levemente las uñas en el duro suelo que intentaba rajar. Pero no era aquello lo que más podía aterrar, sino el hecho de que no había mueca alguna de dolor en su expresión, que no había aullido doloroso en su desenfrenada risa caótica.

Poco a poco, la otra mano fue apretando en el cuello de la joven pero sin llegar a asfixiarla, como si la que se arrastraba por el pavimento llevara toda la fuerza. Mano que al fin levanto de golpe al tiempo que su cuerpo se arqueaba. La mano que sostenía la frágil garganta de la chica volvió a ceder en fuerza y la giró con ligereza hasta que sus dedos acabaron bordeando la pequeña mandíbula de ella con cierto atisbo de sensualidad en cada milésima de segundo dado en efectuar la maniobra. No la mantuvo ahí más de un segundo, pronto alejó la mano y su risa fue apagándose dando a ver como la expresión de seriedad distante aparecía de nuevo en él haciendo juego con su penetrante mirada heladora.

La otra palma, en la que los hilos de sangre de sus dedos dibujaban diminutos ríos y charcos allí donde se abrían paso, tocó con suavidad la mejilla de la pelirroja dejando unas marcas rojas tan calientes como frías cuando la brisa del viendo soplaba en su cara. Entretanto, la otra desapareció en la parte de atrás del chico para volver a dejarse ver junto con algo ovalado y plano que sostenía.

Aquella que sangraba recorrió un camino en el aire hasta los labios de él, dejando sólo al índice tocarlos al tiempo que un largo y suave siseo salió. – Sssssshhh… – Nuevamente, la sádica sonrisa descontrolada aparece obligando a las comisuras de sus labios estirarse y dejar ver los dientes que por colmillo tenía. Después, la risa.

Sin temor ni consciencia, vuelve a acerca la mano a su mandíbula y acaricia tranquilo con dos de los dedos ensangrentados los labios de la pelirroja, como si estuviera usando un pintalabios. Mientras tanto, su otra mano había abierto una navaja que había estado llevando todo este tiempo.

Acerca su rostro a él de ella sin dejar de sonreír. Lo deja a centímetros, tanto que las puntas de ambas narices podían tocarse en suave roce. Sin prisa, pasa su lengua por los labios de ella, quitando todo rastro del improvisado maquillaje. Y es cuando termina de llegar a la otra punta, cuando de fondo puede apreciarse caer su brazo en picado.

Había clavado la navaja en el brazo de la mujer. Él reía sin emoción, pero llenando el abismo de su pétreo corazón. Era un mostruo.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Kuroki el Lun Dic 14, 2015 4:10 pm

Se sentía totalmente devastada; incapáz de poder hacer algo por sí misma o por aquel hombre trastornado con aquel violento pasado. Y aunque sobrara decirlo; se sentía muy triste por él. Porque ella creía que podía comprender lo que le estaba pasando, o al menos en parte porque ella seguía siendo tan inocente que no se fijaba que ya había entrado a la boca del lobo y no iba a zafarse de ahí sin defenderse. Sus manos continuaban tocando la cara ajena; se percató de las numerosas cicatrices apenas visibles al tacto eran profundas, raspones, cortaduras, seguramente de las muchas peleas en las que debió estar inmiscuido por saciar su sed violenta.

Pero por un momento bajó las manos y se cubrió el rostro propio, no tenía ganas de seguir viendo aquello en su mente; por desgracia sí que había entrado profundo en la cabeza del militar y las visiones del pasado tormentoso le martillaban el alma. Jamás se había sentido tan deprimida y con tan pocas ganas de seguir viviendo... Pero entonces cayó en cuenta de algo. Sí había tenido ese grado de conección con él ¿Había desarrollado finalmente su resonancia límbica? ¿Con un desconocido? ¡Imposible!
Hacía años que ella no encontraba rastros de personas que compartieran la resonancia gracias al zaiphon... ue a la química del cerebro y del sistema nervioso la afectan de manera medible nuestros seres más allegados (resonancia límbica); que nuestros sistemas se sincronizan con el de otros de un modo que tiene profundas implicaciones para la personalidad y la salud emocional a lo largo de toda la vida (regulación límbica); y que estos patrones se pueden modificar mediante prácticas terapéutica (revisión límbica).

siempre había querido saber qué se sentía tener ésa conexión con alguien más; pero nunca imaginó que afectara demasiado, ni mucho menos sentirse que aquellas imágenes le pertenecían. Era como si aquel pasado fuera de ella.
El suicidio sería una buena opción.
Sus manos se retiraron del rostro cuando aquel sujeto se arqueó y le liberó la garganta. De ahí, todo pasó demasiado rápido. Sintió un vuelco en el corazón por tal acto; también sintió un poco de repulsión cuando pasó su lengua. Los ojos de la pequeña Kuroki se apretaron con fuerza. ¿Porqué tenía que pasarle eso? Ella que nunca había hecho daño a nadie y ahora éste... zángano la llenaba de su asquerosa saliva... ¿Pero de dónde venían esos sentimientos de odio? ¿Ella acababa de maldecir?

Sintió el puñal clavársele y ahí fue cuando todo se jodió para ella. Aquel poder tan temible por todos e ignorado por muchos explotó. Su zaiphon de sonido alcanzó una hiperacústica tan aguda y alta de aquel grito que hizo temblar el suelo donde estaban mas una ráfaga de un fuerte viento se expandió por la llanura del monte del templo. Suerte que no estaban en la ciudad pues aquello pudo haber fracturado la infraestructura de los edificios. El templo, que era lo más cercano se cimbró y crujió. Aprovechó para usar el mismo poder y de la misma manera apenas soltando un grito, las ondas que generó retiraron el cuerpo del hombre que tenía encima, pero no midió su poder pues iba con demasiada fuerza; y peor aún, su hiperacústica estaba descontrolada porque no podía nivelar sus volúmenes ni sus niveles. Apenas abría la boca y queriendo pronunciar algo, salía con tanta fuerza destruyendo lo que estuviera enfrente como si un mazo gigante lo impactara. Se cubrió la boca con la mano buena, la otra pese a tenerla lastimada no lograba sentir el dolor por la euforia del momento.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Donovan Craig el Vie Ene 15, 2016 9:41 am

De golpe todo cambió drásticamente. El joven sentía como sus oídos pitaban fuertemente y como una fuerza mayor le presionaba mientras el viento de alrededor parecía cortarle. Un viento que reaccionó ante ese fuerte sonido que le perforaba por dentro. Más por muy escalofriante que fuese, su risa no cesaba… Descabellada situación que apenas duró unos minutos.

Él no parecía que fuera a huir o taparse los oídos para protegerse. No parecía que fuera a gritar por el dolor, dolor que no sentía a cuenta de su estado. Momentos en los que la locura dominaba todo su cuerpo y mente, tiempo en el que nada lo detenía… hasta ahora.

Salió volando dirección al muro del templo con la siguiente oleada. Su espalda chocó con un sonoro y seco golpe contra la fría piedra que conformaba el vallado característico de esta zona. Y fue tan fuerte el impacto que al instante recobró la conciencia de su propia existencia, que enjauló a su demencia en lo profundo de su ser. Pero eso sólo provocó que todo el dolor sufrido viniera de golpe y un grave grito se le escapara de los labios al muchacho mientras se encogía en el sitio que fue a parar y sus manos tapaban con fuerza su oído. Sus ojos se cerraban con fuerza al tiempo que apretaba los dientes en un intento de resistir la angustia física y… ¿mental?

No soportaba aquello, quiso levantarse e irse pero solo consiguió que otra sacudida de aquel poder le mandara más lejos todavía. Antes de que fuera parada en esta ocasión con un árbol que dio de lleno en su espalda, otra vez, su brazo y tobillo dieron fuerte contra ramas y rocas que o bien se partieron ante la colisión o bien salieron disparados junto a Donovan.
Un gemido de dolor más con este segundo impacto. Sus manos lentamente fueron quitando aquel forzado cierre al tiempo que intentaba regular la respiración y muecas de dolor se reflejaban en su rostro por cada movimiento que hacía. Pero lo que más le molestaba sin duda eran sus tímpanos y cabeza. Le retumbaba, no podía oír más que un fuerte pitido, le daba vueltas todo. Mantenía los ojos cerrados, pues cada vez que hacía amago de abrirlos veía como si se cayera por un hondo barranco sin fin, paranoia mental causada por el destroce temporal que esa joven le produjo en tan poco tiempo.

No estaba seguro de cuando cesó ni cuanto llevaba allí en aquella postura tan impropia de él. Una que no cogía hace ya mucho, una que solo cuando su padre se le abalanzaba adoptaba. Allí, encogido y autoabranzándose, miraba a la nada con los ojos llorosos debido al mal estar que notaba por todo su cuerpo. No quería levantarse, no quería moverse. Sentía algo extraño. No era miedo, no era temor ni ira ni preocupación. Él no conocía aquello, no sabía que era ese sentimiento ni si realmente era real.

¿Una obsesión? ¿Se había obsesionado con aquella renacuaja? Apretó los dientes fuerte, estaba confuso. Nunca le daba vuelta a las cosas ni le daba importancia a nada, pero por más que lo intentaba no conseguía quitarse eso de la cabeza, no sabía qué hacer ni cómo proceder. Por una vez en su vida el desconcierto y la duda le asolaban, le trastocaba y hundía. Siempre había actuado según sus instintos, según su primer pensamiento. Haciendo lo que quisiese y se le antojase en ese preciso momento, pero en esta ocasión… Era distinto.

Estaba anocheciendo, el frío se le colaba por los huesos y sentía escozor por todo el cuerpo. Cortes y raspaduras que el viento y los golpes de peños objetos le produjeron. Dolores por zonas concretas como el oído, la cabeza, la espalda, brazo derecho y tobillo izquierdo. Su respiración estaba regulada, la sangre de sus manos y los hilos de sangre que por varias zonas salieron ya estaba seca.

Con dificultad y varias muecas que no pudo reprimir, se levantó y comenzó a caminar hacia el pueblo. Serio, tranquilo… Pero sin poder evitarlo, echó una última mirada hacia atrás antes de continuar su camino. No recordaba nada de lo sucedido una vez su amante le abrazó, no recordaba mucho más que el té y… aquel ensordecedor ruido.

– Tema Cerrado –

Volver arriba Ir abajo

Re: [Privado] Tardes de ikebana {Donovan}

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.