Sunflower
LINKS RÁPIDOS
GUÍA DE INICIOHISTORIA DE SUNFLOWERREGLAMENTOGRUPO DE FACEBOOK¿BUSCAS AFILIARTE?

Conectarse

Recuperar mi contraseña

ÚLTIMOS TEMAS

STAFF
KANON INOUE
MP | Perfil
Katsuki Bakugō
MP | Perfil
Deku Midoriya
MP | Perfil
Shōto Todoroki
MP | Perfil
AYLEN DWEIST
MP | Perfil
- En hiatus -

AFILIADOS

Hermanos
Élite
Bad Apple! Codes
Crear foro
Crear foro
Project Fear.less
Loving Pets
Devil Within +18
Lacim Tenebris
CRÉDITOS
Skin “Shine!” creado por Runa XIII e inspirado en la colección de tablillas de NympheaKeep it simple”. Un agradecimiento especial para Nymphea por su consentimiento. Un agradecimiento especial a la Asistencia de Foroactivo y los tutoriales de Savage Themes y The Captain Knows Best.

Todos los derechos son reservados. Las imágenes y el contenido alojados en este foro pertenecen a: DeviantArt, Zerochan, Pixiv y a Pinterest y se le acredita a sus respectivos autores.

No está permitido el uso de algún contenido propio de este foro sin permiso alguno. Se original, no copies.

Ésta ambientación está basada en el anime/manga de "Boku No Hero Academia" más se recalca la palabra "Basada" ya que nos reservamos el derecho a considerar qué cosas tomar del mismo como parte de nuestra ambientación, en pos del bienestar del balance del mundo, siempre para conservar un rol tranquilo y disfrutable sin injusticias innecesarias.


{Priv.} Maldito Karma... ¡Tierra trágame!

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

{Priv.} Maldito Karma... ¡Tierra trágame!

Mensaje por Ranmaru Kurosaki el Sáb Ago 12, 2017 6:00 am



Ranma



Ranmaru Kurosaki | Universitario | 19 años | Aerokinesis | Con: Riki


Una vez más se acarició la cabeza en el lugar exacto donde le habían pegado el cocotazos mientras miraba la pequeña mesita delante de el, de hecho, ¿cuántos le habían dado, tres, cuatro o aquel último había sido el quinto?; la verdad es que ya había dejado de contarlos. Suspiró pesada y terriblemente aburrido; estar allí esperando sin que apareciese nadie era una verdadera perdida de tiempo en su opinión. Bien cierto era que la ceremonia del te era de lo mas sencillo, aun así, debía ser cuidadoso y elegante, donde cada movimiento estaban totalmente estudiados y controlados. Sin lugar a duda ninguna aquello no era lo suyo. Se cruzó de brazos y ladeando la cabeza cerró unos segundos los ojos, tomándose su tiempo para parpadear; volvió a mirarse en una rápida pasada, sintiéndose aún más ridículo si cabe viéndose vestido con dicho Kimono. ”¡Será divertido!” le dijo; “vamos, es a lo que estas acostumbrado todos los días y te gusta, ¿recuerdas?” le volvió a repetir su cabeza recordándole las palabras de su amigo.

Frunció el ceño fijando la mirada en lo que todavía tenía delante; era pastelero, ¡pastelero!, no trabajaba en una tetería ni un bar sirviendo copas. ¿Qué sabía él de hacer te?, es mas, en su vida se había puesto a ello ni le interesaba, ¡no pintaba absolutamente nada allí!. Menudos en los líos que se metía, bueno, mas bien que se dejaba meter. A todo esto, ¿Dónde estaba ese condenado a muerte por sus propias manos desde el momento en que se vio en el templo?. Todos los golpes que le habían dado a él por no poner la atención debida al procedimiento y no salirle a la tercera… ¿o era a la cuarta?, en fin eso es irrelevante en este momento; en resumen, que no se libraría de él y multiplicaría por dos todos ellos cuando le echara el guante. Inclinó un poco la cabeza golpeando con un dedo su sien, pensativo.

Venga Ranma, no es tan complicado y el día pronto acabará; te podrás ir a casa y vengarte de ese desgraciado… se dijo a media voz hablando consigo mismo. Supongo que no habrá ningún mal en que haga un poco para practicar, ¿verdad? continuó con su retahíla a solas; primero debo repasar que todo esté limpio y tras esto era… se asomó al recipiente que contenía el agua y abriendo el pequeño caldero comprobó que la temperatura estuviera de unos 80° a 90°. Gruñó molesto. De todas formas, estar allí sería una estupidez mucho más grande si ni tan siquiera probaba el Matcha, ¿no?. Total, nadie tenía por qué enterarse, por lo que se puso a ello. Que extraño, juraría que debía moverse… tras repartir dos cucharadas de te en otro cuenco que se había hecho a parte del que estaba asignado para los clientes; porque sí, si no hacía de vez en cuando de las suyas no era él, vertió un poco de agua. No obstante, si hubiese prestado algo más de atención debería haber sabido que debía conseguir hacer espuma antes de beber; ajeno a esto, optó por hacerlo antes de lo debido. De forma exagerada escupió todo el contenido de su boca precipitadamente. Alzando la mano contuvo lo poco que le quedaba hasta tragarlo, poniendo cara de verdadero asco.

¿Por qué?, ¿por qué no consigo…?. Tal vez si… comentó ahora sin mirar demasiado a su alrededor, centrado en lo que hacía. Estaba dispuesto a hacerlo de nuevo hasta que le saliera. Comenzó todo el proceso de nuevo y esta vez su error fue calentar demasiado el agua, no solo escupiéndola, sino achicharrándose la boca. Si algo caracterizaba a Ranmaru era su temperamento, por lo que más que la frustración se podría decir que la rabia era ahora lo que le movia, pues no hacía más que recrear en su cabeza imágenes de su amigo riéndose de el. Con enfado lo intentó una tercera, en esta, comenzando a mover en zig zag y luego mucho más rápido dejándose llevar por lo encabronado que se sentía. Fue en un momento de lucidez que vio como hacía espuma, cayendo en el detalle. Lo estoy con… ¡JA!, ¡toma eso Zi…!; sin embargo no todo sale como uno quiere la mayoría de veces y es por eso que ésta vez al no ser distinta no llegó a comprobar si lo había logrado, ¿motivo?, pues porque la persona más inoportuna del mundo había decidido cortar toda felicidad haciéndola demasiado efímera.

¡Maldición! se quejó desviando de inmediato la mirada hacia la puerta, dejando todo movimiento escondiendo el bol, entre sus piernas, justo bajo la mesa. Si lo pillaban practicando o tomándose uno mientras entra alguien era hombre muerto; porque sí, esos monjes no eran tan santos como muchos creía. Solo debía ver los tortazos que repartían cuando uno no ponía mucho interés en lo que le enseñaban, sino que se lo digan a éste… Bien, ¿y ahora que?. No solía ser de los que se cortaban pero mentiría si dijese que no estaba muy tenso en ese preciso instante. Carraspeó para aclararse la garganta, desviando ligeramente la mirada tras un vistazo a su nueva compañía. Konnichiwa saludó juntando las manos e inclinando un poco el cuerpo, intentando que fuera lo más natural posible, aunque era difícil en tal situación. Se veía verdaderamente ridículo, ¿lo había dicho ya?, de hecho se sentía completamente avergonzado.

Comenzó con el espectáculo, no antes sin dedicarle una agradable sonrisa amistosa a la chica. Ya andaba comenzando a remover con la brocha de bambú con los nervios a flor de piel; ¿realmente le estaba saliendo antes de que aquella chica llegara?. De nuevo su cuerpo se tensó al visualizar al culpable de que pasara el día allí, mofándose de el y dudando de que lo consiguiera. Maldito capullo, vas a ver; ¡ohhh si, divertido será cuando te atrape!... murmuró haciéndolo audible. La rapidez y fuerza con la que empezó a mover el te fue tal que comenzó a salpicar por todas parte, aunque, no fue consciente de ello hasta que una de las últimas gotas cayeron en su mejilla, haciéndolo salir de su ensimismamiento y cambiar radicalmente su cara al ver que el bol había quedado vacío. Con miedo alzó la mirada hacia arriba para divisar la cara contraria. Era un maldito desastre. ¡Ahora si que la había liado y metido la pata hasta el fondo!.
avatar
Homo


Edad : 19


http://sunflower.foroactivo.mx/t1022-ranmaru-id#5934
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: {Priv.} Maldito Karma... ¡Tierra trágame!

Mensaje por Riki Midoriya el Lun Ago 14, 2017 9:25 pm


La versatilidad de Sunflower era una de las cosas que tanto le fascinaba a Riki, quien parecía no terminar de encantarse nunca, es decir, poder estudiar y vivir tranquilamente junto a la persona que más amaba en el mundo; sin la necesidad de tener que ocultar su particularidad era algo que hasta un par de años atrás hubiese parecido imposible.

Su trabajo como camarera en el café sin lugar a dudas le brindaba muchísimas oportunidades, claro que había sido algo extraño al principio, pero con prontitud fue capaz de adaptarse sin problemas. Ahora ya hasta tenía su clientela frecuente y varias metas de ventas sobre su cuerpo, vale, que a pesar de la amabilidad de todos; el trabajo era trabajo, y en algunas oportunidades había algo de competencia, aunque siempre en buenos términos, eh.

Los premios no eran realmente eso, aunque las trabajadoras no podían decir que eso las motivara menos, y es que tener la posibilidad de participar en una ceremonia del té al estilo japonés no era algo que se les ofrecía todos los días. – ¿Ah? – La chica de cabellos verdosos no lo había notado, pero era su nombre el que estaba bajo el encabezado de “Ganadora”, recibiendo la rauda y sincera felicitación del grupo.

El tiempo avanzó a su ritmo y ya era el día de su evento, con emoción se preparó procurando llevar lo necesario en un pequeño bolso. – ¡Nos veremos en la noche, Izuku! – Se despidió de su gemelo para salir con una sonrisa en sus labios.

Evitando las distracciones y los retrasos, logró llegar al templo antes de la hora pactada para poder cambiarse de ropa, dejando sus pertenencias en uno de las habitaciones como le indicaron. Vistiendo un kimono negruzco con detalles florales en tonalidades cálidas, junto a un obi naranja, obijime y obidome de color rojizo, haciendo resaltar la palidez de su piel, por otra parte, y para no desencajar su kanzashi era de los mismos tonos; decorando su cabello recogido en una coleta alta para evitar verse desordenada, sin olvidar los tabi blancos, ya se sentía lista para comenzar con la ceremonia.

Preparar el té , sonaba mucho más sencillo de lo que era, pues quien conocía las virtudes de la ceremonia tenía en claro que no era sólo poner agua y hierbas en una tetera, no, por supuesto que no. Un acto solemne que unos pocos podían manejar sin cometer alguna equivocación por muy mínima que fuese. La chica Midoriya estaba para aprender y ayudar, y aquello era precisamente lo que estaba haciendo. No bastaron más de dos explicaciones y ya lo había captado, tomando la técnica sin mucho esfuerzo, nutriéndose de conocimientos y sobre todo, sintiendo que estaba de regreso en la tierra que la vio nacer, ah, cuantos recuerdos, sus mejillas se enrojecían sólo de rememorar imágenes de su época de infante.

¡Concentración! No podía andar divagando si quería entregar un producto de calidad, no, si quería aprender y enseñarle a sus compañeras como replicar aquellas acciones entonces tenía que poner todo de sí. – Joven Midoriya. – Una voz masculina la hizo voltear para que reverenciara, disculpándose con antelación a lo que creía sería un regaño por su poco profesionalismo. – Lo has hecho muy bien. – Indicó el monje que la invitó a ponerse de pie. – Es tu turno de que bebas un poco de té. Y de paso, por favor ayudes a alguien. – La muchacha no lo comprendía, aun así, no se negó a nada, siguiendo al contrario hacia otra de las habitaciones antes de que la dejara allí. – Gracias.

Procurando relajarse y curvar sus comisuras en una ingrávida sonrisa, ingresó al salón y cerró la puerta corrediza, para acercarse a la mesa donde un muchacho de cabello platinado estaba … ¿preparando el té? Ah, ya lo captaba.  Con todo el recato, se arrodilló del otro lado de la mesita, frente al chico, a una distancia prudente; donde pudo ubicar sus manos en el tatami y así reverenciar con todo el cuerpo a modo de saludo. – Konnichi wa. – Pronunció antes de volver a quedar erguida, apoyando las manos sobre sus muslos, atenta a las acciones del otro.

Oh, no. Pensó. Sus gemas esmeraldas se abrieron con asombro, al denotar los rápidos movimientos. – N.N… – No se atrevió a decir nada, simplemente separó sus labios antes de juntarlos en una línea; esperando que el chico denotara su error. Agachando su cabeza, cerró sus ojos para no ver el desastre que se armó hasta que pudo sentir que el otro ya no se movió. Dejando salir un corto suspiro, pudo dirigir su mirada a su acompañante. – Nunca habías preparado matcha antes, ¿verdad? – Cuestionó sonriendo con ligereza, suponiendo que, al igual que ella era un principiante. – Creo que estás descargando tu ira en el té, y hacer eso en el templo te dará como resultado… eso. – Sus ojos viajaron desde las facciones ajenas hasta el cuenco vacío, reprimiendo una corta risilla. No es como si se estuviese riendo del chico, la situación era la que le parecía graciosa, sólo eso.

Vamos, puedes intentarlo de nuevo. No es como si los monjes te fuesen a castigar. – Soltando una carcajada suave, se encogió de hombros para elevar sus manos en señal de que prosiguiera. – Esta vez mueve tu mano más despacio, puedes tomarte tu tiempo, soy una cliente poco exigente. – Ni siquiera estaba segura de que la palabra cliente sea la correcta en ese momento, después de todo, ella no estaba ahí para beber gratis, ¿verdad? – Piensa en la mezcla como… ¡una rosa! – Elevando ligeramente su tono, cubrió su boca con ambas manos al notar su falta de respeto. Unos segundos y sintió como sus mejillas se coloreaban otra vez. – Ah… sí. – Trató de volver a la normalidad, serenándose para bajar sus porcelanas y que vuelvan a reposar sobre sus piernas. – Piensa en que acaricias una rosa. – ¿O tal vez a su novia? ¡No, no podía andar diciendo cosas así!

Riki guardó silencio, removiendo sus labios al tragarse el apeno; esperando que el rubor se disipara, por ahora sólo le quedaba ver al chico en su nuevo intento. Una nueva oportunidad, todos debían de tenerla, ¿no? No podía ser tan terrible….

________________

Atuendo

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.