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A monster...or something || Expediente de Yuu

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A monster...or something || Expediente de Yuu

Mensaje por Hyakuya Yuichiro el Dom Sep 03, 2017 9:49 am

Yuichiro Hyakuya

Demisexual
Suke
19
Fortaleza de tierra
Japonés
Ciudadano
Host
Yuichiro Hyakuya / Owari no Seraph


Descripción Psicológica


Siete segundos, eso es lo que se demora una persona en realizar un escaneo y entregar su primera impresión con respecto a alguien, bien, al ver a Yuichiro la gente sólo se toman tres segundos para decir lo que piensa y eso sería una enorme etiqueta de fastidioso. ¿Por qué? Tal vez sea por su insistente ceño fruncido, o por la constante manera en que desea alejar a los demás, y es que no se destaca por ser la persona más sociable que se pudiese conocer, pero hey, no es que sea uno de esos “lobos solitarios”, no, simplemente prefiere no interactuar demasiado con nadie por su temor es generar fuertes lazos afectivos con cualquiera. No, realmente no es un resentido social, tan sólo ha sufrido mucho a lo largo de su vida y la entrega de confianza es algo que prefiere tener al margen para evitar salir herido una vez más, si suena un poco egoísta es porque lo es.

De sentimientos puros, reales, a pesar de su inicial hostilidad no es alguien que busque dañar a los otros, y es que, aunque parezca impensable es más empático que la mayoría, a pesar de ello, no es precisamente el chico más honesto del planeta. ¿Tsundere? Sí, esa es la expresión. Al comenzar a entenderse con él, procurará negar su preocupación, cariño o cualquier sentimiento positivo que pudiese albergar su corazón, sí, necesita mantener esa imagen; debe proyectar despreocupación hacia los otros sin importar qué.

Pero vamos, dejando atrás todo eso, él es un muy buen chico. Su sentido de la justicia y lealtad está a un nivel supremo, por decirlo menos, pues no importa qué tan peligrosa pudiese llegar a ser la situación, él será incondicional y protegerá a quién lo necesite, su espíritu es casi inquebrantable. ¿Casi? Sí, porque todos tenemos debilidades, ¿no? Las de él son precisamente aquellas por las que quiere luchar, su familia, todos aquellos a quienes ame, o a quienes amó, sólo basta que mencionen sus errores del pasado para que quede en blanco y se convierta en una presa fácil, un adiós definitivo a su fortaleza y a su victoria.

Quizás un poco más pasional de lo que debería, se esmera en avanzar para ser el mejor en lo que hace, porque tiende a pecar de ser un poco competitivo. Paciencia, es lo único que se debe tener para llegar a conocerlo, bueno, siempre que se trate de llegar a él mediante la conversación, pues sólo basta un par de actos que evidencien la seriedad con que se espera llegar a una relación de intimidad para ganarse su confianza. Pero que conste, que para ganarse su corazón será un trayecto todavía más largo y tremuloso.


Descripción Física


Por si se lo preguntan, respecto a su aspecto físico las personas también se toman sólo tres segundos para realizar su veredicto, que usualmente termina en un: chico común. Sí, porque no es un joven que destaque en demasía, si no fuese por sus comentarios explosivos, de seguro ni atraería a las miradas, pues con su metro sesenta y nueve se encuentra en una estatura promedio. ¿Su contextura? Normal, si bien posee una musculatura formada, eso no quita el hecho de que a su espalda y bíceps le falten unos centímetros para verse más “varonil”.

Sus rasgos son típicos de un asiático; rostro angular, nariz pequeña, labios delgados, cejas arqueadas, tal vez, lo único que podría destacar dentro de Yuichiro serían sus ojos, orbes verdosos como el pasto de primavera, un tanto redondeados y cubiertos por tupidas pestañas. Su piel es pálida pero no en exageración, tomando un ligero tono bronceado por el sol, el que se contrarresta con el azabache de sus cabellos, cuyo peinado es difícil de describir, algo lacio y sumamente rebelde en mechones desiguales, cubriendo su frente con ligereza y llegando a penas a cubrir su nuca.

Sí, en efecto, es un chico bastante corriente, sin embargo, también es necesario destacar que hay un par de detalles que a simple vista no se perciben pero que no se pueden olvidar, no, Yuu no posee marcas de nacimiento ni lunares, tampoco es nada extraño, simplemente tatuajes. Tinta negra en su cuerpo haciendo dibujos, sí, sus dos muslos son rodeados por un patrón de triángulos y puntos, a escasos centímetros de su entrepierna, por lo que no es algo fácilmente detectable. ¿Algo más? Una pequeña cosa, y es que, a pesar de que ya no lleve un arete en él, tuvo el ombligo perforado hace varios años y aún posee el agujero en su piel.

Imagenes:


Habilidades kosei /
Consecuencias o debilidades del kosei


Fortaleza de tierra: Tan simple como suena, Yuichiro es capaz de manipular la tierra bajo sus pies moviéndola a su voluntad y logrando que las partículas de ésta puedan endurecerse. Ya sea polvo o lodo, será capaz de modificar las moléculas para crear fuertes paredes e inclusive una fortaleza de no más de cinco metros de alto y largo, con un máximo de 30 centímetros de espesor que pueda encerrarlo a él y a quienes tiene a su alrededor, siempre que lo desee.

Sus creaciones pueden tornarse tan duras como una roca, sin embargo, eventualmente perderán esa condición hasta convertirse en polvo una vez más. Por ejemplo, la máxima dureza de una caja en la cual se pueda esconder, será de 12 horas y luego de ello, ésta comenzará a degradarse lentamente, hasta que en las próximas 12 horas se desarme por completo, quedando como mero polvo.

Yuichiro utiliza concentración y movimientos de sus manos para poder efectuar dichas fortalezas y paredes, por lo que es ahí donde se produce el desgaste físico. A medida que se acerca al tope de horas de la utilización de su kosei al máximo poder (12 horas) sus brazos se acalambran hasta quedar completamente inútiles, además de comenzar a experimentar dolores de cabeza que pueden terminar en horribles migrañas o un desmayo. La sobre utilización de su kosei lo podría llevar a obtener desgarros musculares o la rotura de ligamentos o tendones.

Las fortalezas obviamente no son indestructibles, es decir, si alguien con fuerza sobre humana o buenas herramientas, da golpes certeros y repetitivos en un mismo lugar, podría deshacer la fortaleza, sin embargo, tampoco es algo que sea muy fácil de hacer. Este poder es de soporte, en casos extremos, ya que si bien puede levantar murallas y encerrarse a sí mismo, no es capaz de crear, por ejemplo, rocas para dirigirlas a sus enemigos.

A diferencia del kosei de algunas personas, Yuichiro tiene una pequeña “transformación” en su cuerpo cuando utiliza su poder, sus ojos cambian de color a un tono rojizo y en su rostro y parte de su cuerpo, se dibuja una extraña y asimétrica figura; como si de una enredadera se tratase, además, sus colmillos crecen un poco si es que comience a llegar al límite de tiempo o de la energía que gasta su cuerpo. La extensión del patrón que se dibuja en su piel dependerá de la concentración que éste tenga, pues mientras más concentrado en la batalla esté, más avanzará la “enredadera”, comenzando en su rostro y bajando hasta llegar a sus piernas, lo mismo ocurre con sus ojos, pues puede que sólo uno cambie a la tonalidad carmesí.
Imagenes:


Gustos y Disgustos
+ Los autos, mientras más rápido éstos corran, más le gustan.
+ El cielo despejado, en lo posible muy azul y sin nubes que entorpezcan su vista.
+ Hacer ejercicio, se levanta sumamente temprano para realizar una rutina diaria y mantenerse en forma.
+ La comida japonesa, el mero aroma hace que su humor se vuelva positivo.
+ Escuchar música de todo tipo.
+ La justicia.
+ Las cosas dulces, en especial los pasteles.
+ Los cachorros.

- Los aviones, fue viaje hacia Sunflower fue una experiencia traumática para él.
- La lectura.
- Que lo subestimen.
- Que traten de investigarlo o entrometerse demasiado en su vida actual o pasada.
- Los insectos, le producen mucho asco.
- Las personas que se aprovechan de los demás.
Extras
*Sufre de acrofobia, aunque trata de controlarlo. Puede encontrarse hasta en un tercer piso, empero al subir un poco más su ansiedad se vuelve intratable y es probable que se desmaye de la pura desesperación.

*No se ha olvidado de Mikaela, a quién todavía considera su hermano.

*Sabe conducir, aunque no tiene un vehículo propio.

*Adora el curry, a pesar de que cada vez que lo prepara es incapaz de comerlo ya que con él recuerda a su “familia”, lo que le quita el apetito.

*Su color favorito es el azul.

*Nunca fue a la escuela, pero en el orfanato una de sus cuidadoras le enseñó matemáticas, además de la lectura y escritura de japonés.

*La perforación en su ombligo se la hicieron a los 12 años, mientras que sus tatuajes; a los 14. Fueron realizados por quienes "cuidaban" de él en ese entonces, sólo para recordarle que él era de su pertenencia.

*Su verdadero apellido es Amane, pero lo odia.

*Aunque su kosei sea de protección, no significa que no sea capaz de combatir cuerpo a cuerpo. Los mafiosos que "cuidaban de él" le enseñaron un poco de artes marciales, además del manejo de espada como defensa personal.

Historia


La llegada del bebé brillante a la Tierra, ¿aquello les dice algo? Sí, aquel antiguo incidente con el que se dio inicio a la vida como se le conoce hoy en día, la existencia de poderes en los humanos; algo que sólo podía sonar como una obra maestra de fantasías, pero no, era real. Temor, negación, rechazo. Aceptar lo diferente siempre era algo complicado.

Vivir una vida normal, ese era el pensamiento de un par de jóvenes japoneses que unían sus esperanzas de formar una bella familia. Shiro y Oyuki, contrajeron matrimonio cumpliendo nada más que diecinueve años, comenzando a trabajar en tiendas de conveniencia sin intenciones de perder tiempo en la universidad, ¿para qué? No lo veían necesario, pues su mayor preocupación no era otra que concebir un hijo para demostrarle a sus respectivos padres cuán fuerte era su amor. La inocencia del amor, ¿no?

Un año fue suficiente, y la mujer quedó embarazada con la mayor de las felicidades mientras que el padre de familia había logrado abrir su propia florería en el primer piso de su modesta casa. Fueron nueve meses difíciles, el embarazo fue más complicado de lo que se podía esperar, y es que a medida que las semanas avanzaban la idea de que la vida de la madre corriese peligro era más y más fuerte. “No importa, yo daré a luz a mi hijo.” No importaba cuantas veces tuviese que repetirlo, ella lo dejaría en claro, no sólo a los médicos, sino a su esposo, ellos estaban juntos y podrían superar aquello, no arruinaría su deseo mutuo de tener una bella familia, aunque su propio futuro peligrase.

El día del parto finalmente llegó.

No.” La temblorosa voz de la cansada mujer fue lo único que se escuchó en medio de la vacía sala de operaciones. Los médicos la habían dejado a solas con su hijo en lo que suponía un bello primer encuentro, no obstante, bastó con que estuviese sin nadie más para entrar en pánico. ¿Recuerdan al bebé brillante? Bueno, Yuichiro no brillaba, empero sus verdosos ojos pronto se tiñeron de carmesí para hacerle entender a la madre que había algo mal. “Imposible. No pude dar a luz a un monstruo.” Se decía mientras dejaba al infante sobre la cama, levantándose con las rodillas temblando. “No. No.” La desesperación de la mujer llegó al máximo nivel al ver como la blanquecina epidermis del bebé comenzaba a cambiar de tonalidad, en unas rojizas marcas que se vislumbraban en su pequeño rostro, era oficial, su hijo no era un humano normal. “Yo no voy a ser madre de un monstruo con kosei.” Tan rápido como pudo, buscó entre los artículos médicos el bisturí más grande que encontró para tomarlo entre sus manos. “Lo siento, Shiro, perdóname.” Sus lágrimas resbalaban por sus mejillas mientras se apoyaba en una pared, para ir sentándose lentamente en el suelo. “Perdóname, no pude cumplir nuestra promesa.” El suelo pulcro se pintó de bermellón, y el cuerpo de la madre fue enfriándose a medida que la criatura dejaba salir un llanto del alma.

Nadie pudo comprender por qué una madre abandonaría a un bebé.

Shiro trató de ser un padre ejemplar, aun cuando cargaba el peso de la muerte de su esposa noche tras noche, un dolor que parecía no sanar jamás. Su trabajo y su hijo, no había nada más en la mente del hombre. Por su parte, Yuichiro crecía como un niño sano, un niño común y corriente del que ninguna sorpresa se podía esperar.

Quinto cumpleaños. El pequeño estaba tan emocionado de poder pasar tiempo junto a su progenitor, además de la primera visita al cementerio para poder conocer a su madre, que fue incapaz de controlarse. Su kosei se había activado una vez más, sólo su orbe diestro había quedado del original color esmeralda y en su mejilla comenzaba a dibujarse un rojizo patrón, al momento en que el suelo sobre sus pies se movía en un minúsculo temblor. “Monstruo.” Era la voz de su padre resonando en sus oídos. “¡Es tu culpa, monstruo!” Ahora lo comprendía todo. “¡Oyuki se suicidó por tu culpa! ¡Tú la mataste!” Unas palabras que destrozaron su inocencia.

Tú la mataste. Tú la mataste. Tú la mataste.


Esa frase se grabó en su cerebro por casi un año, en el que su propio padre constantemente violentaba contra su integridad, los retos pasaron a gritos y luego a golpes, la piedad se fue perdiendo junto con la cordura del hombre, hasta ese fatídico día. “Yuichiro.” Lo llamó sin tapujos y tan pronto como pudo, corrió hacia el niño con un cuchillo. Pero qué creen, un muro de endurecida tierra se interpuso entre él y el filo de éste. “Papá, yo no quiero ir con mamá. ¿Tú quieres hacerlo?” La rojiza mirada del chico se hizo presente para que bajase el muro y aprovechando el pavor del hombre, tomó el arma blanca, ejecutando lo que el mayor no pudo hacer. Uno dos, tres, catorce, ahora bajo sus pies, la tibieza de la sangre era lo que lo despertaba.

La mente borra malos recuerdos, pero no fue capaz de eliminar aquellos. Sus labios estaban cerrados y sus ojos sin brillo, lo único que iluminaba esa lluviosa noche, era el auto de la policía que lo llevaba lejos de lo que alguna vez fue su casa.

Él ahora es Hyakuya Yuichiro, por favor sean amables con él.” Fueron las dulces palabras de la directora del orfanato Hyakuya, apellido que ahora le habían dado, todo con el fin de evitar conflictos policiales.

Familia. Por primera vez en su vida, Yuichiro comprendió el valor de esas letras, se había convertido en un hermano mayor, cuidando de los más pequeños y a su vez tenía a alguien que cuidaba de él. “¡Mika, ya basta!” Recriminaba al rubio de su misma edad, cada vez que trataba de peinarle el cabello. “Te he dicho que está bien así.

Fueron los mejores cuatro años de su vida, hasta que tuvo que decir adiós a su preciado hermano y amigo, Mikaela. “Mika…” Las palabras no salían, sólo atinó a abrazarlo con tanta fuerza como pudo, y desearle así, la mejor de las suertes con su nueva familia, le tocaría continuar cuidando a todos, ¿no?

Un año más y sus poderes se mantenían durmiendo. Teniendo once, ya era lo suficientemente grande como para ir a comprar a la tienda de conveniencia por sí mismo, y eso hizo. Con una enorme sonrisa volvía, sosteniendo las bolsas con todos los productos que le habían pedido, empero al regresar la imagen que sus orbes percibieron no era la que esperaba.

Llamas, fuego, gritos. Su nuevo hogar se estaba incendiando. “No.” Sus pies no querían moverse. “¡No! ¡Chicos!” Llorando pateó la puerta, ignorando a las personas que se amontonaban fuera del suceso, e ingresó buscando a alguien en medio del humo. El silencio se fue apoderando del lugar lentamente, y la madera se fue consumiendo del mismo modo. Estaba solo de nuevo. Su kosei se activaba una vez más, haciendo que la tierra se moviese y formara una caja de tierra endurecida que lo protegió del incendio, mientras él se quedaba dormido acunándose a sí mismo, sin importarle si llegase a despertar algún día o no.

Los huérfanos no le pertenecen a nadie, cualquiera los puede reclamar, y eso fue exactamente lo que hicieron unos maleantes al encontrar a Yuichiro en medio de los restos del incendio, en aquel intento de ataúd de tierra a medio demoler. “Nos va a servir algún día. Sino, siempre podremos divertirnos con él.” Y así comenzó un nuevo ciclo de dolor en la vida del moreno. Estando bajo la custodia de un pequeño grupo yakuza, aprendió a utilizar ligeramente sus poderes, para ayudarlos en sus fechorías cuando no era maltratado por éstos. ¿Por qué no moría ahí mismo?

Cinco tortuosos años, en Japón. ¿Era necesario hacer esa observación? Sí, porque a sus dieciséis años el grupo tomó dinero robado y documentaciones falsas, para embarcarse hacia un nuevo destino. No, no se trataba de otra región del país nipón, se trataba de Sunflower, un sitio que se suponía tendría más de lo que los mafiosos podrían imaginar. La tentación era algo con lo que los humanos no podían lidiar. A la fuerza el pelinegro se vio entonces en una isla de la cual no tenía la mínima idea, comenzando a aceptar su destino. No era más que un muñeco. ¿O podía ser más que eso?

Guren, su salvador. Un joven mayor que él que logró rescatarlo en medio de una pelea de grupos mafiosos, esperando a que acabasen entre ellos para luego eliminar a los restantes y obtener su propia libertad. Ironías de la vida, pues este muchacho era miembro precisamente de la banda contraria. ¿Por qué lo había hecho entonces? Era una pregunta que al parecer no tenía respuesta. Yuichiro no sabía que decir, qué hacer, el momento qué tanto había soñado ya había llegado, se había deshecho de esa asquerosa vida, de la soledad. Quizás aquel era un nuevo comienzo.

Su rescatista era mucho más astuto de lo que aparentaba, y es que había logrado robarle bastante dinero a los mafiosos antes de que todo acabara como un mero baño de sangre. La compra de un pequeño apartamento y ambos pudieron darle un nuevo sentido a sus existencias.

Han pasado tres años y Yuu se encuentra prácticamente establecido en Sunflower, trabajando como host y vigilando que no su pasado no lo persiga, viviendo junto a Guren con sencillez, sin problemas, sin desear nada… al menos por ahora.







Última edición por Hyakuya Yuichiro el Mar Sep 19, 2017 5:35 pm, editado 11 veces

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Re: A monster...or something || Expediente de Yuu

Mensaje por Hyakuya Yuichiro el Mar Sep 19, 2017 5:35 pm

Ahora sí. Perdón por la tardanza. Está lista.

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Re: A monster...or something || Expediente de Yuu

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