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El antiguo y noble arte de relajar el cuerpo. (Libre)

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El antiguo y noble arte de relajar el cuerpo. (Libre)

Mensaje por Invitado el Lun Abr 06, 2015 8:56 am

Trabajo tenia en cantidad, hoy tenia más tres clientes diferentes antes del almuerzo y cinco en la tarde; tardaba aproximadamente unas dos horas y media con cada cliente (porque no solo eran señoras como se esperaba, sino que algunas jóvenes damas y uno que otro chico más que nada por terapia) Rey se estaba haciendo una buena reputación su técnica con acupuntura indolora era considerada por muchas señoras y alguno que otro deportista le comentaba que tenia las manos de un ángel, aunque no sabía si era un piropo o solo un alago. Rey siempre agradecía con una de esas felinas sonrisas.

Estaba terminando su almuerzo cuando su pervertida jefa le llamo anunciando que su cliente del día llegaba puntual y estaba esperando en una de las cómodas habitaciones.

Kong miro su plato, estaba medio lleno... aun le quedaba arroz y guisado, la ensalada ya brillaba por su ausencia. 

-Vamos niño... nos pagan por hora, deja eso y terminarlo después~ vamos~ vamos~- su jefa le aplaudió tratando de inyectarle animo pero Rey solo quería terminar su comida; no se estaba quejando de su trabajo era algo que le gustaba y como con ello es que se pagaba la universidad y demás necesidades; no podía poner muchos peros. Guardo lo que le quedaba de almuerzo y salio rumbo a la habitación.


Antes de entrar como regla de sanidad se lavo las manos con desinfectante y procedió a entrar a la parte de atrás, busco con la mirada a su cliente y al verle sonrió -Buenos días o tardes- había dejado su viejo reloj de pulso en la salita dispuesta para ser el comedor de los empleados. -¿Es la primera vez aquí? ¿Que aremos por ti hoy?- Rey era bastante profesional cuando ya conocía a su cliente y esa cara era nueva, por lo menos nueva para él. Y quería dejar una buena impresión.
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Re: El antiguo y noble arte de relajar el cuerpo. (Libre)

Mensaje por Invitado el Jue Abr 23, 2015 5:02 pm

Tal vez ya no estaba tan joven. Erika se miraba al espejo con una mirada casi de muerta viviente, lucía cansada, totalmente trabajada. Nunca imaginó que su trabajo sería tan ajetreado incluso siendo ella tan joven, mientras se estiraba la piel cansada de su cara con la punta de los dedos soltaba gemidos de berrinche, pues ese no era el único problema, como todo buen viernes en la tarde, tenía planes con sus amigos. Con los cuales saldría a reventarse como siempre para borrarse hasta el siguiente día, pero al paso que iba, tendría que olvidar pronto sus viejas costumbres y comenzar a comportarse como los demás profesores. Suspiró... Eso era en definitiva lo último que quería.

Su celular sonó dándole aviso, con juegos de luces en la pantalla, que recibía una llamada. Soltó sus mejillas cogiendo el aparato y deslizando el dedo en la pantalla para contestar: era uno de sus amigos. Por aquel día tendría que cancelar todo.

—... Ya oíste, estoy demacrada, no pueedo~— Lloriqueó con voz infantil. —Tal vez el otro fin de semana.— Murmuró después de haber explicado toda la situación a su amigo, pero él parecía no querer rendirse.

—Mira, aún falta bastante para la quedada. Te recomendaré un lugar que es genial, en el spa hay alguien muy bueno que te dejará como nueva... aunque con eso de tu cara, no sé. No creo que pueda arreglar un problema de nacimiento.

—Já, já. —Rezongó Erika, pero luego de soportar la bulliciosa risa del otro lado de la línea, aceptó.—Está bien, iré al spa, pero no te prometo nada.— Después de unas discusiones más, su amigo por fin cedió en que era totalmente incierto que la joven profesora llegase.

Se vistió y tomó su característico bolso cruzado, no había tiempo que perder, no se sentía muy confiada de las palabras del chico que la había llamado, pero no perdía mucho intentándolo, siempre podía ver chicos guapos en un spa... ¿o no? Sonrió gatunamente para sí misma mientras avanzaba dando pequeños brincos, trató de olvidar el punzante dolor de sus hombros mientras tarareaba una canción y en cierto grado lo estaba logrando. Cuando llegó, habló con una señora bastante amable que le atendió de inmediato, invitándola a pasar a una sala a que esperara por quien la iba a tratar. Erika no temía a la acupuntura, es más, siempre le había llamado la atención, pero nunca lo intentó por quién vaya a saber qué razón. Tomó asiento y esperó mirando en diferentes direcciones, era un lugar que te relajaba con solo estar ahí. Se repente pensó en la idea de que llegase alguien súper ultra musculoso que podría partirla a la mitad si quisiera... vamos, que siempre había de esos en todos los lugares e inevitablemente comenzó a ponerse nerviosa, temía por que su vida dependía de la persona que fuese a cruzar aquella puerta.

Cuando ésta se abrió, Erika no pudo quedar más sorprendida al ver a un chico de apariencia tan delicada como la suya, incluso, si él no hubiese hablado la castaña no habría encontrado diferencia entre el joven frente suyo y una linda muchachita. Suspiró más que aliviada y correspondió la sonrisa.

—Buenas tardes—Corroboró la chica.— Sí, no había considerado pasar por aquí antes... Eh, vine porque me recomendaron un tratamiento de acupuntura. —Se señaló la espalda con el dedo gordo de su diestra mientras soltaba una risilla torcida, el sólo hecho de levantar el brazo le causaba dolor, pero no se iba a poner a gritar como loro ahí. El joven frente suyo lucía tan profesional como cualquier persona normal y, aunque se veía más joven que ella, comprobó que se veía más maduro que ella misma.

No sabía mucho de éste tipo de procedimiento médico, sólo sabía que se tenían que enterrar algo así como agujas en el cuerpo, pero eso no le bastaba para su vasta curiosidad.—¿Duele mucho? —Cuestionó casi sin expresión alguna, Erika no era de esas que aguardaba en silencio, le gustaba hablar hasta acalambrar su lengua... pero claro, hasta donde ella sabía eso no se podía.

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Re: El antiguo y noble arte de relajar el cuerpo. (Libre)

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 25, 2015 12:55 pm

Ella era una joven tal vez algo mayor que él, un par de años... pero la verdad es que se le miraba cansada un poco ¿agobiada? y ese era el estado más común en lo que llegaban sus clientes pero Rey siempre se las apañaba a dejarlos como nuevos, aunque no siempre funcionaba y  hay personas que necesitaban mucho más que una sola sesión para restaurar la vitalidad.

Su felina sonrisa se mostró orgullosa y hasta complacida por las palabras de la chica -Mucho gusto, me llamo Rey y me encargare de ti hoy. - se presento haciendo una reverencia muy tradicional -¿Me permites tu nombre? - no le gustaba "tutear" a los clientes  siempre prefería llamarles por el nombre o por el apellido, era más que nada. Se dirigió a su derecha un pequeño mueble cubierto sutilmente con las velas aromáticas y aceites que el azabache suele usar además de sus preciadas agujas, pequeñas, delgadas y finas, sumergidas en alcohol al cien por ciento para evitar bacterias y enfermedades; se agacho sacando un esponjosa bata blanca de baño y se acerco a ella con esa sonrisa tranquilizadora que usa con los nuevos clientes - Sabes~ esto siempre es algo vergonzoso...- sus mejillas se tiñeron de un leve rosa- Pero puedes cambiarte, atrás del biombo hay una pequeña habitación para que dejes tu ropa y tus cosas- señalo el susodicho biombo aunque apenas atrás de el se podía apreciar una gruesa cortina que hacia de puerta- Mientras iré preparando la camilla... y no. No duele -afirmo tranquilamente, muy confiado... aunque algo abochornado por el ultimo pedido que le hizo a la chica; la vergüenza de la primera sita.

-Nadie se ha quejado- comento mientras se empezaba a alejar un poco para darle privacidad -¿Te parece si empezamos con un masaje? más que nada para destensar y localizar las arias problemáticas-  comento en tono alto para hacerse escuchar; comenzó a limpiar la camilla. Como fue sacado de su almuerzo no pudo dejar todo limpio como hubiera querido.

Miro sobre otro de los mostradores, tomo tres aceites diferentes... la chica tenia una pes hermosa, pero maltratada tal vez falta de sueño o mucho trabajo. Tomo una botella de aceite de almendra, esencia de lavanda y mezcla de flores del trópico. Encendió las velas que hacien falta dejando que el aroma a eucalipto y geranios llenara el ambiente.

¿Porque sentía que estaba olvidando algo? -Claro... las alergia- se dijo a si mismo golpeando su frente con la palma de su mano, tamborileo su piel sobre el suelo no quería interrumpirla cuando se estuviera cambiando. Tomo aire y se amino a acercarse siempre dando la espalda, la privacidad de la chica  era primero;  toco suavemente un costado de la pared a un lado para llamar su atención -Disculpa... pero... ¿eres alérgica a algo? Es por precaución más que nada- dijo en tono ameno, tapando sus ojos por cualquier cosa, Rey siempre a sido muy alegre y prudente una combinación de personalidad poco común.

Se recostó a la pared esperando una respuesta, estaba ligeramente entusiasmado, en lo que iba de la semana no había podido utilizar sus preciadas agujas, aunque tal ves era porque las señoras estaban en un viaje de su asociación. Aunque ahora su prioridad era la chica en el vestidor.
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Re: El antiguo y noble arte de relajar el cuerpo. (Libre)

Mensaje por Invitado el Jue Abr 30, 2015 6:17 pm

Cuando el chico se presentó, Erika cayó en cuenta de que había sido una torpeza no haberse presentado antes. Se levantó del asiento e hizo una pequeña.
— Mi nombre es Erika Karisawa, mucho gusto.— Dejó resbalar las palabras entre una ligera sonrisa. El joven había sido muy formal, pero la chica no estaba muy acostumbrada a ese trato con personas que rodeaban su edad, mucho menos cuando era ella la mayor.—Pero puedes llamarme simplemente Erika.—Agregó, aunque apenas se conocían la profesora quería formar una relación más cómoda y de confianza con el chico… tal vez y se sumara a su círculo de juerguistas en un futuro no muy lejano. Así era ella, muy al pesar de muchos.
Cuando vislumbró que las mejillas del contrario de encendían ante la petición no pudo evitar soltar una risilla, alzó el brazo para palmearle el hombro como acostumbraba a hacer con sus amigos, pero se frenó en el instante y trató de ocultar su torpeza con su risa que se ahogaba entre sus labios. Luego miró en dirección al biombo y miró de reojo al chico.

—Lo haré, gracias~—Soltó con un tono alegre mientras recibía la bata. Cuando se halló atrás del biombo, volvió a ahogar una risilla que surgía de su estómago al recordar al chico. Se suponía que ya debía estar acostumbrado, pero al ser joven las cosas eran distintas, Erika suspiró hacia el techo pensando en que había sido realmente un alivio que no le tocase ser atendida por un súper hombre mega musculoso que le partiera la espalda o una mujer que la atendiera a regañadientes.

Mientras se despojaba de su usual atuendo escuchó las palabras del contrario,—¿Masaje?—Movió su cabeza de un lado a otro para recordar el dolor que sentía—¡Me parece genial! Me alegra de que no duela—Agregó en un suspiro que dejaba entrever su alivio en el tono de voz.—Nunca antes he intentado esto, pone algo de nerviosismo, aunque ya se me está pasando— Comento con una leve risilla mientras buscaba el lado correcto de colocarse la bata, una vez lo hubo encontrado prosiguió con el cambio. A su lado, sintió un pequeño toquecito en la pared y levantó la vista en aquella dirección aunque no pudiese ver nada a través de la cortina.—No, no tengo alergias así que todo bien.— Terminó de cerrar la bata y abrió la cortina con una extensa sonrisa, del otro lado pudo ver a Rey cargado en la pared.

—Oh, lo siento, ¿Tardé mucho?— Inquirió con un tono suave, pero no chillón como solían cuestionar el resto de las chicas. Erika era consciente que había veces en que se tomaba su tiempo… demasiado tiempo y la mayoría de las veces no lo notaba. Para tratar de crear una conversación que no se tratara simplemente de la atención, pensó en algo, cualquier cosa podía servirle. Erika no acostumbraba a guardar silencio, podría decirse que las palabras le brotaban hasta por los codos, si no hablaba, la mayor parte del tiempo se sentía incómoda.—¿Cuántos años tienes? Pareces muy joven, ¿Estudias algo?— Se proyectó a sí misma con la edad que rondaba el chico, ella en ese tiempo estaría estudiando pedagogía en inglés en la Universidad de Namimori. Resultaba irónico que ahora trabajara en la escuela donde solía buscar problemas y peleas cuando era más joven, rió ante el recuerdo.
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Re: El antiguo y noble arte de relajar el cuerpo. (Libre)

Mensaje por Invitado el Dom Ago 02, 2015 3:55 pm

Sonrió al escucharla, era una joven muy vivas y por su tono de voz parecía entusiasmada con la idea del masaje, por su parte ese tipo de emoción era algo nuevo; más acostumbrado a lidera con señoras mayores.

-¿Señorita Erika?- pregunto mientras la miraba salir con la bata que le había entregado momentos antes. Negó con una sonrisa ella se tomo un poco de tiempo, pero no era nada comparado con lo que demoraba su jefa en cambiarse de ropa, eso si era un eternidad. -Pase por aquí...- le indico donde estaba la camilla especial, ojo que no era una cama cualquiera, era aquella camilla que estaba diseñada para masajes. 

Siempre era vergonzoso cuando se encontraba con una cara nueva -Yo tengo mis veinte años y estudio fisioterapia en la universidad - no especifico cual, a sabiendas de los problemas que se daba en la hermosa isla por nimiedades como esas; Ray no era muy analítico en ese ámbito.

-Puede acostarte boca abajo y soltarte la bata de enfrente... así es más facil quitarla.- comento rojo de la vergüenza... era un profesional, ¡por los mil demonios! ¿porque seguía sintiendo tanta vergüenza ante un cuerpo femenino y que decir de los masculinos? estúpida moral, en su profesión era más un estorbo para las primeras cesiones.  Pero ya cuando tomaba confianza las cosas eran más llevaderas, no es que sus mejillas dejaran de teñirse era más cómodo para él.

Le dío su espacio para que se acomodara, a lo que buscaba sus aceites de coco y jasmín... ¿donde los dejo?. Los busco con la mirada -Señorita Erika usted, también es joven ¿estudia algo en particular? o ¿ya esta trabajando? -dijo sin pensar mucho, no quería ser entrometido, pero la mujer inspiraba esa confianza nata.

Al fin encontró lo que buscaba junto a la camilla, sus felinos ojos brillaron con emoción al ver sus ojos ¿como pudo olvidar donde dejo los frasquitos? claro, él se tiene a poner algo ansioso en la primera cita con las nuevas clientes -los encontré...- comento más para si mismo. La miro con una sonrisa calmante -¿esta lista?- cuestiono amablemente. 
  
Ya de hay en más era una rutina que conocía bien y que sabía hacer. Los procedimientos era comunes y casi los mismos de siempre un masaje relajante y de paso averiguar cuales eran sus dolencias. Amaba su trabajo. 

Lo siento:
Disculpa la demora pero me ha costado escribir con este lindo gatito, antes tuve el mismo problema con otro pj, no se si es que trabajan o temporadas o que. Pero realmente lamento la demora. Espero podamos seguir el tema.
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Re: El antiguo y noble arte de relajar el cuerpo. (Libre)

Mensaje por Invitado el Dom Ago 09, 2015 8:06 pm


Asintió ante el llamado del chico, definitivamente así era más cómodo. No le gustaba ser tratada tan formal fuera de su trabajo, sentía que tanta formalidad distanciaba a las personas. Luego de soltar un suspiro con cierto alivio, siguió las instrucciones del contrario y se acomodó en una suave camilla boca abajo.
—Vaya, ni mi cama es tan cómoda— admitió entre un suspiro, era tan cómodo que podría quedarse ahí por siempre. Al escuchar la respuesta del joven, se incorporó y le miró con una sonrisa. —Wow, entonces eres más joven que yo… ¿no es duro trabajar a la vez que estudias?— Para ella lo sería, ciertamente Erika no era una persona que manejara bien sus tiempos, por lo que hacer dos cosas a la vez sería bastante complicado para ella.

Ante las indicaciones de Rey, se abrió la bata y se recostó nuevamente, sin ignorar la timidez espontánea que presentó el otro repentinamente. Reprimió una risilla con su mano, enternecida por aquella actitud. Optó por no decirle nada, tal vez si le decía algo haría que la vergüenza del otro se incrementara en vez de disminuirla, es decir, no ayudaría mucho.
En cuanto el chico comenzó a buscar ciertas cosas que Erika desconocía, ella afirmó su mentón sobre sus antebrazos entrelazados —Bueno, salí de la universidad hace poco, así que ahora soy profesora de inglés en un Instituto.— Narró con una dulce sonrisa, casi vagando en sus pensamientos —¿Sabes? Al principio pensé que no me vendría para nada enseñar, pero una vez lo intenté supe que era lo mío. Me encanta ver cómo crecen y se relacionan entre sí, son buenos chicos.— Erika volvió a la realidad de sus pensamientos, no sabía por qué de repente se puso a hablar tan a la ligera, pero el chico era alguien con quien se hacía fácil relacionarse. —Lo siento, ponerse a hablar de mis alumnos tan de repente… debe ser aburrido escucharme ¿no?— Rió con un poco de incomodidad, tal vez desviarse así haría que el chico solamente dejara de oírla.

Desvió la mirada hacia el otro cuando oyó su voz y sonrió extensamente —Más que lista— respondió sin deshacer su sonrisa, impaciente casi como una pequeña niña por ver la magia de las manos ajenas. Quería ver qué tan bien podría hacerlo el chico por eliminar las dolencias de su espalda.

Al principio se sobresaltó levemente por el cambio de temperatura de las cremas sobre su piel, pero poco a poco se fue relajando ante el manejo del chico. Arrugó el entrecejo cuando volvió a sentir un ligero dolor en su espalda. —Oh, ahí— avisó un poco adolorida —creo que son los hombros...


Todo bien<3:
No te preocupes, yo no me enojo por esperar, asi que ¡sigamos con esto!
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Re: El antiguo y noble arte de relajar el cuerpo. (Libre)

Mensaje por Invitado el Mar Oct 06, 2015 3:38 pm

Los nervios pasaron a segundo plano, por lo menos los intentaba mantener en segundo plano pero no era tan fácil sus niveles de moral eran más altas de los de un chico con su trabajo así que no le trato de no darle importancia. Abrió las botellitas de aceites dejando que los olores impregnaran la habitación con calma el primero en llenar el ambiente fue el de almendra, empezaría con ese aceite en especial, el primer paso sería humectar su piel. El segundo será el de flores del trópico.

Cubrió sus manos con la liquida pero aceitosa textura, comenzó tocando sus cintura descubierta más que nada empezando a subir a un costado de su espina dorsal.

-La verdad, no es tan difícil.-Izo un pausa mientras terminaba de esparcir la mescla. - Estudio para lo que trabajo. Asó que se me hace muy divertido.- Sonrió mostrando aquellos felinos colmillos blancos como el mármol. Pero su voz sonaba dulcificada por su sonrisa.

Escucho atentamente sus palabras mientras empezaba el masaje, hundiendo sus pulgares y la parte baja de la palma de sus manos para hacer presión extendiendo su toque por toda su espalada hasta los hombros. Le parecía entusiasmada al hablar de sus vivencias, de su vocación como profesora de idiomas y mucho menos de inglés, la verdad es que no se imaginaba que ella como una profesora y como el asiático no era una persona curiosa no quiso preguntar nada más sobre el tema pero ella pareció darle pie a hacerlo –La verdad no me molesta. Es entretenido… es como- realzo una pausa buscando palabras para expresarse – es como tener una perspectiva diferente del mundo. Su mundo y me gusta que compartan esas visiones del mundo con migo.- le sonrió e hizo más presión sobre la piel ajena, tocando sin miedo las fibras, músculos y tendones de la señorita Erika, hacia presión más que nada donde notaba las tenciones que eran justificadas más que nada por estar mucho tiempo sentado, y algunas acumuladas en cierta parte de la columna que estaba relacionada más que nada con los dolores de cabeza.

-¿Los hombros?- aplico más presión en la zona indicada apretando sugestivamente la zona –A mi gusta mi trabajo, siempre escucho sus historias. –dijo mientras seguía en su masaje -¿Pasas mucho tiempo sentada? – al final termino haciendo la observación –Es que tienes mucho estrés acumulado en esta zona y en la espalda media- comento no planeaba ponerse a decirle en que huesos de la columna era, porque dudaba que los conociera por su nombre.

-¿Cómo te sientes Erika?- pregunto con pena, no gustaba quitar los honoríficos, los títulos y esas cosas, pero parecía que a ella le incomodaba y se lo había pedido antes. Pensó en complacerla.
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Re: El antiguo y noble arte de relajar el cuerpo. (Libre)

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